Opinión

Rápido y Bien / Debate electoral

 

Dice la conseja popular que rápido y bien no hay quien. Y si atendemos al aforismo que indica que toda regla tiene su excepción, podemos decir con conocimiento de causa y hasta cierto orgullo que los organismos electorales brindaban los resultados electorales la misma noche de la Jornada Electoral de manera un tanto precisa, es decir, rápido y bien.

La materia electoral ha sabido adaptarse vertiginosamente desde su cisma en 1988. Una de las causas por las que ahora gozamos de un sistema cada vez más cambiante, pero también cada vez más preciso, es por toda la serie de reclamos atinados que realizaron la sociedad, los partidos, los candidatos y el gobierno respecto de las prácticas en la captación y cómputo de los votos en las elecciones.

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La queja de que los muertos votaran fue la base en que se sustentó un ejercicio de carácter censal que nos llevó a tener un Registro Federal de Electores frecuentemente depurado y una Lista Nominal actualizada. La necesidad de que un elector se identifique fácilmente ante sus vecinos y le corresponda uno, y solo uno, de los votos, provocó que la Credencial para Votar tuviera fotografía, y al día de hoy, una serie de tramas de seguridad que la hacen infalsificable, y por lo tanto confiable como el instrumento de identificación por antonomasia del ciudadano.

Y así la tinta indeleble, producto endémico de la naciente democracia mexicana, la marca en la credencial, la Lista Nominal con Fotografía, cuadernillo que permite identificar las imágenes de las credenciales del votante, las boletas y su diseño seguro, las actas, el mecanismo de instalación de las casillas integradas por ciudadanos que solamente tienen en común pertenecer al mismo vecindario y haber nacido en el mismo mes del año, son actos que se fueron perfeccionando para dotar al sistema de un cuerpo fuerte y auto sostenible.

Fue el suceso conocido como “la caída del sistema” el que provocó que se diseñaran mecanismos para que, el propio día de las elecciones, nos pudiéramos ir a dormir con un resultado preliminar, no oficial, pero muy cercano a la realidad. En la casilla se llenan las actas con los resultados totales de la votación, lo que se hizo fue añadir una copia más de ese documento para que fuera entregado aparte, sin necesidad de abrir el paquete, y que una persona comenzara a sumar esos datos para que, al fin copia del acta original, el resultado fuera el mismo que a la postre se confirmaría luego de sumar las actas originales extraídas de los paquetes durante el cómputo del miércoles siguiente al de la elección, día de los resultados oficiales.

Para elecciones presidenciales, o de gobernador en otras entidades, se hizo un ejercicio adicional, el conteo rápido, que no es sino un cálculo matemático mediante el cual se seleccionan determinadas casillas y a través de rigurosos (y elevados) métodos, los resultados obtenidos reflejan el resultado final de la elección con precisión milimétrica.

En el caso que nos ocupa, tanto el PREP como el conteo rápido, son ejercicios estadísticos, insisto, uno censal y el otro muestral, que funcionan en cuanto las Actas de Escrutinio y Cómputo de las casillas tienen datos que puedan alimentar dichos procesos. Si por alguna razón, dichas Actas no llegan a ser requisitadas por los funcionarios de casilla, no habrá modo de obtener los resultados. De igual manera, si hay tardanza en la casilla en llenar la documentación y, por ende, los paquetes con las copias para el PREP caen a cuentagotas, no nos quedará sino estar atentos al lento paso del tiempo y de los resultados preliminares.

Este comentario lo hago con base en las últimas disposiciones del INE en las que la Sala Superior del Tribunal Electoral determinó que se había excedido en sus funciones al reglamentar un subproceso dentro del escrutinio y cómputo de las casillas, con el fin de darle celeridad a esta fase de la Jornada dadas las características de la casilla única en la elección concurrente. La idea era culminar el escrutinio de la urna de Presidente para tratar de tener un dato rápido y bien acerca del resultado que más nos interesa conocer el próximo 1 de julio.

La Sala determinó que habrá que esperar a concluir con el cómputo de todas las urnas de la casilla (en Aguascalientes serán cuatro), para proceder a llenar las Actas, sobre todo por si alguna persona equivocadamente mete boletas de una elección en otra urna que no corresponde. Ninguna de las dos posiciones merece reproche. La autoridad administrativa proponía un esquema práctico basado en la experiencia con el fin de tener información de manera oportuna. La jurisdiccional, con la ley en la mano y a rajatabla, privilegió el cumplimiento de la norma.

Nada cambia, solo la oportunidad en la obtención de la información. Tendremos un PREP que, siempre brindando resultados preliminares, empiece a operar a las veintitrés horas aproximadamente (y no a las veinte como venía siendo la costumbre) del día de la Jornada. Probablemente algunos no tan interesados se vayan a dormir sin una tendencia clara, y los diarios habrán de cerrar edición más tarde o la de ocho será la indefinición. Tendremos que encontrar un mecanismo para que, dentro de la legalidad, encontremos certeza y oportunidad así como nos veníamos acostumbrando.

Eso sí, hablamos de resultados preliminares; lo que no cambia es que los resultados definitivos y oficiales de todas las elecciones, se conocerán hasta el miércoles siguiente al domingo electoral.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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