Opinión

El horizonte perdido / Opciones y decisiones

 

Como bien dice una expresión popular Québécois /o de Québec: “apparaissent de temps en temps…”. Según la cual, para describir -por ejemplo, el estampado de un lienzo con flores diseminadas que aparecen “de tiempo en tiempo”-; se da el uso impropio de la palabra tiempo, por aplicarse a un espacio determinado: y que viene al caso en tiempos de campañas políticas. Cabe las cuales, también,” “apparaissent de temps en temps”, lances verbales, acusaciones, denuncias y supuestas señalizaciones de “políticas públicas”, que valga ahora en buen castellano, se dan “sin ton ni son”, con la pretensión de anticipar el futuro.

Así lo escuchamos en la discusión por el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, el futuro tambaleante de la Reforma Educativa, el destino manifiesto del avión presidencial que no lo tiene ni Obama, la renta de una avioneta, la cancelación legislativa del Fuero Federal a los funcionarios públicos, incluido el presidente; la rescisión de las pensiones vitalicias a los expresidentes; la derogación de reformas a Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 2 de enero de 2009. Texto Vigente. Última reforma publicada DOF 26-06-2017; sobre todo lo concerniente al papel del Ejército Nacional en materia de seguridad pública; la reforma energética, de comunicaciones, etc., etc. Todos ellos temas traídos a la opinión pública por el candidato Andrés Manuel López Obrador que literalmente eclipsan u obnubilan cualquier otro tema original del resto de candidatos presidenciales, al igual que de los respectivos del Poder Legislativo y, no digamos ya, de los órganos representativos de los estados, que pasan francamente en silencio.

Presenciamos así una pura reactividad de los contendientes a la presidencia del país a propuestas sueltas, deshilvanadas o descolocadas del candidato puntero en la justa electoral, de tal suerte que hunde el debate político, por otra parte tan necesario y urgente, en una visión miope, torpe e irresponsablemente cortoplacista. Cabe la cual no hay perspectiva ni panorama de futuro.

Estamos, pues, también nosotros en nuestro pantano del establishment mexicano. Este grave, serio, ominoso hándicap contra el futuro político y económico de México debe ser superado de tajo. En efecto, hay que liberar de esa jaula restrictiva el debate público. Puesto que es inadmisible que el futuro de un país quede supeditado a iluminados de uno u otro bando que profetizan al revés el cambio social general de una nación, mediante un discurso inconexo y esquizofrénico que sólo “de tiempo en tiempo” pinta destellos alternativos de cambio.

Se nos olvida, o si sospechamos con inteligencia, se nos oculta intencionalmente algo elemental en cualquier proyecto político, económico y social: la planeación estratégica, y con mayor precisión la planeación de futuro. Dato fundamental que no pasa inadvertido para países y estrategas del desarrollo, como los de la Unión Europea. En efecto, vemos publicado un artículo al respecto. De la nécessité d’un Ministère du Futur, par Marc Vidal, (//De la necesidad de un Ministerio del Futuro. Fuente: LEAP 2020, Laboratoire Europeén d’Anticipation Politique, février 2018,https://bit.ly/2K5olkb )

Y cuyo punto de partida queda establecido como sigue: “Nosotros estamos actualmente al borde del precipicio creado por las tecnologías que modifican todos los aspectos de la vida. Dado que la mayoría de cuadros superiores están siendo confrontados a esta innovación que afecta su trabajo -y que uno encuentra en los automóviles autónomos, en el descifrado genético, en la inteligencia artificial, en los datos requisados, en la robótica o en la impresión de 3D- y quienes comprenden que el éxito a mediano plazo depende de la explotación de estos nuevos utensilios tecnológicos, los gobiernos se deleitan con palabras ociosas sobre la necesidad de emprender, innovar e invertir… pero, a distancia, como si no supieran de lo que hablan, ni se sienten comprometidos con su ejercicio profesional y político” 1.

Corresponde a nosotros, como ciudadanos conscientes y corresponsables de nuestro futuro, no dejarnos llevar a un tal punto límite del precipicio. Siguiendo al autor citado, nos advierte: “Los prospectivistas, los politólogos y economistas han estado hablando, después de poco más de una década. De crear un antídoto a la improvisación, a la táctica y al cortoterminismo habitual en política, se hace indispensable. Los políticos son reconocidos por su miopía que les impide ver más allá de sus próximas elecciones. Ellos así toman importantes decisiones, sin tomar en cuenta la manera en que éstas últimas afectarán al país en 10, 20 o 100 años”.  

