Opinión

¿Tacones en la oficina? / Alegorías Cotidianas

 

Lo ideal sería, que en esta nueva era de la tecnología e innovación los paradigmas se rompieran completamente y se instaurara, de una vez por todas, la igualdad.

Sin embargo, el machismo aun impera por aquí y con ello se produce, de manera cultural un rezago ante el avance en materia científica.

Actualmente, en Aguascalientes, muchas empresas e instituciones educativas creen que la manera de vestir influye, es decir, si nos vestimos más informales que casuales provocaremos un impacto negativo tanto en nuestros clientes como en el alumnado.

Este pensamiento hace que surjan los gurús del estilo a quienes, en ocasiones sólo les importa quedar bien con quien los contrata, le hacen la barba, le dicen que son elegantes mientras que al personal lo trata con poca calidez humana al decirles que son muy x y por tanto, feos.

Los asesores de imagen no siempre son la mejor propuesta, algunos no tienen mucha experiencia en ello pero sobre todo, no tienen el tacto necesario para que sus clientes puedan ser persuadidos por sus propuestas, pues no sólo depende de lo que sugiere sino de cómo lo dice. Quizá nosotros de manera coloquial le podemos decir a un amigo que el morado no le va, que cambien de color, sin embargo, cuando una persona “experta” lo menciona tiene que ser en un completo ambiente de seguridad y confianza para no producir efectos colaterales.

Los humanos somos seguros en algunas cosas e inseguros en otras, la mayoría tendemos a tener conflicto con el peso o alguna de nuestras características físicas por lo que es importante el no exhibir cuestiones de estilo públicamente.

Las mujeres somos quienes, regularmente, recibimos más críticas sobre nuestro aspecto. Se cree que estamos obligadas a andar con tacones, maquilladas y con falda o vestido sólo por ser mujeres mientras que, los hombres asisten a su trabajo con menos rigor.

Por ejemplo, aunque hay hombres que si se maquillan un poco al cubrirse las ojeras o usan una crema de día con color, si se presentan a laborar sin peinarse, con la almohada marcada y desalineados no recibe una amonestación mientras que, una mujer llega a su trabajo sin maquillarse y con el mismo aire de recién levantada tiene una llamada de atención firmada para que no se repita.

Digamos que “el hábito no hace al monje” por lo que el portar un traje, ropa costosa o bien andar con tacones no nos hace ni más sabios, ni mejores vendedores ni maestros pues la destreza que obtengamos a lo largo de los años de y sobre nuestra área de desarrollo ninguna vestimenta o peinado logran equipárala.

Cuando en las universidades les piden a los docentes ir de corbata y a las maestras (tengan problemas en la columna o no) usar tacones siempre recuerdo que en Europa los maestros imparten cátedra sin ninguna regla de etiqueta. Ejemplo de ello son los franceses que cada año vienen a México para elegir a los estudiantes de las universidades tecnológicas que realizarán una licencia profesional allá. Los examinadores reciben a los jóvenes mexicanos en mezclilla, playera y tenis; algunos de esos examinadores serán sus facilitadores cuando cursen sus estudios en Francia y lo único que cambia, en su manera de vestir, es que usan zapatos.

Algunas empresas de talla internacional instaladas en Aguascalientes, desde el gerente de la planta hasta los operarios todos portan playeras tipo polo pantalón y botas, sin distinguir, por la vestimenta a unos u otros y las secretarias no están obligadas a usar tacones.

La verdad es que, como mujer, el ir maquillada y con tacones al trabajo no es símbolo ni de femineidad ni de belleza. Los estereotipos de una mujer delgada, maquillada, peinada de secadora, con ropa ceñidísima y en tacones son cánones de belleza falsos establecidos por la mercadotecnia y difundida por la televisión.

Si hacemos un recorrido por la historia las mujeres más bellas no eran las delgadas sino las actualmente llamadas “gordi-buenas” donde había curvas y caras con chapas rosas indicando buena salud. No todas las personas son sanas e inclusive hay muchas personas con desórdenes alimenticios por permanecer en un peso que no es adecuado para ellos.

Ya lo dice Román Gubern en su libro El eros electrónico, si analizamos los orígenes de las pornografía mediática encontramos que el cuerpo femenino ha sufrido un sin número de cambios y estandarizaciones que no sólo afecta la percepción de las mujeres sobre sí mismas, sino también de cómo somos vistas por los demás.

Destaquemos que es muy diferente el ser descuidado de uno mismo y el no alinearse a los estándares sociales de belleza. Hay mujeres hermosas, que sin gota de maquillaje o tacones han logrado hacer cambios en el mundo, como Rigoberta Menchú, la madre Teresa de Calcuta, Malala Yousafzai, Isabel Ayala Nava, entre muchas otras.

Los tacones no son símbolos de belleza ni de poder son únicamente artículos diseñados para ser consumidos y nada más. Las reglas de etiqueta y de vestimenta casual no deben imponerlos sólo por capricho de un jefe o por perpetuar un estereotipo vendido por las televisoras, las mujeres deben andar como muñecas todos los días pase lo que pase perdiendo así su individualidad social.

Ya no estamos en tiempos donde a las mujeres se nos exija estar arregladas como para fiesta de coctel en la oficina pues los tiempos han cambiado y el conocimiento no se demuestra con maquillaje y tacones sino con acciones y resultados.

También es cierto que el mantenerse como muñeca todos los días y estar a la moda es costoso por lo que los presupuestos se ajustan para no parecer retrato y así estar presentable.

Los tiempos, las prioridades, los paradigmas cambian y es momento de que crezcamos y podamos liberar a la mujer de tantas etiquetas como pueda ser posible. Hoy en día los roles cambian y hay hombres que se quedan en el hogar mientras la esposa sale a trabajar, si puede haber ese intercambio también podemos crecer como sociedad y exigir entonces la buena presencia en ambos lados, de manera igualitaria.

¿Tacones en la oficina? No, obligados no, por gusto y porque la salud lo permite, no por imposición en una sociedad con desigualdades sociales aún marcadas.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

Paula Nájera

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