Opinión

Ganó el malo / De imágenes y textos

 

No, estimado lector, no es el presagio del resultado de las próximas elecciones en nuestro país y ya le había comentado que tampoco creo en los triunfadores o perdedores de los debates, mucho menos en el ganador o perdedor de la encuesta de la semana. Para empezar, debería fijar mi postura sobre quién es el malo y el bueno para mí; todos, los cinco candidatos son malos para un servidor, sin molestar a los simpatizantes de los presuntos implicados dígame usted, acláreme el panorama, cuáles son las propuestas, qué es lo que dicen harán si llegan a la presidencia, quién de los cinco es el más sensato, por llamarlo de alguna manera. Para mí es lamentable observar cómo no pueden aguantar más de dos minutos de retórica sin la tentación de desacreditar a su contraparte o contrapartes. Puedo identificar claramente el tiempo que le dedica Ricardo a hablar mal de Andrés Manuel, pero no veo claro sus propuestas, o qué tal el dedicar el tiempo para aclarar lo que el otro dijo, y así se pasan estos días sin un discurso verdaderamente convincente.

Ganó el malo en la película de moda, la más esperada de la temporada, por fin, es como vengar al coyote que nunca pudo atrapar al correcaminos, será como ver ganar a Andrés Manuel después de tres intentos, o presenciar el regreso de los azules después de dos sexenios de fracasos estrepitosos, qué tal que en un país machista donde la única mujer que se la rifa y eso por derecho de antigüedad es la vecina del Tepeyac, le da el voto a una mujer y además independiente, o tal vez no entendemos y dejamos a los tricolores donde están ahora, lo que es seguro es que va a ganar el malo de la película, la de usted, estimado lector. Me refiero a que de no ganar el candidato por quién votó, automáticamente convierte a los otros cuatro en malos.

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Celebro de verdad los intentos por construir una democracia y quitarnos el fantasma de la dictadura latinoamericana que tanto daña al continente, acá ya sabe, disfrazada de todo desde el triunfo de la Revolución, pero el tema es cómo garantizar que los procesos se corran en tiempo y forma, qué hacer para evitar los errores durante el domingo primero de julio, cómo ayudar a las instituciones para asegurar el éxito de estas elecciones, el árbitro está preparado, tiene todos los elementos listos y afinados para entrar en acción y salvaguardar la decisión del pueblo, hacer valer el voto; seguramente sí, todo debe estar preparado y probado, lamentablemente nos quedamos con malas impresiones que si bien tienen una explicación lógica, al hacer la primera lectura nos parecen incongruentes, pongo en la reflexión la participación de última hora del candidato independiente que quiere “mochar” manos a los delincuentes. Pasemos el caso al lado doméstico, hipotéticamente usted tiene una hija que quiere participar en un certamen de belleza, digamos para reina de la feria ahora que todavía tenemos esta bonita celebración que inunda de borrachos el pueblo, la joven emocionada invita no solo a la familia a juntar los requisitos para ser candidata a reina, pide apoyo a toda la cuadra, la colonia o fraccionamiento y hasta los familiares que no viven en la ciudad; todo está listo pero de pronto el patronato al recibir los documentos dice que no, su hija no puede participar porque no cumple con los requisitos, entre ellos la edad, se entiende que con 35 años usted siga viendo a su chamaca como de 18 pero ya no lo es; en fin, el chiste es que su hija queda fuera de la contienda por no cubrir los requerimientos, usted indignado como buen padre claro está, comienza a hacer todo lo que está en sus manos para lograr tres objetivos, desacreditar al patronato, sobornarlo o hacerlos caer en razón sobre la participación de su pequeña florecita. La primera es la que va en automático, todo lo que no nos favorezca lo desacreditamos, es la naturaleza de nuestra especie querido lector, Jaime Rodríguez lo hizo y lo harán cuatro de los candidatos cuando los votos o el chanchullo no les favorezca. El segundo, sobornarlo, si decimos que no traemos el gen de la corrupción arraigado en nuestra raza entonces por qué caemos en la tentación más que otras sociedades; de inmediato pensamos en ver la manera de ofrecer algo a cambio con tal de salirnos con la nuestra, su princesa no puede quedar fuera del certamen, es demasiado chula para que se quede en casa viendo pasar la vida, de reina de la feria puede pasar a modelo, actriz, celebridad famosa y poner más alto aún el apellido de abolengo que porta con orgullo y que está en la plaza de los fundadores. No importa si la sociedad rumora sobre el fraude o la dádiva, eso es lo de menos.

Y, por último, cómo hacer caen en razón al patronato sí la luz de sus ojos no cubre con los requisitos, lo que debe ser, deber ser y punto no hay nada que negociar.

El patronato mantiene su credibilidad y su bella flor queda fuera del certamen, así deberían ser las cosas, pero en la realidad e insisto haciendo una lectura básica y superflua como la de la mayoría de nosotros, entonces el árbitro pierde credibilidad aún y que justifique lo que al principio negó categóricamente. Si fue no desde el inicio así debemos sostenernos creo yo.

Paquetote el que tiene nuestro árbitro, no cree, ganarse o recobrar la confianza del respetable, garantizar la transparencia del proceso, hacer la chamba rápido y levantarle la mano al triunfador, después los reclamos y los domadores para los tigres que soltarán cual película de ciencia ficción, ándele como esta donde el malo gana.

Es un hecho que ganará el malo, el antagónico de los azules, de los tricolores, de los morenos y de los independientes y los perdedores estarán listos para defender y hacer justicia involucrando a la sociedad como su fuera su causa.

La idea es votar, sí, bueno, es poner la parte que nos corresponde para detonar la democracia en este antidemocrático país, pero y si nos damos cuenta de que todo fue un chanchullo, que no fueron derechos, qué vamos a hacer cuando veamos que el malo volvió a ganar.

 

[email protected] | @ericazocar

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Eric Azócar

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