Tenemos que cerciorarnos de lo que está aconteciendo, literalmente delante de nuestras narices:

“Debemos afrontar decisivamente y de manera estratégica y política los grandes desafíos que supone la 4ª Revolución Industrial, la deflación del Capital, y la automatización de casi todo, cosa que no es facultativa, debiera ser obligatoria y urgente. Los gobiernos no pueden ya permanecer indiferentes a la llegada inminente de coches sin conductor, de la robotización, del análisis de la renta mínima universal, o también de la indispensable incorporación de la economía circular a los procesos de producción” (Opus cit, ut supra).

Desafíos a los que hay que encarar con una actitud resuelta y decisiva:

“Es muy probable que habrá que legislar con una visión de futuro, lo que debiera ser obligatorio de antemano, que depende de una visión transversal a todo un gobierno que identifica la complejidad de los riesgos y retos que implica una revolución tecno-cultural como esta en la que vivimos. Una buena solución, un primer paso, que es posible incorporar para todo ejecutivo es un Ministro del Futuro. Una persona que sea capaz de aportar los conocimientos necesarios y la visión política profesional que impone el futuro flexible y cambiante que nos espera”.

Deber ético gubernamental que pudiera reeditar el comportamiento de algunas empresas:

“Las empresas crean departamentos o emplean consultores exteriores, para los que su único trabajo consiste en predecir aquello por venir y aconsejar acerca de los medios para afrontar los cambios, con el fin de sacar provecho; por el contrario, no hay un solo gobierno que haga lo mismo. Un Ministerio del Futuro dotado con secretarios de Estado de alto nivel tendría un papel líder en materia de investigación fundada sobre supuestos concretos, y coordinaría la planificación de escenarios susceptibles de afectar al resto de los ministerios o sectores de actividad” (Ibídem).

Finalmente, el autor Marc Vidal, propone una línea crítica de acción:

“En este punto, 3 escenarios son posibles. 1) Esta idea permanecerá en la lista de estupideces que uno lee de tiempo en tiempo; 2) Estas cuestiones serán abordadas de manera cosmética y artificial – tal como hace unos meses, se estableció el derecho de la ciudadanía a tener un robot en Arabia Saudita… derechos superiores por cierto a aquellos de las mujeres en este mismo país; y 3) El escenario ideal: en lugar de pasar días, semanas o legislaciones en aturdirnos con las luchas político-politiqueras, y de discursos intelectuales verbales sin efecto alguno, llegaremos a un debate profesional, serio y tecnológico; a un análisis político fundado en útiles políticos y tecnológicos, a un debate sobre los medios para afrontar los problemas sociales y políticos, el empleo, la legislación sobre las innovaciones por venir… sobre los medios para abordar el Futuro, con un gran “F” mayúscula”.

Este horizonte de futuro es la plataforma idónea sobre la cual podremos fundar nuestro desarrollo y nuestra viabilidad como nación y como estado políticamente organizado. Nuestra campaña político-electoral 2018 no avanza porque está estancada en el pantano de la inmediatez, la improvisación, el corto-placismo, el monocorde dominante del candidato puntero, con mucha ventura política y ominosa retrovisión del futuro.

Al final, ¿para qué nos sirve esta prolija cita sobre la visión de futuro? Yo opino que nos sirve de mucho y a muy buen tiempo: ser criterio firme de distinción y diferenciación de candidatos, para elegir aquel que de manera cierta y objetiva nos garantice la aplicación de políticas estratégicas de Estado que afronten serenamente pero decisivamente los desafíos del futuro de México.

De manera que fortalezcamos inteligentemente nuestra participación ciudadana: – Afirmar con aplomo aquel cuestionamiento: Are you talking to me? / ¿Me estás hablando a mí?; aunada a esta otra: – La opción 3 de los escenarios planteados. Elevar el contenido y sentido del debate político a ¿qué instrumentos políticos y tecnológicos aplicarás para construir el horizonte futuro de México?

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

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