Opinión

De los Rieleros, los Toros de Tijuana y el estadio Romo Chávez / Alegorías Cotidianas

El domingo, los Rieleros jugaron el decisivo partido del cierre del primer torneo de la Zona Norte contra Tijuana en el Romo Chávez. Con mucha fe en nuestro equipo, a pesar de haber perdido una noche antes, acudimos más que puntuales al juego.

No queríamos pasar lo que en los playoffs del año pasado (también contra Tijuana por cierto), pues en esa ocasión llegamos una hora antes y en el área de la Terraza no pudimos pasar, literal, de la puerta por lo lleno que estaba. Todos unidos con la intención de apoyar al Riel.

Ahora, más organizados, compramos los boletos desde el viernes, creímos que iba a estar a reventar como en aquella ocasión por lo cual, decidimos también llegar hora y media antes el domingo al juego.

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La antelación de nuestra llegada nos permitió encontrar sombra para estacionarnos y al mismo tiempo percatarnos que el estadio estaba cerrado por lo que nos dispusimos a pasear un poco, comprar semillas, curiosear en los souvenirs para luego entrar, con un buen itacate, por supuesto, a buscar una buena mesa.

Como era tan temprano pudimos observar, mientras arreglaban la Terraza, cómo los jugadores hacían su calentamiento. Me pareció tan sorpresivo ver cómo algunos hacen yoga para entrenarse, inclusive me pareció que seguimos a la misma yogui por la rutina que hacía uno de los rieleros en particular, no llevaba los lentes de aumento por lo que no alcancé a distinguir su número de jugador.

Ya listos, comenzaron a practicar con el bat, debo reconocer que en varias ocasiones tuvimos que cubrirnos pues lanzaban las pelotas, por la ubicación donde se encontraban, hacía nosotros, nos divertimos y hasta nos regalaron una.

No hubo lleno en el estadio y lentamente los Toros comenzaron a dominar el juego, desde donde nos encontrábamos podía participar de dos juegos, el de los Rieleros contra el equipo de Tijuana y el de los niños quienes con una pelota en mal estado sin bat jugaron y jugaron hasta que terminó el partido.

Me encantó ver a los pequeños jugar sin distinción de edad, género o condición social, juntos.

Los niños llevaban una pelota con la que jugaban entre sí, más de diez, organizados por turnos, sanamente y sin pelear. Después uno de ellos atrapó una pelota que se escapó del partido y entonces se dividieron en dos equipos.

Los pequeños jugadores de béisbol no llevaban bat, un rato estuvieron jugando sólo con los guantes, en algún momento a uno de ellos se le ocurrió tomar un tubo de pvc delgado, posteriormente a otro uno más gordo y al cabo de unos minutos había varios bateadores con pedazos de triplay y tubulares rotos, en mal estado.

Tenemos que admitirlo no es únicamente que el estadio esté en malas condiciones estéticas en el exterior sino que por dentro el espacio entre la Terraza y las tan aclamadas tablitas siempre están sucio y con material de construcción de desecho con el que los niños pueden lastimarse.

Además de dar mal aspecto denota poco interés por mantener en buen estado el estadio. Quizá no haya presupuesto para poner techo y butacas (como se pretende hacer) pero la limpieza es otra cosa.

Como espectadora, siempre me da tristeza ver el deterioro de la casa de los Rieleros, cada vez en peor estado la pintura y sin ver nunca completamente limpias las instalaciones.

Naturalmente, a los pequeños no les importa poner en riesgo su integridad física con tal de jugar, sin embargo, las autoridades correspondientes necesitan, urgentemente, hacer algo al respecto antes de que ocurra un accidente.

Los pequeños futuros rieleros volaron su pelota al campo en dos ocasiones. La primera vez le gritaron al jardinero de los Rieleros “bolita” y éste, en cuanto terminó la jugada la devolvió rápidamente, posteriormente nuevamente su pelota cayó en el campo a lo que con voz tímida el mayor del equipo dijo en voz alta: “Señor Toro” ¿nos da nuestra bola? el jugador del Tijuana fingió no escucharlos, después se acercó a ella y la guardó en su bolsillo posterior izquierdo, nos pequeños con tristeza dieron la vuelta tristes mientras que el Toro volvió riendo y les lanzó la bola. Fue muy divertido para quienes pudimos observar y será un recuerdo que los niños jamás olvidarán.

La magia en el diamante de béisbol no logró que los Rieleros ganaran el campeonato, los Toros de Tijuana llevan ahora la delantera, pero aunque constantemente los venzan, el Riel aún tiene oportunidad en el próximo torneo en verano.

Fue un juego que chicos y grandes, cada quien a su manera, disfrutamos muchísimo, esperaremos al mes de julio para volver al Romo Chávez mientras, tendremos la esperanza de que baje un poco el calor y que al volver el estadio esté más limpio, sin escombros y objetos peligrosos para los niños quienes juegan a ser Rieleros mientras los profesionales se debaten en el jardín.

 

Laus Deo

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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