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El amor romántico nos trastoca a todos: Entrevista Juan Luis Aceves

Las voces que deberíamos estar escuchando son las voces de quienes padecen, de las que se duelen, recobrar las voces que se extinguieron, finalmente hasta que las causas se hacen comunes es donde reconocemos su trascendencia


Una de las principales apuestas para lograr la equidad entre mujeres, hombres, trans, gays, lesbianas, lograr, pues, la equidad entre las personas, con sus diversas identidades y géneros, es la de prestar oídos y entendimiento a lo que los otros tienen que decir. En la medida en que cerremos al diálogo, el cambio social, factor determinante para lograr avances, se volverá más complicado de alcanzar. Juan Luis Aceves habla de nosotras y de nosotros, de sí mismo, de feminismos, de disidencia sexual, de desigualdades sociales y del amor romántico en esta entrevista:

El feminismo llegó como una perspectiva, una política, una metodología, llegó a cuestionarnos las posiciones que ya estaban pautadas, aceptadas y establecidas convencionalmente. Obviamente parte de cuestionar la posición de las mujeres frente a los hombres, sin más categorías, porque podemos meter veinte mil, incluso el feminismo permitió llegar a otros niveles, pensar en estas diferencias de sexo, de género, de orientación, de identidad sexual, llegarse a cuestionar por qué el sexo es como lo pensamos, quién decidió que una protuberancia fuera llamada pene, quién decidió que un hueco dentro de una estructura corporal se le llamara vulva y todo lo que se le asocia, y cómo a partir de algo que es bestial, la reproducción sexual, se llegó a circunscribir en pautas muy limitantes de experimentación del propio humano qué es antinatural.

El feminismo nos ha permitido cuestionar, eso es lo que deberíamos de recordar siempre, es para cuestionarse, y a través de esto identificar esas desigualdades que, en primera, atacan y dañan y violentan y asesinan más a las mujeres; pero que también algunos hombres necesitan el feminismo para defenderse de otros hombres de sus propias estructuras de pensamiento, por ejemplo, me mueve mucho escuchar eso de que ningún hombre ha sentido miedo al salir solo, traducción, todas las mujeres han sentido miedo alguna vez en su vida al salir solas, y eso sí, todas, si nos ponemos a estratificar todas las desigualdades, a ellas les atañen las más preocupantes, las más lastimeras y profundas; pero también hay hombres que han tenido miedo al salir solos, por equis circunstancia, justo porque no cumplen con ese patrón establecido de lo masculino, de lo patriarcal, más que este sistema de hombres contra mujeres, este sistema establecido en el que lo masculino sin cuerpo está sobre lo femenino, porque lo femenino se encuentra hasta en la forma en que hablamos, en que experimentamos el mundo, en el que resolvemos nuestros conflictos, nuestros duelos, en la forma en que pensamos. Simplemente en eso de permitir que un hombre resuelva su duelo con violencia, que golpee o que diga tontería y media de la persona a la que dejó o que lo dejó, de una mujer se espera que llore y que sufra, pero entonces qué pasa con este hombre que se le ve llorar; incluso en círculos feministas se le puede llegar a cuestionar esto porque es hombre, aunque lo división de lo masculino y lo femenino va más allá de ser hombre o mujer.

Hombres violentados por otros hombres

Si pensamos en la desigualdad entre hombres y mujeres vamos a pensar justo en una estructura mental que ya tenemos dada, entonces, si la mujer es violentada por hombre, la estructura lógica es que los hombres sean violentados por mujeres, que es en lo que muchas veces se llega a escudar el machismo, pero la realidad es que no, los hombres son violentados por otros hombres, se violentan entre ellos, tenemos que reconocer esto. Y no es que sean lágrimas de hombres, este reconocimiento no hay que plantearlo como algo progresista, un hombre que apenas está reconociendo sus privilegios no está progresando, apenas está subsanando una parte, es como un niño que no entrega la tarea hasta después pero la entrega excepcionalmente, lo debió de hacer antes, no es algo nuevo, lo hizo tarde pero sí se debe reconocer, pero es porque está subsanando algo precedente.

