Opinión

Super Session / El banquete de los pordioseros

 

Hace 50 años sucedieron muchas cosas en términos de música, 1968 fue un año importante para el desarrollo musical en el siglo XX, aunque tú sabes, también lo fue en los movimientos sociales, que por cierto, en muchas ocasiones estuvieron acompañados, aderezados y abanderados por música, fue un año de intensa actividad social y el rock jugó, en muchos de eso casos, un papel no sólo de identidad musical, lo fue incluso de declaración de principios y de tribuna desde donde se expusieron muchas ideas y se plantearon muchos compromisos.

No fue un año tan fértil, revolucionario y con tantas propuestas como lo fue el ‘67, pero mantuvo esa misma tendencia de discos muy ambiciosos y nada complacientes con la mercadotecnia, entre ellos debemos mencionar el disco Waiting for the sun de The Doors, Electric ladyland de Jimi Hendrix, el White album de The Beatles, We’re only in it for the money de Zappa, o el inmenso Saucerful of Secrets de Pink Floyd que el próximo mes de junio estará festejando 50 años de publicación. En fin, no es el objetivo del presente banquete hacer un recuento, ese, si no me equivoco, lo hicimos al inicio del año, en esta ocasión pretendo recordar un disco que apareció en mayo de 1968, se trata de Super Session de Mike Bloomfield, Al Kooper y Stephen Stills, como ya lo he comentado, se grabó en mayo de 1968 pero se publicó el 22 de julio de ese mismo año, y para festejar los 50 años de esta verdadera obra maestra es que dedicamos el Banquete de esta semana a recordar tan singular grabación.

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En la grabación de Super Session no coincidieron en el estudio Mike Bloomfield y Steven Stills, Al Kooper grabó la cara A, ¿recuerdas esta característica de los acetatos?, Bloomfield estuvo involucrado en la cara A mientras que del otro lado quien tocó fue Stills. No hay forma de evitar las especulaciones, por ejemplo, ¿qué hubiera resultado si el disco en su totalidad lo hubieran grabados los tres?, el terreno de la especulación nos permite suponer muchas cosas, pero no pasa de ahí, de cualquier forma no deja de ser divertido pensar en esto, sobre todo si consideramos los antecedentes musicales que respaldan este ambicioso proyecto. No olvides que Al Kooper y Mike Bloomfield habían coincidido anteriormente en algunos proyectos musicales, entre otras cosas los dos habían sido músicos de Bob Dylan en el disco de Highway 61 Revisited de agosto de 1965, también acompañaron a Dylan en su polémica y controvertida participación en el Newport Folk Festival en julio de ese mismo año y que para muchos representa la despedida de Boby Dylan del folk y de la música acústica antes de interesarse por el rock enchufado lo que le ganó el rechazo de sus seguidores más radicales y conservadores.

Por otro lado Al Kooper acababa de renunciar al grupo de Blood, Sweat & Tears después de la grabación de su álbum debut. Mike Bloomfield, a su vez, estaba a punto de salir de Electric Flag en donde compartía créditos con Barry Goldberg, Buddy Miles, Harvey Brooks y Nick Gravenites, así que considerando toda esta inestabilidad laboral que rodeaba a ambos músicos, Al Kooper llamó por teléfono a Bloomfield para ver si estaba interesado a meterse al estudio de grabación con él y pasarla bien haciendo un poco de blues, y lo cierto es que no se hizo del rogar.

Al Kooper reservó un par de días en el estudio de grabación y convocó a músicos del ya citado Electric Flag, concretamente a Barry Goldberg y a Harvey Brooks, además de solicitar los servicios del baterista “Fast” Eddie Hoh. Todo funcionó muy bien el primer día, el problema se presentó al día siguiente que Mike Bloomfield no apareció en el estudio de grabación.

Todo estaba listo para empezar a trabajar, excepto por esta baja, así que para no perder el tiempo contratado en el estudio, Al Kooper invitó a Steven Stills, quien por cierto, estaba a punto de salir de Buffalo Springfield y de esta manera pudieron continuar el proceso de grabación de un disco que no tardaría en convertirse en un monumento, en una auténtica joya de la fusión del blues y el rock.

Considerando todos estos detalles, el disco de Super Session quedó así: el lado A, con la participación de Mike Bloomfield abre con Albert’s Shuffle coescrita entre Kooper y Bloomfield, continúa con Stop, Man’s temptation original de Curtis Mayfield y termina con otras dos canciones de la mancuerna ya antes citada, His Holy Modal Majesty y Really.

La cara B inicia con una canción de Bob Dylan del disco Highway 61 revisited, ya se ha hecho mención de los antecedentes, el tema es It takes a lot to laugh, it takes a train to cry, la siguiente canción es Season of the witch, continúa con You don’t love me y termina con Harvey’s tune haciendo el apunte de que el lado B se grabó con Steven Stills.

En el año 2003 se hizo una reedición que incluyó temas alternos de Albert’s Shuffle y Season of the Witch, además de un par de canciones omitidas en la primera versión, Blues for Nothing y Fat grey cloud grabada en concierto en el Fillmore West en 1968

Super Session, además de la extraordinaria música no nos propone, representa el primer disco en el que se reúne una especie de dream team del rock, y esto, créemelo, es parte de la historia.

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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