Opinión

Primer concierto segunda temporada 2018 de la OSA

 

  • El segundo concierto de temporada será también en el Museo Espacio a las 20:00 horas, con el Poema sinfónico Don Juan, Op. 20 de Richard Strauss y la Sinfonía No.9 en do
  • El maestro Marc Moncusí es el director invitado para este concierto

No soy exactamente el más mozartiano de los melómanos, digamos que el hijo predilecto de Salzburgo no está entres mis cinco o seis compositores favoritos, es decir, no es Beethoven, ni Brahms, Bach, Mahler o Bruckner, a quienes podría considerar la élite de mis favoritos, pero esto no quiere decir no que disfrute o que no aprecie inmensamente su música, incuestionable el hecho de que Mozart es con todo merecimiento, uno de los más grandes genios en la siempre inconclusa historia de la música.

El concierto de la noche del viernes 11 de mayo, con el que nuestra Orquesta Sinfónica inicia su segunda temporada de conciertos del año 2018 inició justamente con una obra de Wolfgang Amadeus Mozart, de hecho, una de sus obras más conocidas, posiblemente de sus 41 sinfonías la 40, la penúltima, es la que más se ejecuta y consecuentemente, la más conocida.

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La 40 en sol menor y que le corresponde el K.550 es la típica sinfonía clásica con una orquestación mesurada, de hecho, hay dos diferentes orquestaciones, las dos hechas por el propio Mozart, una sin clarinetes y otra que sí los incluye y que fue realizada posteriormente, fue esta precisamente la que escuchamos en el concierto de inauguración que por cierto, tuvo como escenario el Museo Espacio, ya anteriormente utilizado como sede alterna de nuestra máxima entidad musical.

Decíamos que es una sinfonía característica del clasicismo con un menuetto en el tercer movimiento, una especie de baile que debemos entenderlo quizás como precursor del vals y que Beethoven se dio el lujo de cambiar por un scherzo en su tercera sinfonía Heroica y que algunos musicólogos consideran este cambio como el nacimiento del romanticismo musical.

Pues bien, después de esta inmensa sinfonía mozartiana se interpretó La sinfonía Quinta de Prokofiev, probablemente, es difícil la afirmación contundente, mi favorita de las siete que él compuso, sin menosprecio de la No.1 conocida como la clásica y que es grandiosa.

El director al que se le encomendó tan gran compromiso fue el maestro Juan Carlos Lomónaco, que desde el año 2009, es director titular de la Sinfónica de Yucatán.

Se trata de una programación muy poco común en donde encontramos sólo dos sinfonías, digamos que la estructura habitual en la programación de una sesión musical es con una obertura, después en concierto, intermedio y concluir con una sinfonía, pero claro, sobre esto no hay nada escrito y todo tipo de innovación, por poco probable que parezca, es válida además de necesaria.

Efectivamente el compromiso que aceptó el maestro Lomónaco es serio, dirigir dos sinfonías con lenguajes musicales tan lejanos, no sólo cronológicamente, sino también en el estilo es algo muy complicado. Por un lado, dirigir una obra tan conocida como es el caso de la 40 de Mozart implica necesariamente enfrentar riesgos evidentes, estoy seguro que más de uno de los asistentes que llenaron las sillas dispuestas para este concierto, tiene en su casa un par de versiones de esta obra y muy probablemente más de uno esperaba que sonara como en su disco con la Academia de San Martín en los Campos con Marriner en la batuta o como lo hace la Orquesta de Cámara Inglesa con la dirección de John Elliot Gardiner, pero no, esto, gracias a Dios, es imposible, cada director tiene su forma de entender la música y consecuentemente su manera de interpretar la obra, en tanto se sea fiel a la partitura , todo lo demás es parte del encanto de la música, finalmente lo importante, creo yo, es no quedarse en la medianía de hacer una buena lectura cumplidora y ya, creo que el director debe arriesgarse a hacer una buena interpretación y es ahí justamente en donde podemos apreciar realmente el trabajo de un buen músico.

Evidentemente el maestro Lomónaco no se conformó con una puntual lectura, realmente tomó los riesgos necesarios que debe llevar una verdadera interpretación no fueron simplemente Mozart y Prokofiev lo que nos obsequió ayer, fueron su Mozart y su Prokofiev, sobre todo el ruso, hizo una extraordinaria ejecución de esta demandante sinfonía que es uno de los mejores ejemplos de intensidad.

La próxima semana, viernes 18 de mayo en el segundo concierto de temporada, que por cierto, será también en el Museo Espacio a las 20:00 horas, escucharemos el Poema sinfónico Don Juan, Op. 20 de Richard Strauss y la Sinfonía No.9 en do conocida como La grande de Franz Schubert, el maestro Marc Moncusí es el director invitado para este concierto. Por ahí nos veremos si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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