Cada uno con sus circunstancias

Imagina un grupo de niños donde a uno de ellos es más delicado en sus movimientos, procura no decir malas palabras, todos son amigos, pero viven en un lugar con mucha violencia, conviven con los hermanos, con adultos, y ahí aprenden formas de ser hombre. ¿Qué ocurre con ese niño delicado? Sin plantear la hipótesis de que fuera homosexual, porque no necesariamente lo sería, lo van a obligar a actuar tal vez como uno. Yo me acuerdo que mis primos decían vamos a matar pájaros, y yo replicaba no, es que no quiero matar pájaros, y ellos pero por qué, no seas joto, y al acusarme de que no quería matar pájaros, la respuesta fue ¿cómo es posible que no quiera ir a matar? más allá del pájaro, sino matar, se preguntaban, cómo es posible que no quiera ejercer ese privilegio que tienen los hombres de ejercer ciertas dosis de violencia, controladas o no, pero justo es ese cuestionamiento, cómo se te obliga y orilla. Tenemos que ir avanzando en esta visión del mundo más allá de esas categorías, pero también reconociendo estas divisiones. Algo que se le cuestiona mucho a la cultura gay es por qué dividirse entre osos, lobos, toros, nutrias, pero es porque eso te hace delimitar un espacio para reflexionar lo que experimentan ciertos grupos y que sirven para análisis, lo malo es que cuando esas categorías trascienden a nuestro plano personal e interpersonal con los demás, siento que es el gran reto de la perspectiva queer que parte del feminismo, es decir, cuáles son aquellas divisiones, aquellas dicotomías, lo blanco y lo negro que no nos ha permitido reconocer las tonalidades de grises, así como problemas y soluciones, y reconocer que todas las personas tienen ciertas circunstancias y por supuesto, responsabilidades, que están orientadas porque estamos inmersos en veinte mil condicionantes.

Los privilegios y la conciencia de clase

Luego no acabamos de concebir este mundo, la falta de conciencia de clase que tal vez pudiera trascender más allá de la clase, ver quién soy y conocer mi posición frente a otros, qué tan pobre soy, qué tanta preparación tengo ante otras personas, como hombre en contraste con mujeres, como disidente sexual, como un extranjero en México, como un mexicano en el extranjero, se nos ha dotado mucho esta idea capitalista de la acumulación material, es lo que más importa en el mundo y entre más posesiones se tengan, entre dinero y poder, arriba de otras personas, es mejor.

Entonces se dice, las mujeres con privilegios sí pueden sufrir violencia pero no la sufren tanto como las de un estrato bajo, es cierto porque estas tienen menos posibilidades de ayuda, pero tendríamos que ver por qué las mujeres con privilegios la tienen más fácil, tenemos que ver análisis del caso. En la violencia feminicida el punto central, más allá de hombre-mujer es el amor, el amor tiene una forma femenina y masculina de presentarse, pero finalmente atraviesa todo por igual y digo que esto viene de cada caso porque, por ejemplo, las chicas trans en una clase social alta es más difícil que puedan experimentar su identidad sexual que una chica trans de clase baja, porque la primera va a tener ciertos privilegios a los cuales le va a ser más difícil renunciar, la chica trans de un estrato bajo va a empezar a verse diferente y puede ser que con rechazo y violencia, pero finalmente como no tiene tanto que perder se atreven a más; la de clase alta pensará en buscar un cirujano plástico, inyectarse, ciertas prótesis, la de clase baja va a buscar inyectarse aceite, por ejemplo, es riesgoso, pero le permite tener un grado de experimentación mayor, y también extrema, pero también ellas son las que tienen más apoyo: en el momento en que su entorno también reconoce esta conciencia de clase, eso de si ya estamos jodidos, por qué vamos a atacarnos más, ahí es cuando creo que el reto es cómo empatar eso que nos llega a unir y nos hace ver como semejantes.

