Opinión

De la admiración a la incongruencia

Martha Romo de la Rosa

Colegio de Biólogos de Aguascalientes A.C.

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Victor Hugo Salazar Ortiz

Movimiento Ambiental de Aguascalientes A.C.

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Es común escuchar comentarios de personas que han viajado a otros países, en particular ciudades europeas, sobre el asombro que les causó ver las ciudades llenas de árboles y vegetación, debido a que las leyes o reglamentos obligan a respetar la vida natural; entonces, ven con halago y admiración esas formas de respeto por la Vida, práctica muy ajena a la de nuestro país; incluso creen que es imposibles de aplicarse en México.

Pero no hace falta ir a otro continente, basta ir a Guadalajara o la Ciudad de México para ver árboles enormes que son cuidados y respetados; en cambio, en nuestra entidad son catalogados como “peligrosos” porque pueden caer, o porque sus ramas se romperán y podrían lastimar a alguien; porque sus raíces “dañan” las banquetas y las casas; o simplemente “porque tiran basura”.

En Aguascalientes los árboles parecen ser propiedad de todas y todos cuando alguna empresa o municipio los derriba, como acaba de ocurrir con los pasos a desnivel, entonces sí hay que hacerse cargo de ellos y pedir que no los tumben. Parece que sólo nos damos cuenta del derribo de árboles cuando se trata de un magnicidio arbóreo, pero es más sorprendente saber la cantidad de personas que podan o solicitan podar (que es lo correcto) al municipio cuando un árbol daña su propiedad, pues se toman cartas en el asunto y se exige un permiso para poder deshacerse de él. Los motivos: esos árboles causan “problemas”, por ejemplo, cuando chocan con los cables de la luz, situación que hemos observado, no es inconveniente en otras ciudades de nuestro país. Asusta la cantidad de solicitudes que hace la ciudadanía para “deshacerse de un árbol”, por la razón que sea y no hacemos nada, en cambio sí se hace un gran escándalo por los recientes árboles derribados. Me parece que muchos aguascalentenses “tiran el árbol y esconden el hacha” o más fácil, se la avientan a otro.

Los recientes ecocidios arbóreos en nuestra ciudad, para dar paso al cada vez mayor número de autos, ha sido el menor entre otros de los que “ni nos hemos dado cuenta” y los que podrían realizarse; pero la mayoría de los aguascalentenses son indiferentes a estos problemas, creen no pueden hacer nada y que no es asunto suyo; otro porcentaje se manifiesta en las redes sociales dando un click o un like en sitios como change ante la denuncia hecha por alguien y creen que con eso “ya contribuyen”; y una microminoría de ciudadanos, denominados “ambientalistas”, somos los que realmente levantamos la voz frente a las autoridades para hacerles ver que están matando a seres vivos que nos prestan un enorme servicio ambiental de manera gratuita, y el pago que reciben por ello es morir en beneficio de los mismos agentes contra los que nos defienden: el creciente parque vehicular al que hay que darle más espacio para su incremento y con ello a una mayor contaminación atmosférica ¿Dónde está la congruencia de los ciudadanos, los empresarios de la construcción y de los políticos? ¿Estamos o no al pendiente de estos seres vivos? ¿Nos preocupa realmente su supervivencia o por el contrario hay que matarlos porque les estorban a nuestros vehículos, a la conducción eléctrica y del cable de TV e incluso la vista de los locales? Nos dicen que serán plantados más en otras zonas ¿para qué si el destino de éstos será el mismo en un par de meses? ¿Quién se hará responsable de ellos? ¿Las empresas constructoras de los puentes? Ellos ya hicieron su donación, “ya cumplimos con la parte del trato”, dicen siempre, ¿los secretarios de las dependencias gubernamentales? Sólo están tres o seis años si bien les va y un árbol en ese tiempo apenas es una ramita. Podríamos ser los ciudadanos si nos dijeran dónde están los cientos de árboles que donaron las empresas constructoras y el espacio designado para ello por las instancias gubernamentales. ¿Dónde están? Se me hace que ya ni en la imaginación de los empresarios y menos de los exsecretarios, exalclades y exgobernadores, si es que alguna vez los imaginaron por lo meno. Pero eso sí, los actuales se cuelgan las medallas de haber hecho una buena gestión con los dueños de la Pona…

Los aguascalentenses tenemos que aprender que los árboles son seres VIVOS, no objetos de los que podemos disponer sin más, tenemos que reconocer que nos prestan servicios ambientales invaluables, por ejemplo, en las temporadas de calor ¿quién no quisiera una sombra donde estacionarse o dónde esperar al camión o a una persona? además, los árboles con sus follajes aminoran la radiación solar, protegen los suelos e infiltran agua al subsuelo, son además recinto de aves, de insectos y de microorganismos que, sin darnos cuenta, todo en su conjunto, brinda un vital servicio al  ambiente.

Por último, quiero compartirles que llegó a mis manos una revista de temas diversos procedente de la ciudad de Madrid, España, donde orgullosamente nos dan a conocer que en su bella ciudad tienen más de 300.000 árboles (cerca de 260.000 en las aceras) dando sombra a más del 55% de las calles. Ésta ciudad es la segunda en el ranking mundial, solo detrás de Tokio. Tienen un árbol por cada 14 ciudadanos. Y que, por cierto, tienen un ahuehuete de origen mexicano de 383 años ¿sabemos si tenemos en la ciudad un árbol centenario? ¡Ah sí! algunos de los que derribaron donde se pretendía hacer la plaza Outlet, o tal vez algunos de los más de 400 derribados para dar paso al centro comercial Espacio, o próximamente en Bosque de Cobos, o en la Mezquitera La Pona…

Amigos lectores, no seamos indiferentes frente a estos problemas y muchos más que tenemos; informémonos y actuemos juntos, sólo así cesará la injusticia y la impunidad en nuestra ciudad, estado y país en contra de naturaleza y, por ende, en contra nuestra.


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Victor Hugo Salazar Ortiz

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