Opinión

Decisión última, morir con dignidad / Opciones y decisiones

 

Ante el fragor de las campañas políticas que ya comenzó, y que en el curso de los primeros cinco días ha resonado con el esgrima verbal sobre la rendición o no de cuentas acerca del status patrimonial que ostentan los candidatos a la presidencia, se imputaba a José Antonio Meade Kuribreña su falta por no declarar su 3de3, a lo que respondió dando a conocer este jueves en que presenta su declaración 3de3, así como su información fiscal y patrimonial de los últimos 20 años. En conferencia de prensa en la Ciudad de México, explicó que a su declaración, que consta de tres elementos -patrimonial, fiscal y de intereses-, agrega cuatro puntos para que sea una declaración 7de7. “Agregó cuatro elementos, que hoy presento ante ustedes, y lo hago con congruencia con la iniciativa para prevenir la corrupción”. En que destaca la relevancia del punto 4. Opinión técnica de un contador público certificado que acredite la congruencia de la declaración patrimonial. (Fuente: El Financiero. Elecciones 2018. Meade presenta su declaración 7de7. El candidato de la alianza Todos por México volvió a insistir en un debate con los otros aspirantes presidenciales donde discutan la situación patrimonial de cada uno. 05/04/2018).

Y, ante el no menos estruendoso mensaje verbal a la prensa hecho por el presidente Donald Trump, al regreso de su estancia vacacional en Miami el fin de semana, de que va ordenar a la Guardia Nacional poner tropas en la frontera con México para contener el irrefrenado flujo a territorio estadounidense de inmigrantes sudamericanos, pandillas, agentes del narco e ilegales; provocó el posicionamiento de “presidente a presidente” de Enrique Peña Nieto, que dijo: “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”, dijo Peña en un mensaje difundido, primero en redes sociales, y luego en cadena nacional. (Fuente: Excélsior. Peña a Trump: saque en EU su frustración; alistan a 4 mil militares en frontera. Enrique Sánchez. 06/04/2018 06:27).

Ante este ruido mediático y declarativo, como decía un clásico, no debo dejar pasar al silencio otro anuncio de capital importancia; que se produce el jueves anterior en que los legisladores de Hawái (EE.UU.) aprobaron un proyecto de ley para legalizar el suicidio médicamente asistido. La medida, aceptada por el Senado estatal tras una votación de 23 a 2, permitirá a los profesionales de la salud dar fin a la vida de pacientes terminales que así lo soliciten mediante la prescripción de medicamentos letales, han informado medios locales. (Fuente: RT. EE.UU.: El Senado de Hawái aprueba la legalización del suicidio asistido. Publicado: 30 mar 2018 03:06 GMT. https://bit.ly/2pRiMNI

Para tal propósito, el médico deberá confirmar el diagnóstico, el pronóstico y la salud mental del paciente. Además, tendrá que asegurarse que sea una solicitud hecha a voluntad y que esté atestiguada por dos personas, una de las cuales no puede pertenecer a la familia del enfermo.

El gobernador aseguró que firmará el proyecto de ley, con el cual Hawái se convertiría en el sexto estado del país en aprobar dicha práctica. Oregón fue el primer territorio estadounidense en adoptar una ley de este tipo en 1997, tras el cual se unieron en los años posteriores California, Colorado, Vermont, Washington.

A este respecto deseo proponer 3 precisiones que nos permitan acotar debidamente la trascendencia bioética de una tal determinación. 1) En primer término, hay que precisar la distinción modal que existe entre Eutanasia y “Suicidio Asistido”.

Refiero la definición de Eutanasia presentada por el Dr. Juan Ramón de la Fuente, en un ensayo publicado por la revista Nexos, cuando refiere: “El encarnizamiento terapéutico -seguir tratando a enfermos sin esperanzas- surge cuando la sociedad no exige respetar sus derechos y los médicos no se comprometen con sus pacientes”. Para luego establecer: “Eutanasia es el acto o método que se aplica para producir la muerte sin dolor y finalizar con el sufrimiento en pacientes terminales y sin esperanza. (Ver: Nexos. “El médico ante la muerte del enfermo”, en su edición del mes de junio, 2015).

Y distingue: Eutanasia activa implica la finalización deliberada de la vida por medio de una terapia encaminada a procurar la muerte. La eutanasia pasiva reviste dos formas: la abstención terapéutica -no se inicia el tratamiento- y la suspensión terapéutica -se eliminan los tratamientos iniciados. E incluye su criterio ético: Para quienes sufren y no hay esperanza, la eutanasia activa es “más humana” que la pasiva: finaliza antes el sufrimiento y las vejaciones innecesarias. La eutanasia activa se aprobó en Holanda en 2001, en Bélgica en 2002 y en Luxemburgo en 2009”.

