Opinión

Engagement político vía redes / Alegorías Cotidianas

Las redes sociales han cambiado el cómo la información circula actualmente. Hace apenas unos pocos años atrás las campañas políticas eran de boca en boca, en periódicos, panfletos, televisión, radio y espectaculares, el día de hoy se suman los spots en Youtube, Facebook, Instagram, etc… y también por Whatsapp.

Casi nadie ha podido resistirse a la tentación de tener una red social y hacer uso de ella, los fines son distintos, claro está, pero muy en el fondo la intención es la misma: comunicar.

Las redes sociales son también una plataforma económica para hacer marketing y en un santiamén puede llegar el mensaje a un número determinado o indeterminado de personas.

Recordemos que la publicidad en redes es segmentada por lo que su impacto puede ser más directo y preciso debido a como se prospecta para cumplir su fin y alcanzar al público elegido con alevosía y ventaja.

Nuestros perfiles en las redes, privados o no, dejan un rastro y por tanto es fácil saber nuestras preferencias para cuestiones de mercadeo. De estos informes se sirven las empresas para vender sus productos y elegirnos como víctimas perfectas para ello. Naturalmente que los partidos políticos saben que hoy por hoy las redes son fabulosas para promocionarse, lavar cerebros, motivar, manipular y convencer a electores.

Todos hemos sido testigos de la exagerada publicidad en las redes de los candidatos, videos, flyers, posteos, en fin, han hecho uso de todas las herramientas de éstas para desprestigiar al enemigo y desprestigiar al enemigo (bueno quizá ellos o yo exageramos un poco).

Los candidatos se prestan a ser entrevistados por youtubers quienes se mofan de ellos mientras son cuestionados sobre algunas propuestas de su campaña sin que haya visto alguno acertar sobre un tema. Los youtubers son la “nueva televisión” y sus seguidores, no interesados en la política pueden bien tomar partido por alguien después de ver el circo, maroma y teatro que montan, pues efectivamente todo está escrito en un guión que es perfectamente editado y subido posteriormente a la red.

He aquí que youtube es una plataforma donde puede hacerse mucho negocio, mire usted, los partidos políticos pagan porque sus spots sean transmitidos antes o durante la reproducción de un video y también en los banners que aparecen en él y, le paga a los youtubers para que sus candidatos puedan ser vistos por los seguidores de éstos. ¿Cuánto cobran los youtubers? no lo sabemos, seguramente no será poco y todo dependerá de que tantos adscritos pueda tener el canal.

Facebook es distinto, ahí uno no está obligado a ver el spot completo o parte de él mientras consulta lo que su amigos han posteado, la sección de noticias muestra a los candidatos pero uno decide si pasa esa noticia o va directo a ella, eso me parece más honroso, sin embargo, sigue siendo engorroso el ver a los candidatos mientras uno revisa las notificaciones.

Lo que me parece sumamente manipulador es el uso de las campañas políticas por Whattsapp, ahí una persona conocida, preferentemente un líder en x o y comunidad, envía un largo mensaje donde gracias a la credibilidad en su persona uno puede caer para votar por un candidato en especial.

La semana pasada, un buen amigo que es líder y conocido en algunos círculos sociales y de la política me envió un mensaje donde me invitaba a confiar en él para darle mis datos personales y de redes, pues él estaba seguro de saber quien es la mejor opción y como estaba convencido de que, como él, quiero un cambio, pues sólo necesitaba confiar y acompañarlo en esa convicción.

El mensaje no especificaba partido político ni candidato, las palabras claves eran cambio en la historia, confianza, convicción y seguridad de que mis datos serían protegidos: nombre, dirección, distrito y sección electoral, fecha de nacimiento y perfil de Facebook.

Como todos sabemos, Facebook vendió información de usuarios a Trump para su campaña y se entrevistó con funcionarios del INE a principio de año, si lo vemos desde esa perspectiva pues no, ni siquiera Facebook puede asegurarnos proteger nuestros datos y por tanto un particular que trabaja en un partido político local tampoco puede hacerlo.

Que un partido político pida nuestro nombre en Facebook es para saber nuestra afiliación política, revisar de qué candidato hablamos y por cual partido nos inclinamos.

Es indudable que muchos pudieron dar sus datos solo por el hecho de que una persona “respetable” le pidió confianza, pero con ella o sin ella no podemos fiarnos de nadie para tomar una decisión el día de las elecciones.

Lo ideal es que la convicción para elegir el próximo 1° de julio sea autónoma, libre y muy, muy bien pensada.

El libre albedrío nos permite encontrar lo mejor para nosotros sin especulaciones ajenas. Los partidos no tendrían porque hacer tanto esfuerzo si fueran empresas respetables y confiables, pues no olvidemos que la política es un negocio. Un buen partido político no vendería votos ni tendría una campaña sucia como ocurre en estas elecciones presidenciales.

Querido lector, no se fíe de persona alguna para encontrar al candidato por quién votará. Piense bien y actúe en consecuencia. Reflexione. Seis años es casi un ciclo de vida y los mexicanos necesitamos estar conscientes para poder, con sabiduría, votar.

Analice con detenimiento este tercer debate, compare, investigue, lea y no se deje manipular pues después nos pasa como al camarón, nos lleva la corriente.

Laus Deo

 

@paulanajber

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Paula Nájera

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