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Cierre de temporada / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

 

No me gusta cuando la Sinfónica sale de su sede, actualmente el Teatro Aguascalientes, es decir no me gusta cuando este sucede en conciertos de temporada, me gusta cuando, por ejemplo, en el programa cultural de la Feria Nacional de San Marcos tocan en Palacio de Gobierno, o en sus giras navideñas, así es diferente, pero cuando en sus conciertos de temporada tienen que salir no me gusta, regularmente los espacios alternos no cuentan con una buena acústica o resultan insuficientes, como sucedió justamente la noche del viernes 2 de marzo, en el concierto que cierra la primera temporada del año 2018.

En realidad la acústica no era tan mala, nos permitió disfrutar de la música, el problema fue lo reducido del espacio, tanto del recinto que albergó el concierto, el Museo Ferrocarrilero, como del estacionamiento que se quedó muy chico ante la demanda del público asistente, pero dentro de todo, qué bueno que este fue el problema, y es que la verdad el lugar lucía a toda su capacidad, con gente de pie y muchos más que se quedaron afuera y desde los pasillos de acceso al almacén de carga en la Plaza de las Tres Centurias se asomaban para disfrutar del concierto.

La verdad es que desde la publicación del programa entendimos que este sería el concierto más taquillero, no necesariamente el mejor, pero sí el que más llama la atención. Mozart siempre será motivo de entusiasmo para el melómano conocedor y exigente, como para aquel que sin saber con certeza de qué se trata el asunto, decide asomarse por vez primera al fascinante mundo de la gran música de concierto, para todos, Mozart siempre es atractivo, aunque de hecho, y eso siempre es bueno, esta temporada reportó un muy elevado registro de asistencia en todos sus conciertos. Estoy seguro que la batuta del maestro Areán esté convenciendo a propios y extraños y sobre todo, claro, contando con el apoyo de los músicos de la Sinfónica.

Este programa de cierre de temporada fue diseñado con obras de Wolfgang Amadeus Mozart, inició con la Obertura de la ópera La flauta mágica, ópera que ya tuvimos la oportunidad de disfrutar completa en Aguascalientes. Después se programó el Concierto para corno No.3 en mi bemol mayor, K 447 y después de un breve intermedio escuchamos la Sinfonía No. 39, también en mi bemol mayor, K. 543. El solista en el concierto para corno fue el maestro Jonathan Miles Wilson, principal de sección con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y la dirección fue del maestro José Areán, titular de nuestra orquesta.

De acuerdo a las necesidades del repertorio programado nos encontramos con una orquesta reducida, es decir, una orquesta de formación clásica o también llamada orquesta mozartiana, recordemos que en los tiempos del clasicismo vienés, en el S. XVIII las orquestas eran así, de no más de 35 o 40 músicos, a diferencia de las orquestas del romanticismo con más de 60 o 70 integrantes hasta llegar a las exigencias de Berlioz, Bruckner y un poco más tarde Mahler que pedían por lo menos un centenar de músicos para tocar sus obras.

Mi ubicación en el Almacén de Carga del Museo Ferrocarrilero, que con este concierto está festejando sus décimo quinto aniversario, prácticamente entre la orquesta, detrás de los primeros violines, me permitía contar los músicos, por ejemplo, para la Sinfonía No.39, eran justamente 39 músicos, no había trombones, oboes ni tuba, la cuerda reducida, y la percusión solo contempla los timbales, pero esto es lo que el compositor pide y es lo común en el repertorio del clasicismo vienés.

La batuta del maestro Areán puso orden y nos mostró un Mozart verdaderamente exquisito en las tres obras que fueron programadas, se nota la mano de nuestro director titular y no deja de sorprenderme de qué manera tan elocuente la orquesta cambia cuando es dirigida por la batuta adecuada. Es sorprendente cómo puede sonar tan solvente y convincente cuando es dirigida por alguien que tiene claro a dónde pretende llegar y lo menciono por lo débil que sonó la semana pasada con una obra que por su misma naturaleza es colosal y demoledora, me refiero a la Sinfonía Séptima de Beethoven.

El maestro Jonathan Miles Wilson, que ya anteriormente ha tocado como solista con la OSA, si no mal recuerdo, en algún momento interpretó el Concierto para Corno N0.4 del mismo Mozart, hizo una ejecución muy digna del tercero para corno, y me imagino que debe ser un plus el hecho de tocar acompañado por los mismos compañeros de  trabajo, por un lado sentir el apoyo, que por su puesto, fue evidente, pero también, me imagino, la presión debe aumentar. Me parece que después de pasados los primeros compases, el maestro Jonathan Wilson se sintió perfectamente cómodo en el escenario y nos obsequio un Mozart exquisito y muy bien trabajado.

Con este concierto la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes cierra su primera temporada del año en curso y prepara ya su participación en el programa cultural de la Feria Nacional de San Marcos y otras actividades de las que nos ocuparemos en su oportunidad, y como sucede cada año, supongo que la segunda temporada inicia al terminar la verbena de primavera, seguramente durante la segunda quincena del mes de mayo. Estaremos al pendiente de la actividad de nuestra máxima entidad musical.

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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