Opinión

Día Internacional del Jazz / El banquete de los pordioseros

 

En noviembre del 2011 la Unesco proclamó el día 30 de abril como el Día Internacional del Jazz lo que sin duda me parece muy afortunado, no sólo porque se proclame una fecha como oficial para un género musical, creo que eso es lo de menos, el asunto va mucho más allá, el punto, creo yo, es que el jazz es un lenguaje musical que une, suma, propone, entiende, dialoga, comprende, tolera, explora, conjuga, proclama, exige…, en fin, es un punto de convergencia, no sólo de una gran diversidad de lenguajes y pretensiones musicales, sino de todo lo que podemos entender con el conjuro de la palabra jazz, una palabra mágica que cobija en su seno una gran diversidad de ideas, de momentos históricos, de culturas, de razas, de distantes y diversas geografías, pero sobre todo el jazz, en todas su diferentes presentaciones y generosas fusiones en las que se ha involucrado pero manteniendo incorruptible su esencia y sus principios básicos, es una declaración abierta y contundente a favor de la dignidad humana, es incuestionable el hecho que desde su trinchera ha contribuido a erradicar el racismo, ha luchado por la igualdad de los sexos, el jazz es, per se, una promoción por la libertad de expresión y un reclamo a cualquier tipo de violación en contra de los derechos humanos, de hecho, no dudo al afirmar que la sola presencia del jazz es un cuestionamiento natural.

El jazz es un lenguaje musical que surge en el sur de los Estados Unidos como consecuencia de la llegada de los pobladores de África que son llevados a trabajar en los campos de algodón en lo que hoy son los estados de Georgia, Alabama, Texas, Luisiana, y otros más, ahí, al chocar de frente con la cultura musical occidental se da un sincretismo muy interesante, aquellos pobladores negros que llegan de las costas de África sólo conocían cinco notas, su escala pentatónica no se puede acomodar a las siete notas que conocemos en la escala musical occidental, la fusión de ambos lenguajes musicales hacen surgir eso que hoy conocemos con el nombre de la blue note y que resulta imperceptible en sí misma, sólo existe en función de otras notas que la acompañan.

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Pero más allá de detalles técnicos en lo que no me gustaría entretenerme, debemos entender la importancia del jazz en función de su impacto social y sus aportaciones a la música, desde sus orígenes se definió como un lenguaje musical surgido de las minorías negras explotadas por los capataces blancos de los conservadores estados del sur en la Unión Americana. Aquellos primeros grandes estandartes del género que hoy son piezas fundamentales en la música de occidente, eran ciudadanos de segunda simplemente por el color de su piel, muchos de ellos no tenían actas de nacimiento, por lo que su edad fue siempre tema de especulación, el caso concreto, por ejemplo de Louis Armstrong quien sabemos que nació en Nueva Orleans, considerada con toda justicia como la capital mundial del jazz, pero no tenemos la certeza de la fecha de su nacimiento, él siempre dijo que había nacido el 4 de julio de 1900, pero no tenemos la seguridad de que esto sea verdad, de hecho, si investigamos en sus biografías, ninguna coincide, lo único que sabemos es que nació entre 1900 y 1901 y eso sí, fue en Nueva Orleans, finalmente alguien como él no podía haber nacido en otro lugar.

El jazz en sus orígenes, y esto ya lo hemos comentado anteriormente en más de una ocasión, era música callejera tocada por músicos desarrapados lejanos a toda forma académica, eran como dos líneas que se desarrollaban paralelamente pero sin tocarse, irreconciliables en sus posturas musicales, me refiero al jazz y a la música de concierto, lo sorprendente es que hoy en día vemos con agrado, pero no sin sorpresa, cómo esos dos lenguajes aparentemente irreconciliables han llegado finalmente a un punto de convergencia extendiendo mucho más las posibilidades de ambos estilos.

Siempre me ha gustado comparar al jazz con el agua porque adquiere la forma del recipiente que la contiene, exactamente así es el jazz, es ecléctico, se presta a todo tipo de fusiones, su instrumentación es inmensa y su lenguaje verdaderamente diverso, pero nunca pierde su esencia, en efecto, el jazz no muere, sólo se transforma y esas constantes mutaciones las presentimos eternas. Si escuchamos, por ejemplo, lo que hacían Charlie Parker o Dizzy Gillespie en los años 30 o 40, lo encontraremos muy diferente a lo que hizo John Coltrane con el mismo instrumento, o lo que está haciendo Pat Metheny no se parece en nada a lo hecho también en guitarra por Wes Montgomery, o en el piano, en donde encontramos una cantidad casi infinita de propuestas, todas muy sólidas. Por ejemplo, dime tú amigo melómano que amas el jazz, dime, ¿en qué se parece el lenguaje musical propuesto por Duke Ellington al de Oscar Peterson, Count Basie, Chick Corea,o todos ellos a lo expresado desde el piano por Keith Jarret?, y sin embargo, en todos los casos estamos hablando del mismo género musical, es decir, el jazz.

Este próximo lunes 30 de abril se celebra el Día Internacional del Jazz y en Aguascalientes tendremos la oportunidad de festejarlo en el Centro de Animación Cultural Casa Terán a partir de las 6 de la tarde con la participación de Alex Rivera Jazz Trío, Ana Mulo y Sky Blue Swing Trío, la entrada es libre y me encantaría saludarte, así que ahí nos vemos.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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