Unificar las diferencias

Este es uno de los grandes retos para las personas que están en el activismo, sería lograr unificar esas diferencias entre la población. Yo me acuerdo mucho cuando pasaron las marchas del Frente Nacional por la Familia a mí me pareció muy curioso que muchas mujeres no asumieron una postura en contra hasta que Juan Dabdoub le tapó la boca a una manifestante, mientras escuchaba es que son temas de homosexuales, y a ver, el feminismo, así como el machismo, atraviesa todo, no puedes dejarlo de lado, el Frente Nacional por la Familia más allá de estar en contra del matrimonio igualitario o la adopción homoparental realmente lo que quiere es legitimar el sistema patriarcal, lo que les dice a las mujeres es puedes salir a la calle siempre y cuando tengas esposo, siempre y cuando tengas hijos. Con todo esto a lo que voy es a cómo generar esa empatía, como con el feminismo pop, el feminismo glitter es lo que ha logrado, esas actrices de Hollywood que también han sido criticadas, más allá de esos 5 minutos de fama -que también se les llegó a decir por qué no dijeron nada sobre los abusos sexuales hasta ahora que son famosas, sin considerar que una violación sexual es horrible y que incluso en lo que menos piensas es en hablar hasta después de un proceso que lo reconoces y encuentras la fuerza para expresarlo públicamente-, ellas lo que han hecho es decirles a las mujeres que la tiene más difícil, que no pueden pagar un abogado, que no pueden mudarse de estado, a otro país, al menos tener la visión de ella sufre igual que yo porque esto nos afecta a todas, y eso es un avance, pensar en la masa, encontrar puntos en común y generar el diálogo, y generar un tema en lo público y que en la política instrumental se llegue a actuar.

Por eso yo creo que no se deberían criticar los avances que se tienen porque no atiende los problemas de todas las personas, sino reconocer cada uno en su contexto, sí, siempre va a haber cosas que mejorar y otras que deben criticarse porque están mal pensadas, encausadas e incluso contradictorias, pero aquellas que son limitadamente trascendentes sería importante reconocerlas, por qué no apostar por ese feminismo, muchas niñas sí pueden pensar que podrían tener un proyecto de vida por sí solas sin la necesidad de ser mantenida por un hombre, o sin necesitar la legitimidad de un hombre es gracias a esos mecanismos culturales pop, blondies, pero que finalmente te dice que hay más opciones, por ejemplo, repensar la Cenicienta, este trabajo doméstico no pagado y que al casarse después descubriera que tampoco es la vida que ella quiere, el reto es reconocer las realidades existentes, incluso las que no son generales. Como el trabajo sexual, que es tan controversial incluso en el mismo feminismo, o la vestimenta, unas dicen que no deben usar burka o de estar de exhibicionista, en estos casos el punto debe llegar a que todas las personas reconozcamos nuestros privilegios, problemas, necesidades, pero también los de los demás, de tal modo que nos veamos como pares para no poner atención a esos juegos de poder que luego se han dado por el entorno por las mismas relaciones entre las personas, lo ideal debería ser que en el caso del trabajo sexual una mujer pudiera decir que le gusta el sexo, debería tener las posibilidades de capitalizarlo con su pauta personal, una práctica económica con la seguridad de poder poner límites, o en la vestimenta, si una mujer usa una burka es por su elección y no por una imposición, pero por supuesto es muy complicada esa toma de conciencia.

