Opinión

Patricia Ortíz / Café Fausto

Nos conocimos a finales de los años ochenta en el taller de la Casa de la Cultura. Patricia Ortíz era una joven discreta y silenciosa, de mirada inteligente que compartía las sesiones con otros amigos como los poetas Rubén Chávez, Óscar Santos, Jorge Antonio Villalobos y Alberto Domínguez. En esos días Ricardo Esquer nos coordinaba en eso de mejorar nuestros poemas. De esos años nació una entrañable amistad siempre vinculada al amor por la literatura.

Ahora es jueves, ha pasado el mediodía y la cerveza oscura bien fría es un deleite en estos días de Semana Santa, la Calle del Codo está repleta de parroquianos que conversan. Estoy en una mesa con los poetas Eudoro Fonseca y Patricia Ortíz, ahí recordamos esos años del inicio de escribir poemas y descubrir cada uno nuestra propia voz. Ahora Patricia Ortíz es una talentosa poeta que crea textos maduros y bien logrados, surgidos del oficio y la experiencia de tantos años.

Patricia y yo recordamos ese primer taller con la poeta Enriqueta Ochoa a quien le debemos mucho de nuestra formación como poetas, el impulso constante como gestor del poeta Víctor Sandoval que tanto nos animó y los consejos oportunos del poeta Marco Antonio Campos que generoso buscó difundir nuestra obra en nuevos espacios.

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“De ese taller surgió un libro colectivo de poemas en el que participamos y que se planeaba que publicaría el INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes), pero que finalmente nunca se imprimió”, recuerda Ortíz.

Añado a su comentario que en ese libro participábamos Patricia Ortíz, Óscar Santos, Rubén Chávez, Alberto Domínguez, Jorge Antonio Villalobos y Rodolfo Meza, ese proyecto derivó en la creación del grupo literario Tangente conformado por esos entonces jóvenes poetas, a excepción del también buen amigo y talentoso Rodolfo Meza.

Abogada egresada en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Patricia Ortíz continuó su labor literaria al ganar una mención honorífica en el Premio Nacional de Literatura Salvador Gallardo Dávalos en 1996 y en el Premio de Literatura Alejandro César Rendón en 2008 convocado por la SOGEM. En tanto publicó los poemarios Sitios y sombras en el Instituto Cultural de Aguascalientes en 1996, Casa de lluvia en la Universidad Autónoma Metropolitana y Verdehalago en 1998 y ese mismo año El otro mar en Letras de Tiempo de Aguascalientes. En 2008 publicó Memoria de la huida por la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario y SOGEM. Está incluida en varias antologías y algunos de sus poemas fueron traducidos al rumano, catalán y francés.

Recientemente en el 2013 realizó una Residencia Artística becada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en Argentina para crear un poemario en el que desarrolla una conversación imaginaria con la poeta Olga Orozco y del que surgió su obra inédita Nombrar para que se haga humo.

“Ahora me dedico profesionalmente a la docencia en arte y literatura”, comenta la también Maestra en Arte egresada por la UAA “en la poesía veo el efecto liberador y catártico individual y su incidencia en lo social, ese es de alguna manera el tema que abordo en este momento en lo creativo”.

Constante en su trabajo a pesar de sus silencios en la palabra escrita, Patricia Ortíz desarrolla su obra en periodos de reflexión y reunir ideas para llegar a otros periodos de intensa creación poética. La poesía para ella es de alguna manera cada día, desde la palabra y por supuesto desde la vida.

Tengo el privilegio de ser su amigo y de ver sus avances, de cómo nos compartió a su regreso en Argentina su participación en el Encuentro Argentino de Poesía y cómo tuvo la oportunidad de convivir con el poeta Jorge Boccanera al que tanto admiro al ser quien impartiera un Seminario de Poesía Latinoamericana en el que ella asistió.

“Fue toda una experiencia visitar en la Pampa, la localidad de Santa Rosa Toay donde recorrí la casa de Olga Orozco”, su mirada se ilumina de emoción al recordarlo.

Gracias a la oportunidad de conocer de una mejor manera la obra de Olga Orozco, participó en el Congreso de la Asociación Americana de Literatura Comparada en la Universidad de Harvard en  Estados Unidos con la ponencia “El desamor en la obra de Olga Orozco y la Poesía como liberación del mismo”.

Sin duda, recomiendo leer y conocer la obra de Patricia Ortíz que es al tiempo reflexiva, íntima sin perder la calidez de lo entrañablemente cotidiano.

Nos despedimos después de un grato momento de conversación y de recuerdos, de ese ver a una amiga que en realidad nunca ha estado lejana, de reconocer su crecimiento como poeta y su generosa disposición a compartir esta memoria mutua.

Mientras camino sobre la calle Venustiano Carranza, frente a la Casa de la Cultura de la que hace ya muchos años salíamos de esa primera sesión de taller literario en el que nos conocimos, leo un poema suyo:

“La mujer sola / el ave perdida / las habitaciones sordas / el silencio que trepa muros / en mi casa de lluvia.

La mujer y nadie / el dolor del vientre / la esperanza rota / el eco clavado en la memoria / la entraña herida.

El tiempo en mis muñecas / la savia derramada / en el cuerpo anudado con raíces”.

Espero pronto ver un nuevo libro de Patricia Ortíz, leerla es un disfrute, su obra es sin duda un importante aporte a nuestra literatura regional.

Refill: Son días de descanso para casi todos, bueno ya queda menos, no está de más andar el centro de la ciudad y disfrutar de las 14 esculturas monumentales de Leonora Carrington instaladas en diferentes puntos por ejemplo en la Plaza de la Patria. No nos lo debemos perder.

 

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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

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