Opinión

El dolor vicario / Opciones y decisiones

En el contexto del Viernes Santo, inicio de Campañas Políticas 2018, el cierre del antiguo Hospital Hidalgo -con 115 años de servicio-, y el anuncio emitido en Honolulu, por el Senado estatal que aprobó una medida el jueves que convertiría a Hawai en el sexto estado en la nación en legalizar la “ayuda médica para morir”, también conocida como suicidio asistido por médicos. (Fuente: El Debate. En este estado de E.U el suicidio asistido sería legal. La medida, convertiría a esta localidad, en la sexta donde una ley de este tipo se aprueba. 30 de Marzo 2018 · 1:21 horas). Me pronuncio acerca del dolor humano, tanto en su contenido como por el importante significado que comporta para todo ser vivo tanto en lo individual como en su integración societal.

Para dicho estado de Los Estados Unidos de Norteamérica, El Proyecto de Ley de la Cámara de Representantes 2739, “Nuestra Ley de Cuidados, Nuestra Elección”, ahora se dirige al escritorio del gobernador después de aprobar el pleno del Senado, en una votación de 23 votos contra 2. El gobernador David Ige ha expresado su apoyo a la medida, que entraría en vigor el 1 de enero. El proyecto de ley permite a un médico recetar medicamentos que le ponen fin a la vida a un paciente mentalmente capaz con menos de seis meses de vida.

Al respecto es preciso distinguir, bioéticamente, esta opción terminal como una de Acción Occisiva Directa (AOD), de otra alternativa que sería una Acción Occisiva Indirecta (AOI); pues la primera implica una intervención directa de matar –por ello se denomina “suicidio asistido”; y la segunda se califica de indirecta porque consiste en “dejar morir”, no sin dejar de proveer lo necesario para evitar o paliar el dolor, nutrir en lo esencial y apoyar la respiración, hasta la cesación natural de los signos vitales. Algunos médicos opinan que ésta última es la correcta, pues obedece a una norma de Ortopraxis (práctica correcta); quienes están a favor de la Eutanasia argumentan que el suicidio asistido están en función de la dignidad humana al morir.   

Lo cierto es que el dolor es un factor de la mayor importancia cuando se trata de valorar la calidad de vida. Un testimonio claro de ello lo tenemos en la siguiente nota. En días recientes hemos presenciado toda la gama de reacciones psicológicas derivadas de los terremotos del mes de septiembre. Como habitualmente sucede, hemos empezado a observar el Trauma vicario en un número importante de personas. Es llamativo cómo muchos de los colaboradores que hemos recibido en los últimos días, han estado presentes durante un gran número horas en los lugares de desastre, en albergues o en brigadas diversas de ayuda. Pero no sólo es importante la cantidad de tiempo, sino también el tipo de evento presenciado. Es posible que alguien que haya estado trabajando durante unas cuantas horas con cantidades importantes de dolor humano, empiece a experimentar síntomas ansiosos, insomnio, tristeza o pesadillas en las que se reviven los eventos. (…) Sin embargo, la factura se empieza a pagar en los días subsiguientes y es importante reconocer la necesidad de ayuda.

El principio básico de cuidar a los que cuidan se hace particularmente necesario en estos tiempos. Contraviniendo los dictados de la Madre Teresa, cuando a la gente le duela, debe de parar y buscar ayuda. (Fuente: El Mañanero Diario. Por Aldo Suárez. Trauma vicario, de ayudar también se enferma. – 3 octubre, 2017). La emergencia S-19 ha permitido evidenciar, como en ninguna otra catástrofe de nuestra historia reciente, la relevante participación de la salud mental. Por ello es preciso entender la naturaleza del dolor humano.

Hace apenas un par de años que nos confrontamos con un pronunciamiento hecho por el obispo ordinario de la Diócesis de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, que intituló: “la asunción humana del sufrimiento”, en el que “deploraba que a los enfermos terminales se les administraran medicinas para amortiguar el dolor y que los padres fueran incapaces de negarle cualquier cosa a sus hijos, explicó que debido a esos comportamientos la sociedad se ha hecho intolerable al dolor físico y emocional, como consecuencia, el suicidio se ha convertido en un modo de eludir las dolencias físicas o sentimientos lúgubres, el obispo lamentó la incapacidad y “poca voluntad” de las personas para salir adelante ante los obstáculos y optar por el suicidio…” (LJA. The Power of Christ compels you! La Purísima Grilla | 22/03/2016).

Al emitir mi opinión sobre tal pronunciamiento, me referí al “dolor vicario” como el único y excepcional dolor de aquel hombre Jesús de Nazareth, el galileo, que ofreció por la humanidad entera (que era, que es y que será), para liberación de los pecados y de la frágil condición humana en esta Tierra. Y que asumió en grado de oblación inocente, bajo impensable actitud y acción sacrificial de misericordia, y amorosa compasión  hacia sus hermanos los hombres y mujeres de este mundo. (Nota mía: LJA. El dolor y sus malquerientes. Sábado 26 de marzo, 2016).

