Opinión

La feria también es cultura / El banquete de los pordioseros

 

Cuando he tenido la oportunidad de viajar es frecuente que te pregunten de dónde eres, y ante la respuesta: “de Aguascalientes”, es casi predecible el siguiente comentario: “Ah sí, la Feria de San Marcos, he ido varias veces”, o bien: “nunca he ido, pero en alguna ocasión estaré ahí”, yo creo que todos los que hemos nacido aquí o que sin ser de aquí, han fijado en esta ciudad su residencia, hemos escuchado en más de una ocasión este tipo de comentarios, y no es que me moleste ni mucho menos, efectivamente estoy consciente que en buena medida la feria más importante de México es parte indispensable del perfil de la ciudad, Aguascalientes es incomprensible sin su feria de primavera, pero si tengo la oportunidad, y buscando la manera de suavizar mi comentario de manera que no parezca agresivo, procuro agregar: “sí, es genial, pero Aguascalientes es mucho, pero mucho más que tres semanas de fiesta”. Al mismo tiempo, quienes suelen venir con frecuencia a la verbena abrileña o si lo han hecho una que otra vez, o incluso, cuando sólo en una ocasión nos han visitado con este motivo, o incluso si nunca han venido pero tienen la intención de darse una vuelta por estos lares, lo que los hace venir es seguramente la fiesta, los antros, probablemente las corridas de toros, la vergonzosa fama que nos han colgado de ser la cantina más grande del mundo, todas esas cosas que tanto se escuchan, no me sorprende que sea éste el motor móvil por el que muchas personas nos visiten y bueno, está bien, cada quién tiene sus prioridades, pero también, con ese mismo tono suave cuidando no parecer agresivo o molesto, busco la forma de agregar en mis comentarios: “sí, pero la feria también es cultura” y casi invariablemente se me quedan viendo con una cara en la que no me cuesta mucho adivinar un signo de interrogación, como diciendo: “este cuate de qué nos está hablando”.

Mira, no quiero parecer aguafiestas ni que pienses que soy un amargado, al margen de que probablemente lo sea, el punto es que yo nunca voy a la feria, a no ser que sea para disfrutar del programa cultural. A ver dime, si tú me conoces sabes cómo soy y si no me conoces personalmente pero tienes la gentileza de seguirme semanalmente en esta columna o amablemente escuchas mis programas de radio, tendrás una idea clara de cuáles son mis gustos musicales, y más que eso, no te será complicado entender que para mí la música no es lo que escucho, sino lo que yo soy; considerando todo lo anterior, dime, ¿qué podría encontrar una persona como yo de atractivo en la Feria de San Marcos a no ser el programa cultural?, si voy una noche a dar una vuelta por ahí en Expo Plaza o en el andador J. Pani, o en una gran parte del perímetro ferial, me expongo a escuchar cosas que no me agradan y que muy probablemente me pongan de muy mal humor, y no es que yo sea un payaso, bueno, probablemente sí, pero mi actitud intolerante hacia ciertas formas de música -si es que acaso pudiéramos llamarles música-, no es una pose o una actitud asumida para fanfarronear, no, por supuesto que no, surge de la más consciente de mis convicciones, de lo más profundo de mi identidad, de lo más arraigado de mi naturaleza; si te digo que el reguetón, reggaetón o como sea que se escriba me ofende tanto como el aberrante sonido de lo que llaman banda o grupera, es porque así es y no es una pose asumida. Tomando en cuenta esto, dime, ¿a qué voy a la feria si ya sé a lo que me expongo?

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Sin embargo, la feria también es cultura, y especialmente este año encuentro cosas muy interesantes, muchas de ellas sin precedentes en de esta fiesta primaveral. No es mi intención hacer un repaso del programa cultural, finalmente ese se puede conseguir en las redes sociales antes de que se imprima y se obsequie en la Casa de la Cultura, en realidad mi intención es sólo reconocer el hecho de que este año, el programa de actividades que depende del Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), está diseñado en función de elevar los estándares culturales de una feria que con toda justicia se considera la más importante de México, pero por otras razones que muy poco tienen que ver con la oferta cultural. Sin embargo, esta oferta ha estado ganando prestigio y no me extraña que muchos de los que nos visiten este año lo hagan por el único interés de asistir a un concierto en el Foro del Lago, en el Cuartel del Arte, o incluso en el Foro de las Estrellas, que este año luce más atractivo de lo que generalmente podemos encontrar en su programación. Sin duda el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) también habrá de ofrecer un programa interesante y convincente, esto para beneficio de todos los que gustamos de la actividad cultural.

Por otro lado, en este 2018, se cumplen 50 años del premio de poesía más importante de México, y sin duda, uno de los más importantes de Latinoamérica, el Premio Bellas Artes de Poesía este año entregado al poeta chiapaneco Balam Rodrigo con su poemario Libro centroamericano de los muertos, de hecho, los 50 años del Premio merecería un Banquete aparte.

Para recapitular, sólo pretendo que si nos visitas de cualquier parte, o si vives en Aguascalientes y estás haciendo planes para disfrutar nuestras fiestas de primavera no olvides que la feria también es cultura.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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