Opinión

Los desafíos de los jóvenes en Aguascalientes, a propósito de la instalación del Consejo Municipal de la Juventud / El Foro

 

Hablar de jóvenes no es cosa sencilla. Es un tema en el que no existen muchos consensos, por lo que se corre el riesgo de llegar a lugares comunes carentes de significado y vacíos de contenido: “los jóvenes son el futuro” o “los jóvenes son el presente” son las frases que comúnmente se les escucha decir a los que se consideran a sí mismos fuera del espectro, es decir, los que se consideran a sí mismos “no jóvenes”.

Cuando escribo que es un tema en el que no existen muchos consensos es porque no hay consensos ni en lo fundamental, es decir, no hay consenso ni en lo que el concepto “joven” comprende. A finales del siglo pasado, la ONU consideraba jóvenes a las personas que tuvieran entre 15 y 24 años, la propia Organización de las Naciones Unidas luego sostuvo que jóvenes eran aquellos entre los 18 y 29 años; para el Instituto Nacional de Estadística y Geografía los jóvenes son aquellos que tienen entre 15 y 29 años y para el Fondo Nacional de Cultura Económica, los jóvenes son todos aquellos menores de 35 años.

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No hay consenso sobre quienes realmente son “el futuro” del mundo y del país. Pero sería reduccionista concentrarnos en esto.

Lo que es relevante es que no mienten quienes le dan importancia a la juventud en el desarrollo de una sociedad. De hecho, si consideramos el espectro de edades más amplio del concepto, el cohorte generacional constituye la tercera parte de la población mundial y la generación más grande de la historia; sería hasta contradictorio no prestar atención a las juventudes ante esta realidad.

Diré más. Por lo general, las grandes revoluciones sociales, tecnológicas, ideológicas, económicas y hasta políticas, se han podido realizar gracias a jóvenes, basta recordar nombres como Mark Zuckerberg (Facebook), Larry Page (Google), Jack Dorsey (Twitter) o Steve Jobs (Apple) que antes de los treinta años ya habían transformado para siempre la vida del mundo tal y como lo conocíamos.

Pero diré todavía más. Lo cierto es que, así como hay exponentes de gente joven que pudo dejar huella en el mundo gracias a vivir en condiciones que lo propiciaban, también hay cientos de miles de jóvenes que se enfrentan a grandes desafíos en la construcción de su futuro: hambre y pobreza, adicciones, delincuencia, inseguridad, rezago educativo, desempleo, inequidad, falta de espacios recreativos, falta de participación en la toma de decisiones, falta de apoyo a la visión emprendedora, por mencionar solo algunas.

En Aguascalientes, específicamente en su capital, la pirámide demográfica es un reflejo más o menos similar a los datos arriba enunciados: prácticamente la tercera de la población es joven, lo que fue causa natural de la creación del Instituto Municipal de la Juventud el año pasado.

Con la politóloga Carmen Noemí Herrada a la cabeza, el recién creado instituto tuvo frente a sí los desafíos a los que se enfrenta la juventud de la capital y por consecuencia natural los volvieron propios. Diseñar e implementar la política pública juvenil de el municipio más grande de nuestro estado se dice fácil, pero supone una tremenda responsabilidad. Los claroscuros en los que la juventud de Aguascalientes capital vive vuelven compleja la labor y hace indispensable una estrategia (que alguien esta misma semana definió como el puente entre el diagnóstico y el resultado) que logre acompañar a mujeres y hombres jóvenes en los desafíos ya mencionados.

La labor exige responsabilidad, compromiso, disciplina, voluntad, iniciativa y sobre todo equipo. De ahí el origen del Consejo Municipal de la Juventud que fue instalado esta semana. En el salón Presidentes del Ayuntamiento de Aguascalientes, tomaron protesta los vocales integrantes del primer Consejo Municipal de la Juventud de Aguascalientes: Óscar Fernando Alba Hermosillo, egresado de la carrera de Ingeniería Química; Cynthia Patricia Devesa Hidalgo, galardonada con el Premio Municipal de la Juventud en su categoría de Labor Social, activista del área de ciencias de la salud y una de las principales impulsoras del Banco de Sangre de la UAA, institución en la que cursa la carrera de Medicina;  Teresa Fernanda Rangel Briones, también estudiante de Medicina; Luis Alejandro “Leandro” López Carrillo, estudiante de Comunicación e Información; Rosa Alejandra Martínez Muro, estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública; Jazmín Puentes Dávila, estudiante de Derecho; Jaime Enrique Randolph Madrigal, de bachillerato; y Alain Zenizo Carrasco, estudiante de Ciencias del Arte y Gestión Cultural.

El Consejo (hay que decirlo), fue novedoso en su integración. La expectativa personal es que fuera un consejo integrado por los mismos jóvenes de siempre a los que he bautizado como “la pequeña clase política” que son “conocidos” por ser activistas de un partido político o hacer política universitaria. Nada más lejos de la realidad. Este consejo se integró por jóvenes que también son conocidos, pero por su labor social, por su capacidad académica, por su visión altruista y por su heterogeneidad. La sorpresa fue grata.

Lo que sigue son una serie de preguntas que habrán de responderse pronto ¿cómo incluir a los jóvenes de manera integral a la sociedad?, ¿Cómo alejar a los jóvenes de las adicciones?, ¿Cómo acercarlos a la cultura y a los deportes?, ¿cómo ayudar a las madres jóvenes solteras?, ¿Cómo reducir los índices de embarazos no deseados?, ¿Cómo le damos a los jóvenes más espacios públicos de calidad?, ¿Cómo garantizamos la participación de los jóvenes en las decisiones del Ayuntamiento de Aguascalientes?, ¿Cómo evitamos la deserción escolar?. Estos son solo unos cuantos de los desafíos que tendrá que enfrentar este nuevo Consejo y que seguramente la gran calidad humana de sus integrantes (si, raro que esté escribiendo esto) podrá contribuir a la construcción de respuestas.

 

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José Luis Álvarez Sánchez

José Luis Álvarez Sánchez

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