Opinión

Cuando se respira la pobreza, obliga la nobleza / Reflexio semanero

 

Jorge un maestro jubilado que dio la mayor parte de su vida en las aulas, es a quien el día de hoy quiero referirme en este Reflexio, laboró como docente en comunidades muy alejadas de las ciudades de los estados de Jalisco y Aguascalientes, en ellas se daba clase en salones viejos, sin el mobiliario que ayudara no a la comodidad, sino en lo necesario para educar a niños y niñas de poblados y rancherías en las que se respiraba la miseria, en donde se reflejaba la escasez de muchas cosas, en donde sólo se tenía para uno o dos alimentos al día, y pues así era difícil de enseñar a esos menores que empeñaban su diario vivir en estas precarias condiciones soñando en llegar muy lejos y poder llegar a estudiar a una universidad en la ciudad o al menos en conseguir un buen empleo en un comercio o en una maquiladora o en terminar la secundaria para irse al otro lado y poder mandar dinero a la familia y regresar con una troca nueva cada fin de año para “pillarla” (así se expresan los jóvenes en las comunidades al derrapar las llantas en tierra y levantar polvaredas) y andar tomando cerveza por las calles sin pavimentar de sus comunidades y demostrar que el sueño americano se puede hacer realidad para los jóvenes que se arriesgan a emigrar a la Unión Americana y trabajar de sol a sol para regresar a México con algo de dinero o de plano quedarse a vivir en el otro lado.

Fue en esos lugares y con esos niños con los que aprendió el diario sufrir de familias enteras que viviendo en la pobreza extrema entregaban su esfuerzo por superarse, y después de las jornadas en el campo, en la pizca, en el corte de caña o en los platanares regresaban a descansar e invitaban a compartir su raquila comida al profe y con ello agradecer su labor de educando, en medio de las mesas de estas pobres familias, situación que lo orillaron a buscar una bandera política que ayudara a mejorar las condiciones de vida, un mejor servicio de salud, una mejora salarial, un espacio digno para vivir y un futuro para estos niños y niñas que en su cara reflejaban la angustia de sobrevivir en las paupérrimas condiciones que otorga la pobreza y la miseria, ese sueño lo fue forjando desde los inicios de los 90, y busco desde la ideología de la izquierda encontrar bases y elementos que pudieran aplicarse para la mejora de vida por los que luchaba, consiguió llegar a ocupar espacios en administración pública como regidor, secretario de ayuntamiento, entre otros cargos en los que pudo ayudar lo más posible a la población más vulnerable de algunos municipios del norte de nuestro estado.

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Hoy regresa como un candidato que pide le ayuden a llegar al congreso del estado de la gente buena, por el frente y desde la curul legislar, gestionar y generar condiciones en las comunidades más pobres que cubre el cielo y agua clara y la tierra buena, acciones que ayuden a mejor vivir de quienes sufren de pobreza o miseria, y la verdad se ve que la población lo acepta; espero que llegue el triunfo para este Profe al que conocí años atrás y sé que hará un buen papel como legislador, Pabellón y Tepezalá lo merecen, sólo puedo desde aquí desear éxito a Jorge Saucedo Gaytán, gran maestro, gran político, pero sobre todo, mejor amigo.

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Abel Sanchez Garibay

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