Opinión

La 4a Compañía / Alegorías Cotidianas

 

Entre la realidad y la ficción, La 4ª Compañía es una impactante película mexicana que relata una de las tantas historias que pueden y han ocurrido en los penales del país.

En 2017, La 4ª Compañía fue la película ganadora en los premios Ariel con 10 de sus veinte nominaciones incluyendo el Ariel de Oro a la mejor película y mejor actor, entre otros.

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No fue hasta el 5 de abril de 2018 que los cinéfilos que apoyamos el cine mexicano tuvimos la oportunidad de asombrarnos con esta película, confeccionada con pasión, cuidado y, sobre todo, mucha madurez fílmica.

La 4ª Compañía, narra la historia de algunos de los miembros del equipo de futbol americano del Penal de Santa Martha Acatitla a través de los ojos de un nuevo y joven recluso, Zambrano.

El nombre de la película refiere al sistema que tenían los reclusorios para la guarda y custodia de los mismo en tres turnos con sistema militarizados, el primer turno el de la mañana, el segundo por la tarde y finalmente el tercero que cubría la noche. Los custodios eran quienes controlaban las extorciones, castigos, asesinatos y droga hasta que cambiaron de director de Penal y éste asesorado por un adjunto decide formar la 4ta compañía, es decir, los custodios ya no gobernarían la prisión sino que un grupo de internos previamente seleccionados llevarían la ley, orden y castigo entre los reos como empleo pues la dirección les pagaba por dicho servicio.

Zambrano, un joven ladrón de autos llega al penal con la inocencia de un chico cuyo delito, aunque recurrente, era apenas grave. Al ingresar al penal iba ya preparado con su utilería para jugar futbol americano pues había escuchado que tenían un equipo.

Después de varios intentos de escape, torturas y penas en el cuarto obscuro logra aceptar su condena y finalmente entrar a “los perros” para jugar americano.

Los perros eran respetados, varios de ellos se encargaban de establecer el orden por ser parte de la 4ta compañía. La madurez de Zambrano y su pérdida de inocencia se desarrolla a la par que el equipo de americano alcanza a consolidarse como el más fuerte, por lo que ganan el derecho de jugar fuera de la cárcel a cambio, naturalmente, de conformar una banda organizada de delincuencia que robaba autos, asaltaba bancos para el director de la policía de la época, su padrino el Negro Durazo.

Durante el desarrollo de la película es notable el gran trabajo de investigación que llevaron los directores Mitzi Arreola y Amín Galván quienes durante algunos años estuvieron investigando lo sucedido en el penal de Santa Martha Acatita a principios de los ochenta e inclusive visitaron la prisión durante dos años para darle mayor credibilidad al discurso fílmico.

Pocas películas consiguen hacer una recreación del ambiente tan perfecto que pareciera no sólo que se está en los años ochenta, sino que fue grabada en esos años. Indudablemente el trabajo de diseño de arte es impecable, los vestuarios, el mobiliario, los vehículos conforma un todo que nos remonta a un espacio donde ocurrió un hecho que llegó a la pantalla grande.

Desde la perspectiva del paradigma de Sigfield, la estructura del guión es limpia, los puentes, entramados y trayectoria del protagonista están suavemente hilados para tenernos a la expectativa de qué es lo que sucederá después. No es la típica comedia taquillera con formato Televisa quemado y requemado, sino una historia fantástica y original que cumple con los estándares cinematográficos, aunque, lamentablemente es sobrepasada su ficción por la realidad.

A diferencia de algunas películas que se han exhibido en los últimos años ésta tiene una estructura completa de principio a fin, no se cae el final y tampoco deja que desear sino mucho que admirar por su trabajo minuciosamente cuidado. Las historias llegan a la pantalla grande, en ocasiones, con problemas para cerrar en los últimos minutos pierden lo que aseguraron del principio al último giro y uno como espectador sale con un vacío en el estómago y sin estar ciento por ciento convencido de lo visto.

Es una película donde las actuaciones son sólidas, el diseño de arte es tan preciso que parece real, la estructura del guión está bien llevada y la dirección tiene la firme intención de abrirnos los ojos al panorama actual el cual, lamentablemente es el mismo que hace casi cuarenta años.

Al final, podemos apreciar las fotografías de los reos en quienes se inspiraron para crear el guión, así como el personal administrativo del penal y el director de la policía. Es asombroso el trabajo de casting realizado pues en verdad son muy similares los rostros de quienes vivieron, en aquellos años, en carne propia la historia.

En México, el 70% de las cárceles tienen un autogobierno y las condiciones en las que viven los prisioneros son deplorables por lo que siempre están bajo observación por derechos humanos internacional, de no ser así no escucharíamos tantas noticias a la semana donde se refiere a hechos violentos o a desmantelar células delictivas donde desde el penal afectan a la ciudadanía.

El hilo conductor de la película es el deporte pues en el encuentran un escape a la realidad y finalmente a la libertad. Después de lo acontecido en 1982 con Los Perros de Santa Martha durante unos años el equipo de americano de ese penal jugó sin nombre, finalmente algunos años después lo retomaron y aún siguen practicando y participando en las competencias de su categoría.

Si bien es una película violenta no es de esas donde la sangre y las maneras de morir son grotescas, las escenas violentas están muy bien cuidadas y narradas, no lo olvidemos desde la perspectiva de quienes participaron en los actos delictivos y competencias deportivas en el penal de Santa Martha Acatitla a principios de los años ochenta.

Es importante apoyar al verdadero cine mexicano, elegir ver primero las películas hechas para nosotros y que cuentan lo que ya sabemos, pero al mismo tiempo desconocemos sobre nuestra historia nacional.

Los invito a no dejar pasar la oportunidad de ver La 4ª Compañía en una sala, diga no a la piratería y apoyo a la autoría cinematográfica mexicana.

La 4ª Compañía es una película ganadora que por ningún motivo puede dejar de ver, permítase ser asombrado por una creación mexicana déjese llevar por su historia, finalmente pocas veces podemos ver un penal, la corrupción y su impacto en la sociedad desde dentro.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

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Paula Nájera

Paula Nájera

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