Opinión

Sin partido no es independiente / Yerbamala

 

“Hablemos de lo imposible, que de lo posible se sabe demasiado”. Tan contundente frase proviene de Resumen de Noticias, del imprescindible Silvio Rodríguez. Y así,  contundente, necesario y vital fue el discurso sostenido por María de Jesús Patricio, “Marichuy”, una médica tradicional indígena nahua de Jalisco, que a nombre del Concejo Indígena de Gobierno y del Congreso Nacional Indígena (CNI: https://goo.gl/ioaVFs) buscó la candidatura independiente a la Presidencia de la República. Pero su discurso no estaba exento de contradicciones, al declarar repetidamente que no buscaba ser candidata para ganar la presidencia (error no menor), sino poner de nuevo la agenda de los pueblos indígenas en el debate público mexicano (hablamos de unos 16 millones de personas que se auto adscriben a alguno de los 65-68 pueblos indígenas en el actual territorio de lo que hoy se llama México). Y aunque Marichuy no alcanzó el casi millón de firmas exigidas por un estrambótico INE con sus  intransitables apps fallidas y dada la dificultad para muchos indígenas (el grupo social más marginado en México, uno de los países más desiguales del mundo)  de acceder a los teléfonos de alta gama para descargar la fallida app y recoger las firmas; además del verdadero ejército de voluntarios necesario para recoger las firmas requeridas. Lo que sí consiguió Marichuy recorriendo el país fue dejarle claro a todo aquel que quisiera escuchar, que otro régimen, otra democracia y otro país son no solo posibles, sino urgentes. Pero no la veremos en la boleta electoral de julio. Una lástima, porque a pesar de las amplias manifestaciones de apoyo recogidas a lo largo y ancho  del país que le valieron casi 400 mil firmas, ella fue en realidad la única independiente entre los demás, todos con claros antecedentes y vínculos partidistas. Es decir, que el régimen fallido de los partidos políticos nos regaló una vez más una bonita “ilusión”, con candidaturas “independientes” que en realidad no lo son.

Así es como pese a la expectativa de renovación política que generaron las candidaturas sin partido en las elecciones de 2015, en las que Rodríguez Calderón, “El Bronco” ex priista de García, que ante el hartazgo provocado por los mismos de siempre, ganó la gubernatura de Nuevo León. Pero lo cierto es que estas candidaturas han dejado de centrar el interés inicial. Tal vez se deba a que más que ser candidatos independientes, son candidatos sin partido. Y aun esto es más que dudoso, dados los conocidos antecedentes partidistas de los “independientes”. Lógico, cuando es este mismo Bronco el que montado en la estructura del Gobierno de Nuevo León obtiene fácilmente las firmas exigidas por el INE, o cuando el perredista Ríos Peter se sirve ampliamente de los métodos tradicionales perredistas para conseguir las firmas necesarias. Y qué decir de la señora Zavala, panista hasta su pleito de ayer con el hoy candidato Anaya, quien dispone ampliamente de la estructura y los recursos al servicio de su marido, pagados con dinero público.

Aun así, es llamativo que muchas de las firmas obtenidas por los y la aspirante presidenciales no fueron validados por el INE por ser “irregulares”. “El Bronco” presentó 2 millones 34 mil 500 pero le reconocieron sólo 1 millón 210 mil. Margarita Zavala presentó 1 millón 578 mil 800 y le reconocieron 1 millón 67 mil 200. Por último, Armando Ríos Piter envió 1 millón 765 mil 800 y le hicieron válidos 1 millón 159 mil 500. Contrasta con el caso de Marichuy, cuyo porcentaje de firmas válidas fue el más alto de todos, aunque no hay alcanzado las suficientes. Pero las diferencias reportadas por el INE son significativas y nos hablan de un copioso fraude digno de investigación y sanción con credenciales apócrifas o vencidas. Más allá, lo cierto es que pese a ser conocidos para ciertos sectores de la sociedad, las encuestas revelan que estos personajes no jugarán por sí mismos un papel relevante en las elecciones, pues hasta hoy, la suma promedio de preferencias entre la población para estos precandidatos es de menos del 10%. Pero si que serán importantes cuando hacia mayo o junio muy probablemente declinen en favor de quien pueda ganar.

A la luz de los hechos electorales más recientes, tal parece que la posibilidad de que estas candidaturas prosperen está en función de la demarcación en disputa. Y parece también que disminuyen sus posibilidades de éxito a medida que aumenta la importancia del cargo al que aspiran. En el ámbito federal, las dificultades aumentan según se trate de diputaciones, senadurías y por supuesto, la Presidencia de la República. Pero para toda regla existe una excepción y allí está el entusiasta y joven ciclista Kumamoto de Jalisco, verdadero independiente y millennial que busca un escaño en el Senado, al parecer con reales posibilidades de éxito. Puede ser el caso de algunos otros: Clouthier en Sinaloa, por ejemplo, pero no muchos más. Según la consultoría Integralia (Tercer Reporte Electoral Integralia 2018), se presentaron 287 aspirantes a una candidatura independiente en el ámbito federal; de los cuales 49 cumplieron los requisitos (17%) y por lo mismo aparecerán en las boletas electorales: 3 a la Presidencia, 7 a las senadurías y 39 a las diputaciones. Muy pocos en suma, ante el gran número de cargos en disputa. Lo más importante de cara al 1 de julio: dado el bajo nivel de preferencias e intención de voto  para estos tres candidatos, la pregunta obligada es: ¿quién de ellos declinará?, ¿todos? ¿Cuándo y a qué candidato partidista se sumarán? Por fortuna, no se ve esa elección partida a cuartos que muchos predicen como escenario ideal para que los de siempre y aliados ganen con cualquiera de sus candidaturas mellizas, tan mala la una como la otra.

Cajón de Sastre. Quien tenga dudas sobre las intenciones, métodos y capacidades de los de siempre para al menos intentar robarse la elección, puede echar un ojo al bien documentado libro coordinado por Bernardo Barranco: El Infierno Electoral, El fraude del Estado de México y las próximas elecciones de 2018 (Grijalbo) para ilustrar su y nuestro pesimismo electoral.

Cola. Don Guillermo del Toro es grande, más allá de lo evidente.

Bis. Impresionante lección la que nos dieron las mujeres trabajadoras de muchos países el recién pasado 8 de marzo. En esas coordenadas hay que leer también la candidatura independiente de una mujer indígena que representa dignamente a los pueblos indígenas de México más allá de la coyuntura electoral.

 

@efpasillas

 


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Enrique F. Pasillas

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