Opinión

Segundo concierto. Primera temporada / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

 

Durante el segundo concierto de la primera temporada del año 2018 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, escuchamos el Concierto para piano y orquesta No.2 del compositor mexicano Armando Luna, una obra inusualmente estructurada en siete diferentes partes y con un discurso musical nada tradicional, esta ruptura con lo convencional seguramente desconcertó a más de uno de los asistentes a este concierto de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, no obstante, a juzgar por la entusiasta reacción del público al terminar el concierto, creo que la obra gustó y convenció. Mucho tuvo que ver, por supuesto, la maravillosa ejecución que hizo el pianista  Sebastián Espinosa, y el excelente trabajo realizado por el maestro José Luis Castillo, director huésped para este segundo concierto de temporada. El maestro Espinosa dedicó este concierto al compositor que murió en el año 2015 a los 51 años de edad y al maestro Francisco Savín, quien se encargó del estreno de esta pieza concertante y que falleció recientemente el 26 de enero de este año 2018, mala manera de iniciar el año en el panorama de la música de concierto mexicana.

Sin duda el maestro Savín es una de las grandes personalidades de la dirección orquestal en nuestro país y que también dedicó parte de su tiempo a la composición, sin embargo, su gran  legado musical lo debemos encontrar en su trabajo realizado con la batuta, él  fue uno de los artífices de que la Orquesta Sinfónica de Xalapa llegara a ser la mejor orquesta de México y su manera de hacer y entender la música lo colocó en el nirvana de la dirección orquestal de nuestro país. Aquí en Aguascalientes vino a dirigir algunas veces a nuestra Sinfónica y yo tuve el placer de entrevistarlo un par de ocasiones, una persona verdaderamente sencilla y con una sapiencia musical impresionante.

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El segundo concierto de temporada inició y terminó con música del más importante compositor de Finlandia, Jean Sibelius, primero el maestro Castillo dirigió el Regreso de Lemminkäinen y el programa terminó con la Sinfonía No.3 de este mismo compositor, en medio escuchamos, como ya lo hemos apuntado líneas arriba, el Concierto para piano y orquesta No.2 de Armando Luna.

El concierto está dispuesto de una manera muy interesante, un compositor europeo de profundo corte nacionalista y de la transición del siglo XIX al siglo XX y con un lenguaje musical en donde todavía permanecen trazos perfectamente definidos del romanticismo con constantes vistazos a la música de corte más moderna, es decir, ya del siglo XX, mientras que Armando Luna es dueño de un lenguaje musical totalmente contemporáneo y sin duda lo debemos ubicar entre los compositores mexicanos más destacados del siglo XX e inicios del XXI recordemos que murió en 2015, de hecho próximamente se cumplirán tres años de su fallecimiento, el día 21 de este mes de febrero.

No obstante, que el programa no es exactamente lo que podríamos considerar taquillero, si se me permite el término, la respuesta del público a la convocatoria de la Sinfónica fue muy favorable y más favorable todavía la respuesta del auditorio a las obras que se ejecutaron, es decir, no me sorprende de Siblius, a cuyo lenguaje musical estamos más acostumbrados, sino al poco común y difícil discurso musical de Armando Luna, su música no es lo que podríamos considerar un dulcecito de fácil digestión, sino que su propuesta musical exige mucho de la audiencia, no se diga, por supuesto, de los intérpretes.

El maestro Sebastián Espinosa, a quien se le encomendó la ejecución de esta impresionante y bella pieza concertante hizo un trabajo extraordinario, una interpretación magistral respondiendo puntualmente a los pasajes, muchos de ellos verdaderamente virtuosos que exige la obra de Armando Luna, la respuesta del pianista siempre fue solvente y muy bien acompañado por la batuta del maestro José Luis Castillo, que ya había estado antes en Aguascalientes, no recuerdo en este momento si lo que dirigió aquí alguna vez fue el Réquiem Alemán de Johannes Brahms, no sé, no estoy seguro, pero ya nos había visitado anteriormente.

Al terminar su compromiso con el Concierto No.2 de Armando Luna y para agradecer a la ovación que se llevó, nos obsequió el Valle de las campanas de Maurice Ravel que pertenece a un ciclo completo de música para piano que se llama Espejos cuya parte más conocida, creo yo, es La alborada del gracioso.

Después de este segundo concierto de la primera temporada del año 2018 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, entiendo perfectamente que nuestro público, no sólo el melómano comprometido que suele asistir cada semana a los conciertos, sino aquel, quizás con menor conocimiento de causa, tiene ya una disposición de ánimo más clara, más abierta, a conocer y disfrutar de un repertorio que muy probablemente le sea desconocido y ese mismo público va a los conciertos, aun cuando en la programación no estén los nombres que uno esperaría encontrar; Bach, Mozart o Beethoven, eso es crecimiento musical, eso es hacer público, crear un auditorio inteligente, ambiciosos y exigente y este trabajo ha costado años de estar picando piedra, por parte de los músicos pero también por parte de los pocos, muy pocos medios de comunicación preocupados y comprometidos en promover y difundir la gran música de concierto.

La próxima semana, en el tercer concierto de temporada escucharemos Las Danzas de Galanta de Zoltán Kodály. Minutos Sinfónicos de Ernö Dohnányi y las célebres Variaciones Enigma de Sir Edward Elgar, regresa el maestro Iván López Reynoso a dirigir este concierto con la OSA que se celebrará el próximo viernes 9 de febrero de 2018 a las 21:00 hrs. en el Teatro Aguascalientes, por ahí nos veremos si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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