Opinión

Retrato hablado / Opciones y decisiones

 

Ya tenemos en el ámbito local, como ciudadanía con derecho a voto, un perfil bastante bien definido. Así nos lo hacen saber los resultados estadísticos, con base demográfica, recientemente publicados. A saber.

Son jóvenes más de una tercera parte de los 923 mil 701 aguascalentenses que cuentan con credencial de elector y que podrán ejercer su derecho al voto el 1 de julio, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional Electoral (INE). Según datos del Registro Federal de Electores del INE con corte al 23 de febrero, hay 398 mil 99 electores de entre 18 y 34 años, lo que representa un 43.03 por ciento de la lista nominal de Aguascalientes. (Fuente: LJA. Son Jóvenes más del tercio de los aguascalentenses con derecho a voto. Hilda Hermosillo· 04/03/2018).

Primera disección que nos revela dentro de este conjunto, que los jóvenes de 20 a 24 años conforman el grupo de votantes más numeroso de Aguascalientes, con 125 mil 284 abarcan el 15.5 por ciento de la lista nominal del estado. Además, 52 mil 186 votantes tienen 18 y 19 años; 118 mil 360, de 25 a 29 años y 102 mil 269, de 30 a 34 años.

Para agregar una nota significativa al mero dato poblacional, connotamos que ese quinquenio más dominante estaría potencialmente ya en educación de nivel universitario; el quinquenio más joven serían preparatorianos; le sigue el conjunto que recién ingresa o lucha por conquistar una plaza para aplicar su práctica profesional; y el quinquenio mayor de jóvenes adultos ya habría ingresado o está por hacerlo a la vida en pareja y probablemente se consolida por fin en una plaza fija de trabajo productivo.

Al hacer esta liga con educación e ingreso a la vida productiva, obtenemos un mejor esbozo del retrato que buscamos. De manera que, ese gran segmento juvenil se ubica lógicamente con una importante presencia potencial en el próximo proceso electoral.

Y así tenemos que, frente al total de votantes, de acuerdo con el último corte en Aguascalientes, están ya inscritos en el padrón electoral 947 mil 830 ciudadanos con poder de votar. Esta inclinación de la balanza demuestra la importancia de nuestra población “Z” y de los millennials, por su peso relativo probable en la decisión política de la próxima elección nacional. A quienes interpelamos a emitir su voto.

Otros rasgos que matizan nuestro retrato hablado son el del género, dado que de la lista nominal, 52 por ciento son mujeres y 48 por ciento, hombres. Y subiendo al gran conjunto del estado, para efectos de la elección Federal -Presidencial-, hay 300 mil 413 electores inscritos en el Distrito I: 147 mil 110 hombres y 153 mil 303 mujeres; 297 mil 979 en el Distrito II: 144 mil siete hombres y 153 mil 972 mujeres; y 325, 309 en el Distrito III: 155 mil 182 hombres y 170 mil 127 mujeres; que es como se reparte el estado de Aguascalientes, con predominio femenino y, a la postre, marcando el matiz de su preferencia como electoras.

Geográficamente, el interlocutor de mayor peso a la hora de elegir, es el más densamente urbanizado, y éste se personaliza en el municipio con el mayor número de votantes que es Aguascalientes capital, con 623 mil 288 potenciales electores.

A esa gran descripción de trazos y rasgos que arrojan ya un perfil delineado, es oportuno introducir el fondo de la escena, que da carácter y definición al retrato. Recordamos, ese reconocido instrumento de medida estadística de la estructura y dinámica social que es el llamado Índice de Gini (por su creador, el estadístico italiano Corrado Gini). Que normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). (Nota mía: LJA. También la Bioética se mete con el Gini. Sábado 15 de agosto, 2015).

Para el caso de Aguascalientes, tuvimos que el ingreso corriente total era de 15 mil 408 millones de pesos, para 333,006 hogares. De este gran conjunto, el ingreso promedio por hogar sería de 46 mil 270 pesos trimestrales, descartando obviamente que nuestra sociedad se comportara como una organización societal con 0 desigualdad. Pero, tal promedio dista mucho de la realidad, es una mera ficción matemática; ya que pocos hogares tienen ese nivel de ingreso. Lo que hace al estado de Aguascalientes una de las entidades federativas donde los hogares más ricos concentran mayor ingreso, situación local que es comparable con Puebla, Coahuila, Yucatán, Zacatecas, Hidalgo, Chiapas y Oaxaca. Curiosamente son entidades que presentan en el país los mayores grados de dispersión demográfica –localidades menores de 2,000 habitantes-, predominio agrícola y densidad poblacional indígena.

