Opinión

Remediario / La escuela de los opiliones

 

Risa: gracias al Selecciones de Reader’s Digest, la risa es reconocida como un remedio infalible. Salva vidas como la aspirina, la penicilina y las nalgas de un joven Brad Pitt. Dos minutos de risa al día rejuvenecen no sólo el cuerpo, pero los espíritus rotos por la paternidad, los desamores y los juegos de mesa que han durado demasiado tiempo y horas atrás dejaron de ser divertidos para convertirse en una competencia por destruir a los otros con la excusa de los beneficios milagrosos de la sana convivencia. No es casualidad que Netflix invierta millones de dólares en cómicos de todo el mundo para grabar sus especiales de stand up, cuando lo que quiere el titán de la industria es mantener a los clientes vivos, risueños, y así paguen su mensualidad por contenidos que los mantengan saludables, sonrientes. Pastillitas de Ricky Gervais, Dave Chappelle y Sofía Niño de Rivera. Pero no sólo se trata de reír, sino también de escucharla, especialmente cuando se trata de la risa inocente de los niños, cuyas madres del vástago expulsor de carcajadas juran ser las portadoras del bienestar del mundo. La risa, dicen los neurólogos, activan ciertas áreas del cerebro que sanan los cuerpos.

Música: hay gente que no se ha tirado a los rieles del metro gracias a las listas de música que escuchan para sobrevivir a la rutina. El ánimo se configura y se adapta de acuerdo a los géneros que el oyente ha escogido para seguir adelante: el trance de los culos felices, la clásica de los snobs inmortales, la banda de los fierros parientes y el indie pop de los chavorrucos indecisos. Eso sí, pocos sobreviven al glam. Un culto de macartistas proponen un orden para escuchar la discografía de los Beatles cuyo poder melódico extiende la vida cinco años. Otros dicen que si escuchas a Janacek al revés, en una hora muy específica, conseguirás el remedio para una enfermedad muy específica: la muerte de la persona que más envidias. Dicen que la tranquilidad obtenida de eso es mejor que cualquier remedio, incluso los chistes del Selecciones. La música, dicen los neurólogos, activa ciertas áreas del cerebro que ayuda a la recuperación de los cuerpos.

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Lectura: toda lectura es camino de salvación y de vida, especialmente la de nuestro Señor. Dicen los neurólogos que las biblias viejas, especialmente las cubiertas de polvo, ricas en bacterias y esporas, curan las extrañas enfermedades del cuerpo, especialmente la del pensamiento y algunas cepas bien educadas de neurosis. Bendiciones.

Videojuegos: ciertos estudios han descubierto que son necesarias, al menos, dos horas continuas de videojuegos para reducir el estrés en un 10%. Lo que me apabulla de la nota, leída en algún sitio que ya olvidé y cuyos números no son confiables en mi memoria, es que existe una manera para medir el porcentaje del estrés en un ser humano. ¿Quiere decir que también podemos convertir en juego nuestros males? ¿Habrá máquinas en un futuro que nos den números precisos de estas enfermedades anímicas? Usted tiene un 15% de estrés, 92% de incogibilidad y 45% de arrogancia. Lo otro que podemos rescatar de la nota, si acaso creemos en los científicos que dedican su vida a cuantificar los males del aura, es que los videojuegos no sirven de nada y es hora de aceptar que solamente nos curan del ocio y de verle la cara a los otros y de ser pobres en este mundo como para hacer todos los viajes que deseamos hacer. Dicen los neurólogos que Tetris es el único videojuego que vale la pena.

Vibrador: si acaso antes era permitido el uso terapéutico de los consoladores para curar las aflicciones de las damas histéricas, actualmente se ha descubierto que ciertos maridos afligidos, enfermos de furia y tembloruca, también aprecian el uso bien acomodado de uno de esos aparatos. Millones de enfermos han descubierto que el placer no soporta géneros (frase registrada). Estos tiempos, bendito sea internet y su mundo infinito, es posible encontrar mosaicos hechos con la cara de placer de bigotudos, dedicados al hogar y la risa de sus niños, provocadas por la velocidad número cuatro de los temblores aperlados. Algunos médicos sugieren que si el marido es necio, no lo deje y tampoco descarte la idea, amárrelo a la cama para que explore la curación a través de un punto G sobreestimulado. Ciertos medios nos bombardean constantemente con los beneficios puntuales de los orgasmos en los puntos G, y no mienten, lxs neurólogxs lo aprueban.

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Agustin Fest

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