Opinión

Mira quién habla / Bajo presión

 

Cada seis años vivimos La Madre de Todas las Elecciones, en 2018 se destaca, una vez más, que esta es la elección más grande que haya experimentado el país, y es cierto, 629 cargos federales (un presidente, 500 diputaciones y 128 senadurías) y 17 mil 682 cargos locales (Un jefe de gobierno de la Ciudad de México; 8 o 9 gobernadores, dependerá de si en Nuevo León se realizan elecciones; 972 diputaciones; 1,597 presidencias municipales; 16 alcaldías, miles de regidurías y sindicaturas, además de juntas municipales).

En 2018 podrán votar 89,118,542 personas, que son quienes están en la lista nominal, de ese total, poco más de ocho millones 300 mil personas votarán por primera vez para elegir al presidente de la República, a esos jóvenes que ahora usarán su credencial de votar para lo que fue hecha y no para realizar un trámite, comprobar su identidad o respaldar una compra, el sistema se niega a reconocerles las herramientas y formas a través de las que se comunican, en vez de ofrecerles una conversación les emplaza en el rostro el mensaje unidireccional del spot.

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Hasta el 27 de junio gozaremos de la friolera de 22.9 millones de spots para que los partidos den a conocer su propuesta, el sistema de partidos ha elegido esa vía para animar al electorado, cuando lo que se requiere es abrirse al diálogo, mantener una conversación; bajo el pretexto de la prueba y error, pero sobre todo a partir de la desconfianza en los mecanismos que nosotros mismos hemos generado para evitar un fraude electoral, se ha dado manga ancha a los partidos para inventarse los más extraños pretextos con los cuales encubrir su falta de contacto con los electores, con la realidad: precampañas, intercampañas, campañas y periodo de reflexión, etiquetas que los candidatos emplearon para justificar la ausencia de propuestas.

Una de las herramientas que podrían acercar a ese joven electorado son los debates, en el caso de los candidatos a la Presidencia, se dio prioridad al uso de los medios electrónicos a estos encuentros, ya sólo habrá tres (el 22 de abril en la Ciudad de México; el segundo en Tijuana, el 20 de mayo; y un tercero en Mérida, el 12 de junio), y en esta semana el Consejo General del INE votará por el formato del primero, en que se debatirán cuatro temas: seguridad, corrupción e impunidad, democracia y grupos vulnerables, y política y gobierno.

Lo que se sabe del formato propuesta, poco, mucho, diferente, no importa, ya ha sido rechazado por todos los representantes de los candidatos a la Presidencia, con los pretextos más insulsos pero que le pegan y culpan al INE, en nombre de los ciudadanos afectados, a saber, para este primer debate se propusieron tres moderadores, Denise Maerker, Azucena Uresti y Sergio Sarmiento, periodistas que podrán interpelar a los candidatos y preguntarles sobre lo que propongan; en un primer segmento los moderadores harán las preguntas y los aspirantes tendrán dos minutos 30 segundos para contestar, así como cuatro minutos para réplicas y contrarréplicas; en el segundo segmento los cuatro candidatos debatirán entre ellos durante 8 minutos, y cada uno de los, hasta ahora, cuatro aspirantes, contará con un minuto para su mensaje final. ¿Menos acartonado que los debates a los que estamos acostumbrados? Sí, por mucho, sin embargo, ya han expresado su molestia los partidos políticos, que porque este nuevo formato supuestamente limita a los candidatos su libertad para expresarse y convierte a los periodistas en protagonistas del debate, dejando en segundo plano la presentación de proyectos, además de que se sienten amenazados por la posible intervención de los moderadores, ya que sus preguntas puede prestarse a inequidades… Vaya, se quejan del formato cuando han rechazado reconocer la forma en que la mayoría del electorado se comunica: el diálogo. Prefieren ofertarse a través de spots, de una manera unidireccional, sin tomar en cuenta las modificaciones en nuestras vidas y relaciones que los avances tecnológicos han logrado, sin considerar que esos más de ocho millones viven una gran parte de su vida en redes sociales, que usan internet para estar en contacto con el otro, sea como sea.

Ante la necesidad de establecer una conversación que permita conocer qué es lo que proponen los candidatos presidenciales se eligió el formato de spot, incluso para redes, con la posibilidad de abrir canales de comunicación, se optó por explotar una visión reduccionista de las formas actuales de comunicarse, le repetición de un lema, la imagen física edulcorada, la reiteración de una promesa y la insistencia de un jingle no corresponden a la síntesis de una idea, sino a la simplificación que considera exitoso un mensaje cuando se viraliza.

En la vida real se manifiesta una preferencia a partir del conocimiento, no es tan simple como aceptar o desaprobar una sugerencia, emplear la lógica de las redes sociales para comunicarse con los nuevos electores es una forma de subestimar su inteligencia, el voto no es un like, es un mecanismo complejo conformado por una red de emociones e ideas, quien se niegue a reconocerlo, o termina intentando comprar al electorado o decide engañarlo, mira quién te habla, es la premisa a la hora de considerar por quién votar.

Coda. Cada vez conozco más personas que ya dan por terminado este proceso electoral, que a pesar de las experiencias anteriores con las encuestas, señalan que ya todo está cantado. Algunos dicen “tengo miedo”, otros se solazan como si fuese la victoria de su equipo de futbol. Lo cierto es que la elección aún está lejana, que las encuestas siempre son leídas de forma sesgada, y que muchos decidimos nuestro voto en el último momento, esto no se acaba hasta que se acaba, pero empieza con la conciencia plena del papel que se juega en la elección, quienes votamos somos nosotros.

 

@aldan

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Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

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