 

El reto, la empatía

Las voces que deberíamos estar escuchando son las voces de quienes padecen, de las que se duelen, recobrar las voces que se extinguieron, hasta que las causas se hacen comunes es donde reconocemos su trascendencia, el antisemitismo no lo pensamos hasta la Segunda Guerra Mundial, seguiría pasando lo mismo, hasta que no afectó a todos importó y eso es preocupante, el hecho de no reconocer unos esfuerzos porque no tienen la categoría de vulnerabilidad, por ejemplo, un amigo participa en un colectivo de diversidad sexual en la Ciudad de México y fue muy cuestionado por su grupo de amigos porque es heterosexual, ahora casi tienes que llegar con una cartilla: hola, qué tal, mucho gusto, soy Juan Luis y soy queer, o sea tenemos que asumir una categoría, sí me gusta la apariencia cisgénero, pero quiero tener el derecho de ser femenino pero que no se me diga como mujer, sería horrible tener que estar justificando nuestras acciones por cada una de miles de categorías que la misma humanidad ha creado.

No es más fácil para la comunidad de la diversidad acercarse al feminismo, el feminismo es algo que te encara y te pone a cuestionarte muchas cosas, en la diversidad el machismo está pero muy arraigado, de entrada los que tienen visibilidad son los hombres homosexuales no las lesbianas, y hombres homosexuales viriles y por más que se cuestione y actúe de manera femenina va a ser mucho más respetado un hombre con características sexuales masculinas, se puede ver a través de la moda, en la cultura popular, si ves a un chico lampiño con una guirnalda de flores lo ves mal, se le va a criticar, pero si es un hombre barbado, alto, fuerte, viril, vas a pensar que es algo cool, contestatario, hasta algo artístico y se le va a cuestionar menos por estar en una posición privilegiada, y en la disidencia sexual a pesar de que se enfrentan con esta discriminación por machismo, hay dos partes, se introyecta este machismo, se puede sintetizar en que lo homosexual está en la cama, aquellos que no quieren asumirse como homosexuales en lo público y por lo tanto no son gays, que ser gay es una categoría política, pero que sí lo pueden experimentar en lo privado, el problema es cuando ellos mismos señalan a quienes expresan su sexualidad públicamente, son homofóbicos dentro de la misma comunidad homosexual, y por el otro lado están quienes llegan a un punto de fundamentalismo teórico, que incluso te atacan por buscar ciertos esquemas que pactan la heterosexualidad. En una ocasión me tocó convivir con un activista y estábamos platicando del matrimonio igualitario y de la adopción y cuando dije que yo sí quiero tener un compañero de vida, tener hijos, formar patrimonio, la expresión de asco fue impresionante, cómo es posible que quieras reproducir ese sistema heteropatriarcal, machista, de una familia, y pues la diferencia es que lo estoy haciendo consciente, obvio que no lo quiero solo para mantener un estatus, no voy a tener a alguien amarrado a mí, lo quiero en libertad, compañerismo, seguridad, un amor libertario, pero llegar a ese punto en que no te dejan ser tú, de querer imponerte una visión, olvidando que el feminismo lo que busca es reconocer la diversidad, reconocer las desigualdades se dan entre lo negro y lo blanco en lugar de ver estos matices en gris y de colores, en lo personal he sido muy atacado por eso, se me tacha de tibio, de que nada más lo que me conviene, pero mi visión es esa, general empatía, mi mamá sufrió violencia de género, tal vez no físicamente, pero sicológica muchísima, económica, impresionante, por amor romántico cabrón, pero si yo llegara con toda esta visión encarnizada de violencia encausada, aparentemente una visión feminista, yo la hubiera terminado exiliando, en su momento era homofóbica, transfóbica, pero el reto es poder empatizar, cuando le dije en términos prácticos que son gay fue como tomarla de la mano y decirle ven, camina mi mundo conmigo de la mano, decir, conocí a un chico, me invitó a tal lugar, rompí, me siento mal, esa convivencia generó que reconociera más allá de mí, su hijo, a una persona homosexual o whatever, que me viera como un igual, y ahora tiene un cambio importantísimo que se da al momento que los atraemos a ese lado humano, que es difícil, tal vez va a haber rechazo, tampoco es que se les permita todo, que se ponga la otra mejilla, sino límites para acercarse a los demás.

