Opinión

Tardes y Adelfas / Café Fausto

 

“Busca la sencillez en la poesía, que no sea complicada”, fueron más o menos las palabras que escuchó el entonces joven poeta y periodista aguascalentense Armando Alonso de Alba al darle a leer sus textos al Maestro Efraín Huerta. Desde entonces fueron amigos. Eran los meses finales de 1974 en una de las muchas tardes en que se reunieron a conversar en su casa ubicada en Polanco en el entonces Distrito Federal. Entre los poemas que más le gustaron a Huerta fue el de “Cambia el amor”, que en 1992 publicó Armando Alonso en un cuaderno de poemas individual con ese mismo título en la colección Voces Abiertas del Instituto Cultural de Aguascalientes.

“Cambia el amor / y la pálida ciudad / ingrata viuda del / polvo sedentario / ya no nos pertenece.

A la vista / es sólo un charco / donde nadan recuerdos / y el silencio / mientras dobla el invierno / su faz de anciano malviviente”, dice el poema de Alonso que abre esa que fue su segunda publicación individual.

Apenas unos días atrás de esa reunión con Efraín Huerta, sentado en una mesa del legendario Café Habana en la capital del país, Armando Alonso conversaba como de tarde en tarde con su amigo Roberto Bolaño, el poeta chileno recientemente exiliado. Acompañados por Mario Santiago Papasquiaro y otros escritores infrarrealistas, Bolaño le sugirió a Alonso reunirse con Huerta, y le advirtió, “pero no le digas que te lo propuse”. Armando aceptó la sugerencia y buscó a Huerta que vivía entonces a apenas tres cuadras de su casa. Las recomendaciones de “El Gran Cocodrilo” guanajuatense lo acompañaron durante toda su vida creativa como poeta.

“Los textos que se reúnen en mi nuevo libro Tardes y Adelfas tienen precisamente esa intención respecto a lo que me llegó a sugerir Efraín Huerta”, me comentó mi amigo Armando Alonso en conversación telefónica apenas este jueves pasado por la noche, luego de que leí a toda prisa su nuevo libro en una versión digital.

Publicado a finales del 2017 por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), el tercer poemario individual de Armando Alonso reúne textos en prosa poética que escribió entre los años 2002 y 2007, cuenta con un prólogo de nuestro buen amigo común, el excelente poeta Eudoro Fonseca Yerena.

Tardes y Adelfas es una sucesión de instantáneas tomadas sobre la fugacidad de la vida; encierra la pretensión de fijar mediante la evocación poética una realidad esquiva; sólo la mirada distante tocada por el hábito de la poesía puede convertir en perdurable lo que no sería de otro modo sino pasto para la muerte y el olvido”, expresa Fonseca Yerena en su prólogo “Sobre Tardes y Adelfas”.

Alonso me dijo en esa conversación telefónica que estos textos que incluye en su nuevo libro son una selección de los cuales algunos de ellos publicó en la revista Tiempo de Aguascalientes, la cual dirigió, así como en el diario Aguas. Muchos de esos textos los corrigió previo a su nueva publicación e incluso algunos de ellos los rehízo a partir de sus versiones originales.

“Me siento satisfecho con el resultado, es un trabajo que representó rehacer y rescatar”, señaló Alonso “seguiré con esta labor y con la intención de publicar otro nuevo libro en el que reuniré la descripción de diversos paisajes, estampas de Aguascalientes”.

Dividido por años, el nuevo libro es íntimo y honesto, mostrando los lugares cotidianos, las circunstancias y emociones que las mujeres y los hombres comunes viven cada día y se vuelven mágicos e irrepetibles gracias a la palabra, gracias a la poesía.

La sencillez de sus textos con profundo sentido poético reflejan el resultado de años de creación artística realizada con paciencia, oficio y cuidado. Sabedor de la importancia de pulir lo creado para lograr una obra madura y bien lograda.

La lluvia persistente, la mujer, los lugares regularmente andados, “Una mañana como todas estas de octubre o noviembre con ventarrón, aves, mallas oscuras y navegantes allá afuera” es algo de lo mucho que vemos a través de las páginas del libro que al desarrollarlo de manera cronológica nos permite reconocer la evolución de su voz poética en todos esos años.

“Se va la marejada de nubes. Queda el olor venenoso de la adelfa, y esos inmensos hoyos en el horizonte de cirros. Queda ese parque redondo y otoñal frente a la habitación sin huéspedes.

Quedan las torres de nichos y ojos celestes que nunca se equivocan, y cuya mirada no es. Quedan sus gárgolas, las almas carcomidas y verdes de su piedra. Queda la tarde que es ciega, aunque sembrada de regresos, de semáforos mustios engañando a la lluvia”, expresa en su texto “Un mar de espumas y un mar de hormigas”.

Haber publicado el libro Tardes y Adelfas es un acierto de UAA, leerlo es más que recomendable, buscaré volver a visitar sus páginas ya con la calma de una versión impresa. El próximo jueves 8 de marzo a las 20:00 horas será presentado el nuevo libro de Armando Alonso en el Aula Isóptica del Edificio Polivalente de la UAA, lo acompañarán en la mesa Eudoro Fonseca Yerena, Enrique Rodríguez Varela e Ignacio Ruelas Olvera.

Refill: Sabemos que se está cocinando el Programa Cultural de la edición 190 de la Feria Nacional de San Marcos, será interesante conocer cuáles serán los proyectos finalmente seleccionados.


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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

1 Comment

  1. Armando
    03/03/2018 at 10:22 — Responder

    Gracias, Fabián y LJA. La presentación el día señalado, a las 19 hrs.

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