Opinión

Los retos internacionales de Vladimir Putin / Taktika

 

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

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El Kremlin, Moscú, Rusia. 7 de mayo de 2018. Caminando con su típico paso de pistolero -balancear el brazo izquierdo, pero mantener híspido el brazo derecho- Vladimir Putin avanza por el Salón San Jorge -lugar simbólico, pues sus muros están decorados con los nombres de los generales rusos que vencieron a Napoleón Bonaparte. El mandatario ruso entra al Salón Andrés, en donde una fanfarria, titulada “Nuestro Presidente”, y el aplauso frenético de los invitados lo reciben.

Putin menciona que “hemos revivido el orgullo en nuestra Patria” y agrega “Como jefe de Estado haré todo lo que pueda para multiplicar la fortaleza y prosperidad de Rusia. Mi vida entera será dedicada a servir a nuestro pueblo y a nuestra Patria”. Visiblemente emocionado, el estadista ruso termina su arenga diciendo: Rusia “siempre ha resurgido como el ave Fénix”.

Al concluir su alocución, se acerca a los invitados y saluda solamente a tres: el Patriarca Cirilo I; el ex canciller alemán, Gerhard Schroeder; y el primer ministro, Dimitri Medvedev. Unas filas atrás, el actor y perito en artes marciales, Steven Seagal, observa.

Las escenas arriba mencionadas sirven como introducción al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar cuáles son los retos en materia internacional que enfrenta Vladimir Putin al asumir por cuarta vez la presidencia de Rusia.

Una cosa es clara: la situación de Rusia era desesperada cuando Putin asumió el poder en el año 2000: la guerra en Chechenia contra los separatistas islámicos se había convertido en una sangría; la deteriorada situación de las fuerzas armadas rusas estaba ejemplificada por el desastre del submarino nuclear K-19; en el plano económico, Rusia no se había recuperado de la crisis del rublo de 1998 y los oligarcas tenían sometido al inquilino en turno del Kremlin.

A base de utilizar tácticas brutales y de coaccionar a los líderes locales, Putin restableció el orden en Chechenia; en el frente económico, leyó la cartilla a los oligarcas y logró recuperar la rectoría del estado sobre los recursos energéticos. Este hecho, aunado a los altos precios del petróleo, permitió una bonanza económica para el pueblo ruso.

El 10 de febrero de 2007, durante la Conferencia de Seguridad en Múnich, Putin, quien no se resignaba a que Rusia fuera un actor de reparto en un mundo dominado por los Estados Unidos, advirtió que el mundo era unipolar pues “un sólo centro de poder. Un sólo centro de fuerza” utilizaba “un casi incontenido uso de la fuerza en las relaciones internacionales –la fuerza militar”.

A partir de entonces, Rusia se preparó para la confrontación: en agosto de 2008, Putin provocó al díscolo presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, quien tragó el anzuelo. En cinco días, el Ejército ruso prevaleció sobre su rival georgiano. El efecto geopolítico fue devastador para los estadounidenses pues, de golpe y porrazo, Putin detuvo el avance de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) rumbo al Cáucaso y Asia Central.  

En los años venideros, Rusia se dedicó a modernizar sus fuerzas armadas, pues sabía que la ordalía se aproximaba. En febrero de 2014, como respuesta al derrocamiento de un régimen pro-ruso en Ucrania, Putin logró, mediante una operación militar, la anexión de la península de Crimea. Hecho ratificado por un referéndum. De esta manera, el mar Negro seguiría siendo un “lago ruso”.

Las sanciones, diplomáticas y económicas, occidentales no se hicieron esperar. Luego, siguió la guerra en Ucrania, la cual se saldó, en febrero de 2015, con la victoria pro-rusa en la batalla de Debáltsevo. De esta manera, Rusia evitaba que Ucrania se uniera a la OTAN y a la Unión Europea. La prueba era superada, pero otro tormento se asomaba en el horizonte.

En septiembre de 2015, tras ser convencido por los iraníes, Putin ordenó el despliegue de fuerzas aeronavales y los famosos Spetsnaz, para evitar la derrota de su aliado: el presidente de Siria, Bashar al-Assad. Putin, como un lobo siberiano que aplica la máxima de “paso a paso tu huella he de seguir” (Miguel Bosé dixit), apoyó para que Siria logrará la liberación de Alepo, Palmira Deir ez-Zor y Guta Oriental.

A pesar de los logros en materia geopolítica y geoestratégica, Putin ha entendido que el pueblo ruso demanda aumentar sus estándares de vida. Por ello, el mandatario ruso priorizó en su alocución “la aceleración del desarrollo tecnológico de la Federación Rusa y la creación de un sector orientado a la exportación de alto desempeño en los sectores básicos de la economía, primariamente en manufactura y el sector agroindustrial”.

Putin enfrenta un periodo turbulento en política exterior, pues la Unión Europea “encara muchas dificultades y el proyecto de dominio estadounidense ha llegado a su fin” porque Occidente “carece de superioridad militar”. Por ello, según el académico ruso Sergei Karaganov, la Unión Americana ha emprendido “una guerra unilateral contra China y Rusia”1.  

¿Cómo se manifiesta, en el caso ruso, esta confrontación? En lugares como: Siria, el este de Ucrania, las acusaciones de injerencia rusa en las elecciones de los Estados Unidos; y el caso del supuesto envenenamiento del ex espía Serguéi Skripal.

¿Cómo responderá Putin? Primero, cimentar la asociación estratégica, económica y diplomática con China. Segundo, desarrollar las “armas milagrosas”: un nuevo misil balístico intercontinental, un misil crucero impulsado por energía nuclear, un vehículo marino no tripulado y los misiles Kinzhal y Avangard; y tercero, implementar las “líneas rojas” en el Ártico, Kaliningrado, y Siria2.

Vladimir Putin ha estabilizado a Rusia y la ha hecho resurgir como gran potencia. Sin embargo, el estadista ruso sabe que necesita asegurar sus logros, domésticos y externos, para colocarse a lado de los grandes de la historia rusa: Aleksandr Nevski, Pedro el Grande, Catalina II, Alejandro I, Vladimir Lenin, y Josef Stalin.

Aide-Mémoire. China, el principal acreedor de los Estados Unidos, ha logrado dos cosas: asegurar su supremacía en el mar de la China meridional y pararle los tacos en materia de política comercial a Donald Trump, quien parece se retirará del acuerdo nuclear con Irán.

 

  1. – The West’s ‘unilateral War’ Against Russia And China Makes The World A More Dangerous Place

https://bit.ly/2HZHeaM

2.- White Horses, Red Lines — Marshal Georgy Zhukov’s Guide To Surprising And Defeating Russia’s Enemy http://johnhelmer.org/?p=15646

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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