Opinión

Minucias del debate / Alegorías Cotidianas

 

Como muchos mexicanos, me dispuse el pasado domingo a ver el debate presidencial, un poquito obligada, quiero confesarlo, pero muy curiosa de observar cómo sería.

El set estaba increíble, no únicamente porque decidieron hacerlo en el Palacio de Minería que es hermoso, sino porque la escenografía parecía de concurso gringo.

La iluminación fue cambiando hasta llegar a ser menos dura y al final, apreciamos mejor los rasgos de los candidatos.

En alguna ocasión vi una fotografía de López Obrador (AMLO) donde lucía muy maquillado, el rubor sumamente marcado y los labios tan rosados que hasta me dieron ganas de saber si era Channel o Helena Rubinstein el lápiz de labios que usaba. A qué quiero llegar, fácil, todos los candidatos estaban muy maquillados, AMLO tenía un bronceado californiano que combinaba perfecto con su blanco platinado, Jaime Rodríguez Calderón (El Bronco) no estaba bronceado sino tostado, mientras que José Antonio Meade perdió el vitíligo de la cara pues unificaron el tono de su cara, reconozco que el color rosado de sus manos, por la enfermedad, era más notorio debido al maquillaje. Al final me pregunté si Meade se había tocado varias veces la barbilla durante el debate pues en el área de la barba, esa que llamamos de candado, se podía ver que el maquillaje ya no cubría por completo sus manchas.

Margarita Zavala me sorprendió pues oscureció el color de su cabello, me parece que la hace lucir de mayor edad y sobre todo con un gesto más duro, no sé si fue el maquillaje o no, pero se le veían menos arrugas en su rostro.

Dejando de lado la vanidad y volviendo a la producción reconozcamos que fue más interesante este debate debido al formato que le dieron donde se lanzaba la pregunta, los participantes podían refutar o anotar el punto y los conductores participaban también del mismo.

Pudimos observar cómo el candidato del PAN fue quien iba mejor preparado, su equipo y él hicieron un gran trabajo de investigación y estaba listo para debatir no sólo con palabras, sino también con gráficas las cuales funcionaban como evidencia.

Me parece también que en cuestión de oralidad es quien mayor maestría tiene al respecto.

Seguimos con Meade quien, a pesar de algunas trabazones estructuró un discurso limpio, con una buena entonación y templanza, lo que es importante para la situación.

Posteriormente, Margarita Zavala tuvo constantes errores sintácticos y gramaticales, denotaba su nerviosismo, sin embargo, se dirigía directamente a los espectadores ¿o debo decir espectadoras? hablando en futuro próximo con determinado énfasis en la persona Tú, como se le habla a un amigo.

El Bronco hizo gala de su discurso machista, haciendo a un lado la postura femenina y olvidó, como buen macho, que la mayoría del electorado somos mujeres.

En un momento, el candidato regiomontano hizo alarde de su “buena voluntad y palabra” al devolver el dinero que el INE le otorgó para su campaña, en ese momento nos distrajo Andrés Manuel y por ello no pudimos escuchar la postura de Meade. Lo interesante es que AMLO señaló que en sus redes se puede ver cómo han regresado 70 millones más no aseguró tener las pruebas tangibles de haberlo hecho con registro en el INE.

El Bronco indicó que como ciudadanos él contestará los mensajes que le enviemos, falacia completa, todos sabemos que quienes responden los teléfonos y los mensajes en las redes no son ellos sino un equipo de personas especializadas en ello. Quizá hubiera sido mejor proponer una Presidencia más cercana al pueblo, pero claro está, lo hemos escuchado tantas veces que ya no lo creemos.

Margarita Zavala se dirige con todo a las mujeres, no está mal somos la mayoría en este país, aunque no lo desee la sombra de la Presidencia de su esposo, Felipe Calderón, la persigue y no le permite avanzar libremente, es un arma de doble filo de la que debe cuidarse pero sobre todo, evitar defender el gobierno ejercido por su marido. Como dice la canción: “ya lo pasado, pasado”.

Yo, como espectadora me pareció muy divertido el ver cómo todos le tiraban a AMLO hasta que éste decidió defenderse un poco. Una buena estrategia para demostrar él como todos están “atacándolo” y aparentar sus buenas intenciones e inteligencia emocional. Es una estrategia que le permite a López Obrador afianza seguidores y al mismo tiempo, dejar entrever que como es una postura, no sabemos si tiene manera de responder o cuanto demostraría su enojo al decidir contradecir o explicar lo cuestionado.

¿Qué tanto vale la pena el estar los unos contra el otro o los otros? me parece que poco, estar con dimes y diretes son una gran pérdida de tiempo, consumen su tiempo y atacan más de lo que exponen para finalmente debatir menos.

Con respecto a los espacios publicitarios en las redes Anaya comentó que eran excesivos por lo que el día de ayer a las 6:30 horas apenas a unas horas del debate, mientras intentaba hacer yoga siguiendo una clase en YouTube, el video de sólo 10 minutos fue detenido 2 veces por publicidad del candidato del PAN con contenido del debate, además de verlo al principio de todos los videos de mi sesión rompiendo mi concentración y pase del modo Zen a ya me cae mal éste panista. Dígame usted si no es una incoherencia inmediata comentar públicamente que la gente nos cansamos de la publicidad electoral en las redes para luego ver un spot de Ricardo Anaya 4 veces en menos de 18 minutos.

No escuché a ningún candidato tener una postura sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras que en Europa la libertad de expresión es respetada, así como sus garantías individuales aquí, en México, los candidatos no fijan un sí o no pues de aceptarlo perderían un gran número de electores pues recordemos que son más los votantes de golpe de pecho que los pertenecientes a la comunidad gay.

Aún nos quedan dos debates más, esperemos que aterricen más sus propuestas, que acierten en sus posturas y que sean más auténticos, pues ayer ninguno lo fue y podemos empezar por su imagen.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 


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Paula Nájera

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