Opinión

Animal héroes / Análisis de lo cotidiano

 

Finalmente el pasado sábado 5 de mayo, en la Ciudad de México se dejó legalmente establecido que los delfinarios deberán cerrar definitivamente. La organización internacional Animal Heroes, con representación en nuestro país lo logró después de una larga cadena de batallas legales. Resulta que la Asamblea Legislativa de la CDMX ya había emitido la ley que prohibía el uso de delfines, orcas, ballenas, lobos marinos, focas y toda clase de pinnípedos en espectáculos de los llamados “Parques acuáticos” incluyendo aquellos que se presentaban como terapéuticos en la técnica conocida como delfinoterapia y que era aplicada en el tratamiento de niños autistas y otros trastornos mentales y del neurodesarrollo. Solo que las empresas que los utilizaban buscaron la manera de ampararse y valerse de todas las defensas legales posibles y retrasaron la aplicación de la ley hasta que la semana pasada la ley se impuso. Los delfinarios tienen de 3 a 6 meses para colocar a sus animales en refugios, acuarios o zoológicos donde puedan vivir sin la exigencia de trabajar. Muchos de estos animales nacieron en cautiverio y por lo mismo no pueden ser liberados en ambiente natural, al que ya no podrían adaptarse. Lo mismo ha ocurrido con los animales salvajes rescatados en los zoológicos privados, donde personas con gustos exóticos adquirieron de manera ilícita tigres, leones y otros habitantes del mundo salvaje, solo por capricho o por ostentación de su riqueza. En México existen más de cuarenta asociaciones protectoras de animales que procuran que las mascotas sean tratadas con dignidad y particularmente que se termine con el maltrato a los animales que son o estaban siendo exhibidos en espectáculos. Ya se logró con los circos, un triunfo que parecía inalcanzable. También se han ido terminando las carreras de galgos y los trotones, en todo el mundo. Pronto sucederá lo mismo con las carreras de los hipódromos. Y como las sociedades protectoras seguirán trabajando, es fácil imaginar que pronto veremos erradicadas las funciones con toros y gallos, que son tan representativas de la cultura popular en países de influencia hispana. Las peleas de perros son ilegales pero se siguen realizando de manera clandestina. Esta es una tarea pendiente tanto para el gobierno de la ciudad como para las organizaciones protectoras de animales y desde luego para la ciudadanía. Hace muchos años, el más famoso circo mexicano tenía como estrella principal al gorila Truckson, que aparecía imitando a un ser humano, con todas sus actividades. Cerraba la representación fumándose completo un cigarro. Por supuesto murió de enfermedad pulmonar obstructiva crónico mucho antes de su término natural. Felizmente eso ya terminó y no veremos chimpancés, orangutanes ni otros antropoides en espectáculos denigrantes. Creo que es una buena noticia, después de una prolongada historia de maltrato animal, el siglo XXI aparece con la época de la gran oportunidad, en la que aprendamos por fin a vivir con nuestros compañeros de la existencia, los animales.

 

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

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