Opinión

El día del niño, en logros / Análisis de lo cotidiano

 

Durante la celebración del Día del Niño, es frecuente que algunas personas reflexionen y comenten sobre lo mal que está la situación de los pequeños en nuestra sociedad actual. Se vuelven a recordar las cifras de niños que viven en pobreza extrema, los que se han iniciado en el alcoholismo o las adicciones, los que trabajan para completar el gasto familiar o incluso para sostener a la familia porque no tienen a alguno de sus padres. Todo eso es una realidad innegable. Pero tales afirmaciones suelen carecer de justicia, cuando se olvidan los enormes logros que ha obtenido la sociedad entera en reconocer y mejorar la situación de los chicos. Por principio de cuentas, el hecho de que exista un Día Internacional del Niño habla bien de la humanidad. Los países que habían participado en la Primera Guerra Mundial se dieron cuenta del gran daño que se había hecho a los infantes, que perdieron a sus padres, familias y casas cuando los combates se realizaron en las ciudades y pueblos. Entonces acordaron firmar la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños el día 30 de abril de 1924. El objetivo era evitar que los muchachitos participaran en conflictos bélicos y además se les protegiera de las consecuencias, incluso en la vida diaria, no solo durante las batallas. Lo que muchas personas no saben es que México es pionero en el tema. En Tantoyuca, Veracruz, se instaló el Día del Niño, el día 8 de mayo de 1916, aunque el presidente Álvaro Obregón cambió la fecha al 30 de abril para hacerla coincidir con la fecha mundial. Todavía tendría que suceder otra conflagración internacional, la Segunda Guerra Mundial, para que en 1945 se creara la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nuevamente con la intención de evitar las guerras. Un año después, el 11 de Diciembre de 1946 dentro de la misma organización se crea la Unicef destinada exclusivamente a privilegiar los derechos de los niños. En 1959 esta institución emite la Declaración Universal de los Derechos de los Niños, que son diez en vez de los cinco originales. México continuó siendo pionero cuando el 31 de Enero de 1961, la profesora de educación preescolar Eva Sámano esposa del presidente Adolfo López Mateos, lo convence de crear el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) cuyo objetivo inicial fueron los desayunos escolares y pronto pasó a tener guarderías, banco de leche, dispensario y centros de rehabilitación. En 1975 la señora María Esther Zuno de Echeverría lo convierte en IMAN (Instituto Mexicano de Asistencia a la Familia) aumentando sus funciones a hospitales y centros educativos. Y dos años después la señora Carmen Romano de López Portillo le aumenta las funciones para proteger a toda la familia y se llama Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) como se le conoce actualmente. En 1979 se crea la Cartilla Nacional de Vacunación realizada por el trabajo del doctor Ismael Landín Miranda en ese entonces jefe de los Servicios Coordinados de Salud de Aguascalientes y que en su momento fue uno de los más grandes logros en salud pública en el ámbito mundial. Al día de hoy el Programa Nacional de Alfabetización, la institucionalización del DIF en todos los municipios, la obligatoriedad de la educación preescolar y la innumerable cantidad de programas oficiales y civiles destinados a la protección de los niños son motivo para sentirnos contentos. No faltará quien diga que ahora los chicos están metidos en las drogas, el narcotráfico, el abandono y el maltrato por sus padres o por sus iguales (bullying) Es verdad, lo que comprueba que nosotros, la humanidad somos imperfectos. Pero es válido reconocer no sólo lo mal que hacemos las cosas, sino también los logros que ya se han obtenido, que no se han desechado y que en ocasiones olvidamos porque ya son parte de nuestra vida cotidiana.

 

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Héctor Grijalva

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