Para luego insertar, su explicación de lo que entiende como una variante: “El suicidio asistido consiste en proveer al interesado los medicamentos adecuados para terminar con su vida. El médico funge como guía pero es el enfermo quien decide cuándo y dónde ingerirlos y quiénes serán sus compañeros en el momento final. Dos clínicas europeas ya lo proveían, Suiza con dos clínicas Exit (1962. Sólo para ciudadanos suizos) y Dignitas (1998, incluye extranjeros), ofertan este servicio. Le han seguido varios estados de los Estados Unidos: Oregon (1997), Washington, Montana y Vermont.

Por otra parte, el médico catedrático Arnoldo Kraus Kraus, de la UNAM, en su ensayo El difícil camino: Eutanasia y suicidio asistido, emite una conclusión categórica: “Eutanasia y dignidad constituyen un binomio inseparable. Solicitarla, y llevarla a cabo es la decisión más compleja para cualquier ser humano. Quien pide morir enaltece dos valores fundamentales: autonomía y libertad”. (Ver: Nexos. Opus cit. Ut supra). Un conmovedor anuncio de esta opción lo hizo Marieke Vervoort (Diario Semana. 8/4/2016 12:38:00 PM.https://bit.ly/2H2QNEF ), quien habría de competir en los Paralímpicas, en las pruebas de velocidad, que se desarrollaron a partir del 27 de agosto en Río de Janeiro. Se sabía que Marieke Vervoort padecía una enfermedad que deteriora sus sistemas y la somete a un dolor que muchas veces puede ser insoportable. Pero ni la compleja enfermedad ha impedido a la competidora luchar por su sueño de medalla que tiene planes insospechados después de que concluya su presentación. La belga considera la opción de la eutanasia después de la cita olímpica.

Segunda precisión, materia que establece la Ética filosófica o ética fundamental. 2) El dinamismo intrínseco de las acciones. Toda acción moral se finca en la naturaleza propia y específica que la determina como tal. En virtud de ello es preciso distinguir al menos dos tipos de acción, tratándose de la finalización de la vida humana: 1º.- La “AOD” o Acción Occisiva Directa que consiste en actuar directamente sobre un ente vivo, y es equivalente a matar. 2º.- La “AOI” o Acción Occisiva Indirecta que consiste en dejar de proveer las condiciones indispensable para la vida, y es equivalente a dejar morir. Esta distinción no es meramente especulativa o capciosa, se trata de una distinción formal que determina la acción moral en su calidad diversa; una cosa es ser imputado de suprimir la vida de otro o aniquilarlo; y otra, ser imputado de dejar de proveer las condiciones indispensables para la subsistencia de una vida y dejar que acaezca naturalmente la muerte. (Ver: Nota mía. LJA. Los dilemas del bien morir. Sábado 27 de junio, 2015).

La opción por la Eutanasia no necesariamente expresa el consenso general de la comunidad mundial concernida en la Bioética, la que para referirse al encarnizamiento terapéutico utiliza el término Distanasia, y coincide con la definición de Eutanasia que aporta el Dr. Kraus; sin embargo, introduce un tercer término, la Ortotanasia. Que se define como: La intervención mediante los Cuidados Paliativos que se administran para mantener la mejor calidad de vida posible hasta la muerte; afirman la vida y consideran la muerte como un proceso natural: ni la aceleran ni la retrasan. Su etimología se deriva de los vocablos griegos orthos que significa “recto y ajustado a la razón” y thanatos que significa “muerte”. Y su sentido es el de actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal. En donde, los procedimientos sí son radicalmente diferentes; y también lo es el grado de imputabilidad y responsabilidad moral. He aquí la importancia de la modalidad a escoger.

Lo que nos remite al principio generalísimo de toda opción moral: haz el bien, evita el mal. Que funda los principios absolutos que rigen los términos óptimos o máximos para actuar. La Bioética define 4 principios normantes: beneficencia, maleficencia; independencia y justicia.

El tercer punto a precisar se refiere a la crucial importancia que tienen las indicaciones explícitas, médico-científicas. Por ello, 3) indicaciones Médicas/Científicas explícitas.

Las cuales tienen capacidad para determinar de manera fundamental la calidad inherente al discernimiento de una acción humana. Me explico. No es lo mismo opinar espontáneamente sobre una acción en materia grave y en situaciones límite para la vida humana -como es el caso que abordamos-; que emitir un juicio con pleno conocimiento objetivo y científico del dinamismo interno a una acción determinada.

Por ello, se torna no solamente deseable, sino exigible moralmente hablando, acudir al diagnóstico calificado de un experto en la materia -de salud y terminalidad de la vida, para el caso-, dado que se trata de un factor cognoscitivo que reduce significativamente los márgenes de error, e incrementa las probabilidades de certeza a la hora de tomar una decisión última. Y recordemos, nadie está obligado a lo imposible.

Estas tres precisiones, creo yo, nos ponen en la ruta idónea para decidir de manera recta e informada; y quizá lo más importante, hacerlo de manera responsable y sin sentirnos culpables.

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

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