Amor romántico

No creo que sea posible asumir una orientación sexual por política, o sea, mi orientación sexual la puedo asumir políticamente, pero no puedo definir mi orientación sexual por una política como tal. Hay una identidad sexual preexistente que tal vez no estaba reconocida hasta identificar esa posibilidad. Con esto voy a que podemos empezar a tener relaciones que pueden estar categorizadas como homosexuales pero en realidad no son asumidas como tal, no es que se rechacen como en el clóset, tratan a la otra como una persona y ya, en el caso de dos chicas, pues nos conocimos, nos gustamos físicamente, sexualmente, y estamos juntas, sin más, no tendría por qué haber una categorización, ni cuestionar si tus exnovios te trataron mal y por eso ahora eres lesbiana, no, te gustan las personas y ya, incluso sin ser feminista, que creo que es más trascendente, pero que finalmente existe esto del amor romántico, que nos trastoca a todos, es pensar en una persona para toda la vida y por la cual se debe entregar todo, a los hombres les daña, un hombre la única forma de aprender a vivir como hombre heterosexual, se le enseña que con el amor va a tener un estatus, un señor de familia, un esposo, y cuando hay fracturas en la pareja esa fractura se vuelve un fracaso, porque es el hombre que no supo mantener a la familia unida, entonces cuál es la opción en el sistema que te exige y a la vez hacer lo que quieres, pues mentir y llevar una doble vida, es la infidelidad, el problema de la infidelidad es que se esté con alguien más, es que se esté con alguien más sin el consentimiento y convencimiento de la otra persona, la primada, entonces es esto de no me separo, me mantengo ahí y mientras estoy buscando a alguien más con quien sentirme bien y lo cual es súper dañino, por qué no llegar a conocernos como personas libres y pensar que precisamente por amor lo ideal sería decir la verdad ya estoy pensando en alguien más y quiero estar con las dos, acordarlo, y que los tres estuvieran de acuerdo, pero no es que así debe de ser, sino que deberíamos de tener las posibilidades de hablar las cosas. En cuanto a la monogamia, al igual como he sido atacado por creer en el amor romántico, la diferencia es poder decir yo te amo y decido estar contigo porque me haces bien, y puede ser que alguien me guste más que tú en la parte intelectual, muchos más en lo físico, pero a pesar de eso yo decido por voluntad, convicción y por amor estar contigo, pero no estamos pautados para la sensibilidad, el mundo se creó para vivir a través de fachadas, es muy difícil llegar a ser sincero, no nos enseñan a decir la verdad y a recibir la verdad y creo que es uno de los retos del amor romántico, la parte del cortejo, incluso, te vi y me gustaste, no hay acuerdos establecidos. No puedes tomar el poliamor como una bandera sino es por convicción, no puedes decir, ah, es que esto va en contra de lo establecido y es progresista, nada más tomarlo porque sí, no, es ver a qué nivel de acuerdo vas a llegar con tu pareja, tener confianza, querer estar con esa persona, establecer que si llega a pasar algo no afecte a la relación o tener una relación abierta para seguir experimentando, la sinceridad, reconocerse y ser consciente de sí mismo es muy difícil a lo que no estamos preparados, nadie nos enseña, se toma de forma tan banal el amor romántico, en la escuela nos deberían enseñar a afrontar duelos amorosos, al cortejo para diferenciarlo del acoso, la violencia del querer mantener una relación.

El amor, el sexo, el género plantean las formas en que nos relacionamos más allá de la cama, es peligroso que se haya establecido una política por parte de un grupo de negar esa sexualidad, es urgente hablar del amor, del género, finalmente detona en la productividad económica, imagina una empresa, cuando alguien pasa por un duelo, un divorcio, todo el gasto de energía, de dinero, de tiempo, va a impactar en la productividad.

 


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The Author

Tania Magallanes

Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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