Cultura

En el país ha imperado la impunidad ante la violencia de Estado

 

  • A 50 años, el Movimiento del 68 es un referente histórico que impactó en la vida política institucional y en la sociedad
  • Muchos movimientos sociales siguen en la lucha en contra del autoritarismo

 

La memoria es uno de los elementos medulares de la identidad individual y colectiva, sin saber lo que ha pasado no sabríamos quiénes somos o lo que está sucediendo en el presente y lo que queremos para el futuro, planteó la socióloga Edith Kuri Pineda, ponente de la conferencia Violencia de Estado y espacios de memoria: el Memorial del 68 y el Museo Casa de la Memoria Indómita, al hacer un análisis de los movimientos sociales que han marcado al país.

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Subrayó que la memoria es un referente de interpretación sobre nuestras vidas, nuestras sociedades y nuestra nación, íntimamente relacionada con la historia; es fundamental en el caso del Movimiento del 68, que prevalezca el objetivo de esta lucha, que ha sido referente para muchos movimientos sociales de izquierda, no sólo estudiantiles; “la memoria ocupa un lugar central en la vida social, en la vida política, en la vida cultural; atraviesa a diferentes escalas la vida social”.

México tiene una rica tradición de movilización social, la lucha del 68 no sólo fue en la UNAM y el Instituto Politécnico, rebasó la ciudad capital e involucró a toda la nación; hoy en día estos movimientos siguen latentes, con distintos perfiles identitarios, objetivos diversos y demandas diferentes; éstos se nutren a su vez de otros movimientos sociales, pero están caracterizados todos por una enorme impunidad hacia quienes han sido víctimas de violencia de estado.

Kuri Pineda insistió en que la memoria es un elemento importante en los procesos de movilización social porque implica identidad, saberes organizativos, que se aprenden continuamente y permiten la innovación de los mismos; recalcó que la memoria se reproduce no solamente en los libros, en los periódicos o museos, también en las relaciones con quienes fueron partícipes de estos movimientos, que comparten su experiencia.

Refirió que en este momento electoral que atraviesa el país, a 50 años de la rebelión que encabezaron los estudiantes en contra del estado represor, la memoria de aquel movimiento debe estar presente y saber que ha hecho el Estado Mexicano para poder hacer una elección razonada. Edith Kuri puntualizó que en el país, ante la violencia de estado ha imperado la impunidad, en el Movimiento del 68 se señala como responsables a Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, así como la Secretaría de la Defensa Nacional, pero no se actuó en consecuencia, “Esa es una de las heridas abiertas, justamente por eso la memoria se convierte en un referente para reclamar justicia; porque recordamos, porque sabemos qué sucedió es que estamos reclamando justicia”.

Desconocer de estos movimientos, como la posterior Guerra Sucia, o más reciente, la matanza en Acteal, no permitiría seguir en la lucha porque se haga justicia, de ahí la importancia de que se prevalezca la memoria como núcleo de las identidades; la socióloga recalcó que el eco del 68 no sólo ha llegado al marco institucional, ya que hoy en día nadie se atreve a negar la importancia de este movimiento o que fue una brutalidad la represión de los estudiantes en dicho contexto.

El Movimiento del 68 marca la pauta para las guerrillas que en los años 70 secundan la exigencia de libertad, democracia, justicia, apertura, por la cual fueron reprimidos y asesinados estudiantes y activistas en Tlatelolco ante una marcha pacífica, por lo cual se toman las armas en el intento de seguir con este reclamo y transformar al país. “El 68 es un referente generacional, no solamente se dio en México, se da en Francia, Checoslovaquia, Estados Unidos, es un parteaguas en la historia contemporánea en occidente”.

Estos movimientos continúan de diversas formas en el país, la lucha del 68 fue una expresión en contra del autoritarismo del régimen priista, donde se perseguía, se encarcelaba y asesinaba a la oposición política, precisó Edith Kuri; es justo lo que ahora muchos movimientos sociales y la ciudadanía en general reclama y demanda.

Edith Kuri refirió que “Somos hijos del 68, la Reforma de estado de 1977 que se lleva a cabo con el entonces Secretario de Gobernación, Reyes Heroles, es producto del 68 y la guerrilla de los 70 (…) creo que el 68 tiene una gran importancia también cultural en la medida en que reclamaba este tipo de libertades que después otros movimientos como el feminista en los 70 y 80, el movimiento por el orgullo gay, retoman, recuperan, por la libertad, por la diversidad cultural y política, por las identidades y la democratización del país”.  

The Author

Adriana García Campos

Adriana García Campos

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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