Prevalencia de inequidad que hacía de Aguascalientes en el 2010, una en que los recursos económicos tuvieran mayor movilidad en los deciles (segmentos del sistema decimal que nos rige) superiores, a saber: al 37.3% del total de ingresos del estado le pertenecía al diez por ciento de los hogares más ricos. En el pasado año 2014, este sector de la población obtuvo un poco menos, es decir el 35.9%. Para ponerlo en términos de contraste, resulta que en Aguascalientes, el decil de los ricos tiene un ingreso mensual promedio de 55.349 pesos, en tanto que el decil de menos favorecidos ingresa 2,451 pesos. ¡He ahí la diferencia!

Para el año 2016. La Medición de los ingresos en Aguascalientes tuvo de nuevo resultados nada halagüeños (Nota mía: LJA. Desigualdad, dígalo en deciles. Sábado 06 de agosto, 2016) “Tenemos que Aguascalientes se ubica, luego de Sinaloa, como segundo lugar nacional en polarización del ingreso, calculado a partir de dividir el ingreso del decil de mayores rentas, que gana cerca de 70 mil pesos (el año anterior sólo 55 mil); entre el decil de menores rentas, que alcanzó los 2,726 (antes 2 mil 450). A nivel nacional este índice diferencial logró ubicarse en 20 a uno, pero en Aguascalientes subió a 25 por uno.

En donde, este coeficiente de Gini aguascalentense es de los más altos y en donde prevalece el principio analítico de que nadie puede garantizar la gobernabilidad de un estado o nación donde la distribución del ingreso sea tan polarizada”, (Ver: LJA. Medición de los ingresos en Aguascalientes, Eugenio Herrera Nuño. Opinión, martes 3 de agosto de 2016, LJA).

Notación última que, traída al ámbito electoral, nos puede aportar imaginarios nada descabellados que pueden convertirse en hipótesis plausibles para poder entender el desfase crónico en el que caen la mayoría de las encuestas “serias” sobre los procesos electorales, dando por ganadores a los que no los son en los hechos, y en razón de que tales pifias obligan a sus artífices a jugar el rol del cohetero, para llevarse al final la rechifla del respetable, cuando sus petardos estadísticos les fallan.

Al diferencial abierto, sesgado e inequitativo de los deciles de población por ingreso, le podemos sumar su distinción por género, por edad, por educación, etc. Criterios cuyo punto neurálgico resulta no ser el del incremento relativo -de masa monetaria o riqueza alcanzada-, sino el de la brecha que se profundiza más: “Al estado de Aguascalientes lo ubican en 4° lugar nacional con $59,434 pesos trimestrales por hogar, lo que resulta en 20 mil pesos mensuales; ingreso que ganan los dos últimos deciles (los de mayores ingresos IX y X)”. Monto al que para poderlo igualar, comparado con los de menores ingresos, tendrías que sumar los respectivos a los 4 primeros deciles (I a IV), o lo que es igual sumar al cuarenta por ciento de las familias para que su ingreso conjunto pueda alcanzar los famosos 20 mil pesos mensuales. En conclusión, aun ganando en Aguascalientes más ingreso, nos volvemos proporcional y relativamente más desiguales.

La famosa encuesta internacional en materia de Educación, PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), y el gran aparato de Evaluación Educativa del país no hacen sino reforzar esta diferenciación de estructura y dinámica de clases sociales de México, retrotrayendo los mismos resultados de desigualdad e inequidad inter-grupos de la sociedad mexicana. Lo cual nos recuerda el criterio sociológico de la distinción social, donde culturalmente hablando no es lo mismo llorar a un muertito en el jacal de una familia indígena o proletaria, que en el suntuoso recinto de las firmas funerarias de prestigio.

Así lo atestiguó, hace un año, en marzo de 2017, la publicación del 210 Informe de OXFAM, confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales, del 18 de enero de 2016. www.oxfam.org / Intitulado: Una Economía al Servicio del 1%. Acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema. Apuntando que: La desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres (…).

Ese prerrequisito e imperativo puede ser buen indicativo de una preferencia electoral sensata, urgente y de plena justicia. Mismo que aplicaría también para el desarrollo a carta cabal de Aguascalientes, que aplicado como criterio -asumido también por nuestra población joven- permitiría discriminar entre candidatos idóneos de los que son indeseables, a resultar electos.

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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