Opinión

Cuatro reuniones y un patán / Taktika

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

La Malbaie, Canadá. 9 de junio de 2018. Durante la Cumbre del G-7, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es rodeado por los líderes de Alemania, Canadá, Francia y Japón. Sin embargo, es la canciller germana, Angela Merkel, quien es más incisiva en sus comentarios. La política teutona recarga sus manos sobre la mesa, semejando a una austera y estricta Lehrerin. Por su parte, el magnate inmobiliario, cual niño berrinchudo, cruza los brazos en una actitud retadora, la cual raya en el valemadrismo.

Un día antes, en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, China, el presidente Xi Jinping comenta sobre su huésped, el mandatario ruso Vladimir Putin: “Él es el líder de un gran país con influencia alrededor del mundo. Él es mi mejor, más íntimo amigo”. A continuación, Xi condecora a Putin con la Medalla de la Amistad.

Las escenas arriba descritas están relacionadas con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar la importancia geoeconómica y geoestratégica de cuatro reuniones celebradas, por distintos actores, en: Helsinki, La Malbaie, Qingdao y Singapur.

El viernes 8 de junio, en la capital finlandesa, Helsinki, dos tipos austeros y duros se encontraron por primera vez a solas: el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, y el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov. El objetivo: discutir cómo evitar un choque entre las fuerzas armadas estadounidenses y las tropas rusas desplegadas en Siria.

Es sabido que ambos militares han establecido una buena relación de trabajo, pues tanto el infante de marina estadounidense como el tanquista ruso están convencidos que es el mejor camino para prevenir una conflagración mayor. Por ello, el comunicado final fue escueto: “Ambos generales han acordado mantener los detalles de sus conversaciones en privado”1.

Mientras tanto, el presidente Donald Trump, fiel a su costumbre, tuiteaba para intentar ablandar a su anfitrión, el primer ministro del Canadá, Justin Trudeau, quien se ha opuesto a la política proteccionista y mercantilista del neoyorquino. Una vez reunido con sus pares del Grupo de Naciones Más Industrializadas, conocido popularmente como el G-7, Trump dejó ver su verdadero ser.

Primero, Trump llegó tarde a una reunión sobre igualdad de género. Luego, evitó comprometer a su país en una iniciativa para combatir la contaminación oceánica con plástico. El exconductor de reality show declaró, respecto al TLCAN, que: “Si no se alcanza un acuerdo, eso será muy malo para México, muy malo para Canadá y para Estados Unidos será algo bueno”.

Argumentando su reunión con líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, Trump se retiró temprano, no suscribió el comunicado final y calificó a su anfitrión, Trudeau, de ser “deshonesto y manso”, y ordenó a sus asesores económicos, Larry Kudlow y Peter Navarro, abalanzarse sobre el político canadiense.

La jauría trumpista se abalanzó sobre el canadiense: Kudlow afirmó que los comentarios de Trudeau equivalían a una “traición”. Navarro agregó: “Hay un lugar especial en el infierno para cualquier líder extranjero que actúe en diplomacia de mala fe con el presidente Donald J. Trump y luego intente apuñalarlo por la espalda”.

Canadá respondió a través de su ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland: “Hemos sido insultados como país y cuando enfrentamos acciones injustificadas e ilegales respondemos con firmeza…por nuestro amigo y aliado en la OTAN”.

En tanto que en Canadá el G-7 se presentaba como una familia disfuncional, la Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) se mostraba como una estirpe en ascenso: Xi Jinping criticó, sin mencionarlo, a los Estados Unidos: “Rechazamos las políticas estrechas, cerradas, de mira corta y egoístas, mantenemos las reglas de la Organización Mundial de Comercio, apoyamos un sistema de comercio multilateral, y la construcción de una economía mundial abierta”.

Para resaltar la diferencia entre el G-7 y la OCS, el rotativo China Daily, cercano al Partido Comunista chino, publicó un editorial en donde comentaba: “Contra el fondo de un creciente unilateralismo y anti-globalización, la oposición de la OCS al proteccionismo comercial en cualquier forma es especialmente alentadora”2.

Ayer, martes 12 de junio de 2018, Donald Trump se encontró con el líder al que había descrito como “hombre cohete”, aquel sobre el cual desataría “fuego y furia”: el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Apretones de mano, palmadas en la espalda, despliegue de banderas estadounidenses y norcoreanas enmarcaron la reunión entre el díscolo neoyorquino y el regordete autócrata. ¿El resultado? Un comunicado final de cuatro puntos, el cual se enmarca en una estudiada ambigüedad, pues no contiene compromisos específicos para Corea del Norte en el sendero hacia la desnuclearización. Es más, ni siquiera un compromiso norcoreano respecto a una moratoria en las pruebas atómicas o balísticas.

¿Qué concluye el escribano después de analizar las cuatro reuniones? Primero, el mutuo respeto entre los militares estadounidenses y rusos, el cual, hasta el momento, ha evitado una mayor tensión entre los dos mastodontes bélicos en Siria; segundo, Trump está haciendo estallar el sistema multilateral establecido desde 1945, pues el neoyorquino trata a sus aliados y socios como si fueran sus rivales acérrimos; tercero, China y Rusia han reafirmado su sociedad estratégica y, por ende, están creando una nueva arquitectura económica y de seguridad en Eurasia; y, finalmente, tanto Trump como Kim Jong-un lograron lo que deseaban: ser el centro de atención del planeta con su histórico apretón de manos, el cual sirve al mandatario estadounidense para aparecer como estadista y al líder norcoreano para demostrar que ha roto el aislamiento internacional impuesto por Washington.

Por último, ¿quién es el patán? Tiene nombre y apellido: Donald Trump.

Aide-Mémoire. Vladimir Putin respondió de esta manera al halago de Donald Trump: “Rusia nunca dejó el G-8, está lista para recibir a los líderes en Moscú”.

 

1.- Readout of Chairman of the Joint Chiefs of Staff Gen. Dunford’s Meeting with Russian Chief of the General Staff Gen. Gerasimov: https://goo.gl/QoAtwn

2.- SCO sets good example for multilateral cooperation https://goo.gl/kqGcCB

 

The Author

Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

No Comment

¡Participa!