Opinión

¿Asistencialismo universitario? / Cátedra

La celebración formal del supuesto 45 aniversario de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) tuvo como dedicatoria central otorgar el doctorado honoris causa a la representante del grupo conocido como Las Patronas, por la labor asistencial que realiza desde hace más de veinte años en favor de los indocumentados que, procedentes en su gran mayoría de América Central, cruzan ilegalmente nuestra frontera con Guatemala -ante la actitud aparentemente indiferente de la Secretaría de Gobernación- y atraviesan el territorio nacional hasta nuestra frontera norte en un azaroso trayecto realizado en el tren de carga apodado La bestia, con la intención de introducirse a los Estados Unidos -también ilegalmente- en una penosa peregrinación que solo a los elegidos les permitirá alcanzar la tierra prometida, imagen difundida en el mundo entero por los propios estadounidenses con la expresión american dream (sueño americano) por considerarse el país de las oportunidades y de la abundancia, en el que todos quisieran vivir.

Ese deporte también lo juegan con entusiasmo muchos mexicanos que persiguen la misma quimera, solo que los primeros lo afrontan con más riesgo por tener que cruzar una tierra que, por más que se diga de dientes para afuera que es hermana, en los hechos les es extraña, con notables excepciones como la de Las Patronas, que representan para ellos un oasis en su riguroso viacrucis.

Rigoberta Menchú. Como invitada especial, la luchadora social y premio Nobel de la Paz de origen guatemalteco imprimió a la ceremonia una dimensión de gran solemnidad, junto con altos funcionarios de las diversas instituciones de derechos humanos nacionales e internacionales. Acontecimiento de primer orden, pues.

Doctorado honoris causa. Respecto de este grado honorífico universitario, en términos muy generales la legislación que regula su otorgamiento señala como beneficiarios preferentes a profesores nacionales o extranjeros del mayor prestigio académico y deja una opción abierta para otorgarlo también a personas que se hubiesen distinguido “por sus contribuciones a la pedagogía, a las artes, a las letras o a las ciencias, o a quienes hayan realizado una labor de extraordinario valor para el mejoramiento de las condiciones de vida o del bienestar de la humanidad”, independientemente del grado académico que ostenten o de la actividad a la que se dediquen; es el caso de Las Patronas.

Asistencialismo universitario. En la propia ceremonia, el rector de la UAA se refirió al acopio de víveres que a su vez se han solicitado a la población para entregarlos a esta agrupación, tarea que se pretende realizar en forma permanente con cargo a “algunos programas y al Servicio Social de los muchachos de preparatoria” para contribuir a facilitarles la ayuda humanitaria que con tanto esfuerzo realizan a diario.

Nadie puede negar que la intención del rector es noble y desinteresada. Sin embargo, aquí cabe una pregunta obligada: ¿Ya consultó -como suele hacerse en otras universidades- a los especialistas con que cuenta la Universidad en el área humanística respecto de este asunto? ¿Qué opinarán los filósofos, los sociólogos, los trabajadores sociales, los economistas, los abogados, los políticos y administradores públicos, etc?

Porque hasta donde alcanza mi conocimiento las tareas asistenciales o de beneficencia, tan necesarias para atender los riesgos y carencias de los seres más desvalidos que produce el sistema en que vivimos, son realizadas por personas y agrupaciones de buena voluntad, así como por instituciones privadas y oficiales creadas con ese propósito específico, pero no están contempladas entre los de la Universidad actual. Al menos no recuerdo nada al respecto en el texto de la Ley Orgánica de la propia Institución.

Y la razón es simple. Si la Universidad dedicara sus esfuerzos a atender las necesidades asistenciales de la población no le quedaría tiempo ni recursos para cumplir su función primordial, además de que estaría convirtiendo a nuestros estudiantes y profesores en mendicantes infecundos.

Y no se trata de que la Universidad se desentienda de los graves problemas individuales, familiares y sociales que afligen no solo a nuestra provincia, sino a la Nación y a la Humanidad entera; lo que sucede es que su herramienta es el saber organizado que debe utilizar con su propia metodología para obtener resultados concretos, útiles y éticos.

En esta tesitura, lo que sí podría o tal vez debería hacer la UAA, sería convocar a una investigación conjunta con las universidades que quisieran participar en el estudio internacional de este fenómeno concreto, relacionado íntimamente con los programas de refugiados y desplazados que maneja la ONU, para identificar sus causas y proponer soluciones viables a los gobiernos involucrados; eso sí es de su competencia.

Puedo estar en lo cierto o no, pero como ciudadano preocupado por el devenir universitario, considero que mi inquietud es válida y debe ser tomada en cuenta si es que las repetidas manifestaciones de disposición de la Institución por atender a la opinión pública son reales.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]

 


Vídeo Recomendado


The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

No Comment

¡Participa!