Bajo este evento fundante de redención, y el compromiso político de los estados libres y soberanos del planeta, resulta inaceptable el inuendo del obispo De la Torre que los más vulnerables seres humanos, enfermos, deban asumir un “dolor vicario” sin paliativos inspirados por la misericordia y la dignidad personal. Sí es de sorprender que dicho pronunciamiento ocurrió, a un mes de la visita del Papa Francisco a México quien no se cansó de repetir el recurso a la misericordia, en donde un obispo adscrito a su autoridad pontificia deplore la mitigación del sufrimiento como un inuendo de poco valor moral o peor aún, de actitud antiética, condenable.

Y para entender ese “dolor vicario” hemos de referirnos a sus fuentes bíblicas originales: – “Sin embargo, no hay rastros por ninguna parte de precedentes judíos sobre la interpretación mesiánica del poder expiatorio de los sufrimientos vicarios del mesías. Esto significa que, en el caso de no encontrar en el NT alusiones concretas al valor expiatorio del dolor “por muchos” (del que no existe ningún precedente en el judaísmo), no podemos postular el influjo del rasgo característico de Is 53. (Autor: R.H. Fuller. Fundamentos de la cristología neotestamentaria. 1979. P. 57).

Texto de Is. 53.- 3. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable y no le tuvimos en cuenta. // 7.- Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca.  

Esta misteriosa re-semblanza entre Jesús de Nazareth y el Siervo de Yawheh nos remite al título de “Siervo” u otras alusiones a los poemas del siervo, ante lo que debemos evitar ver en estos pasajes la idea del poder expiatorio del sufrimiento vicario. (Nota del autor, Fuller, ibíd.).

Con frecuencia se ha llegado a afirmar, incluso por investigadores críticos, que Jesús tomó el término mesías, lo despojó de sus vinculaciones judías y lo “espiritualizó” en sentido general. Más concretamente, algunos han llegado a sostener que Jesús lo reinterpretó en sentido del Hijo de hombre de dolores. (Que se basa en la confesión de Pedro: Mc. 8,27-33). (…) En donde es central el versículo de Mc. 14. 62b, (Cap. Títulos cristológicos. El Jesús histórico, p 120). // Las pruebas indican más bien que fue la Iglesia primitiva quien “espiritualizó” el término “Christos”, si bien es verdad que la Iglesia lo hizo bajo el impacto de la historia de Jesús. Y se acredita que el uso de este título en Marcos es verídico. El dolor asumido por él es sacerdotal, es decir, sacrificial, es decir, oblativo por los demás; es decir, “vicario” (vices-es = el que hace las veces de…).  

Lo anterior, proyectado al tema de “asumir el dolor”, en el contexto de enfermos terminales o crónico degenerativos, que las normas internacionales y las mejores prácticas médico-clínicas indican como debidos receptores de “cuidados paliativos”. Incluso o abiertamente sujetos de aplicación de derivados opiáceos, como la morfina propiamente dicha, no es en manera alguna cosa vergonzosa, o desacreditable como conducta indebida. Es una práctica médica, benéfica y autonómica, según la voluntad digna de todo respeto, de una persona, que persigue un fin bueno a través de medios buenos y lícitos a carta cabal.

En todo caso, el manejo del dolor en fase terminal de vida está sujeto a mejores prácticas clínicas, gracias a que legislaciones modernas ya son incluyentes de normas que prevén el alcance final de intervenciones médico-curativas, para evitar lo que se llama encarnizamiento terapéutico. Una de estas medidas con valor jurídico es la Ley de Voluntad Anticipada, ya promulgada para el Estado de Aguascalientes, con publicación el 20/04/2009, por la LXI Legislatura del Congreso local. Y cuyo texto esencial se cifra así:

Artículo 1°.- La presente Ley es de orden público e interés social y su objetivo es instituir y regular las condiciones y formas de la declaración de voluntad de cualquier persona con capacidad de ejercicio, emitida libremente, respecto a la negativa a someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos médicos que pretendan prolongar la agonía del enfermo terminal, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona, cuando por razones médicas, fortuitas o de fuerza mayor, sea imposible mantener su vida de manera natural, en virtud de su derecho a la autodeterminación sobre su persona y su propio cuerpo.  

 

Y prohíbe de manera explícita conductas que tengan como consecuencia el acortamiento intencional de la vida (Artículo 2º). Cualquier persona con capacidad de ejercicio, o sus padres o tutores puede emitir este documento ante Notario Público, y hacerlo valer.

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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