Opinión

La niña y el gigante / Opciones y decisiones

La cínica actitud del Presidente Trump no resistió la prueba del ácido, al tener que revertir la cruel e inhumana medida de separar a los padres presuntos infractores de sus hijos, al ser arrestados por quebrantar las normas vigentes de inmigración de los Estados Unidos; concentrando a los niños en centros de detención, diseminados por todo el país. Ante un altanero y despótico pronunciamiento pseudo-justificativo de su instrucción presidencial; rompió incluso unilateralmente su participación en el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, según se publicó. El gobierno de Estados Unidos anunció este martes que abandona el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. (Fuente: BBC. News. Mundo. https://bbc.in/2K2ldoV ). Y expone sus motivos. “Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos”, dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

La opinión pública mundial se volcó con manifiesta indignación y repudio general contra tal medida anti-inmigrante. Dallas. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza difundió el lunes un video y fotografías de un centro de procesamiento y detención de inmigrantes en McAllen, Texas, donde se observa a niños separados de sus padres, como parte de la política cero tolerancia en la frontera adoptada por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump. (Fuente: Excélsior. Global. Estados Unidos. 22 de junio de 2018. https://bit.ly/2I2IRzC . /Digital. 18/06/2018 20:40 Notimex / Fotos: Twitter.com/Davidbegnaud y Reuters).

Continúa la nota. El video y las fotos muestran a docenas de niños de pie o sentados dentro de grandes jaulas hechas con cercas de metal en el interior de una bodega de unos cinco mil metros cuadrados, convertida en un centro de procesamiento y espera. Algunas personas fueron mostradas acostadas, cubriéndose con mantas. (…) El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó el pasado viernes que alrededor de dos mil menores habían sido separados de sus padres desde mediados de abril hasta finales de mayo.

Desautorizado y repudiado por esta unánime desaprobación internacional, Trump hubo de emitir un decreto presidencial para anular la medida imperativa de separar a los padres detenidos de sus respectivos hijos. (CNN) El más grande paso atrás del presidente Donald Trump está provocando un nuevo caos político y legal, y nuevas acusaciones de inhumanidad hacia los niños de inmigrantes indocumentados separados de sus padres en la frontera sur. (Por Stephen Collinson, CNN. 10:14 ET (14:14 GMT) 21 junio, 2018). Este miércoles, Trump cedió a la incesante presión de Estados Unidos y del mundo entero y firmó un decreto que según la Casa Blanca debería mantener juntas a las familias que cruzaron la frontera de Estados Unidos ilegalmente.

La captura visual más impactante hasta ahora de este momento crítico, está escenificada en la portada última del Time, Con solo un pequeño titular, “Bienvenida a América”, la imagen lo dice todo: ante un fondo rojo, una niña migrante se enfrenta a un gigantesco Donald Trump que, desde el lado derecho de la portada, le impide el paso.(Fuente: El País. La impactante portada de ‘Time’ que enfrenta a Trump con una niña migrante. 21 Jun 2018 – 08:33.CDT).

Hechos históricos y datos reales, not fake news, que nos dan inmejorable y certera cuenta de lo que significan en política, los símbolos del poder. En efecto, es propio de la esfera política en cuanto tal ser y estar representada por aquellos símbolos que son inherentes a su propia naturaleza, las relaciones sociales de poder; tal y como están estructuradas en la constitución de un país soberano, que tienen vigencia y están actuantes en plenitud de funcionamiento. Dinámica que resume en la práctica el modo y la forma de hacer política en un estado y nación.

Decía yo, al comenzar, que este episodio protagonizado por el titular del Poder Ejecutivo de Los Estados Unidos no resistió la prueba del ácido. Y por ello a los hechos nos hemos remitido.

Otro claro ejemplo, simbólico a no dudar, es la contrarréplica ingeniosa que dio mucho qué comentar. Me refiero aquella en que la expresión lenguaraz e insolente del ya casi precandidato republicano de los Estados Unidos a la Presidencia, Donald J. Trump, sobre todo cuando se refiere a México y sus inmigrantes, a los que generaliza como ilegales, criminales e indeseables. A quienes, dice, que impedirá ingresar a “su” país, anteponiendo un gran muro férreo de unas mil millas; y del que a cada invectiva de la parte mexicana, alude que no tan sólo elevara otros 3 pies más de altura, sino que hará pagarlo en su totalidad a los mexicanos.

Este gran petardo de denigrante y peor oratoria, le valió ser contestado por otro ingenioso y pícaro lenguaraz, el expresidente Vicente Fox Quesada, quien no tuvo tapujo alguno para espetarle a la cara: “yo no voy a pagar por su f—-ing Wall”, en puro español mexicano: “su chingado muro”. (Nota mía: LJA. Esa retórica indeseable. Sábado 5 de marzo, 2016). Lo que, en el esgrima dialógico entre Trump y Fox, queda en un refrescante push-push, empujar-empujar, calificando mediante el absurdo a su inconfesable adversario, aunque al final la cosa quede en un intransitable empate. Estos símbolos de poder en disputa, nunca antes fueron mejor construidos como un argumento descalificativo, para desautorizar tan falaz ausencia de rigor para raciocinar, y menos aún de aproximación a la belleza estética de “lo eikos”, es decir acercarse a la verosimilitud frente a los hechos.

El otro ejemplo prototípico de estos símbolos de poder, es el que encarna la visión imperial de Trump que pretende redefinir el mundo, desde su pretensión geopolítica y territorial. A sabiendas que geográficamente podemos ubicar a México en América del Norte, la intención neoimperial de “América” pretende geopolíticamente hacerlo descender a la frontera Sur de América Latina. En efecto, Donald Trump, con fiereza voluntarista, señala este punto límite de su frontera sur; y sin decirlo, él suma a Canadá como bloque continental de América del Norte; y es así que marca una secesión político-económica que parte desde México y se proyecta hasta la Patagonia.

Digámoslo en términos simbólicos. El que ahora se autoasume como nuevo y pretendido emperador de América, ha dictado la constitución de un “marquesado”, en términos nobiliarios, el Marquesado de América Latina, que no puede ser otra cosa que eso: su marca continental declarada urbi et orbi, ante la ciudad, Washington D.C., y el mundo. A sabiendas de que provenimos de una larga historia, en que hubo de ser construida la gran madre patria de América, ya sea que se trate de la denominación geopolítica de América del Norte, o bien, que sea la denominación geopolítica del Sur o América Latina, ambas anudadas con un tensionado cinturón de Centro América y El Caribe.

Ámbito, por cierto, donde confluye principalmente esta agria disputa para repudiar, desintegrar familias y expulsar a sus indeseables inmigrantes. Objetivo estratégico de Trump que instrumentaliza para girar rápidamente hacia el proteccionismo, el nacionalismo a ultranza y a la parcelación del mundo en alguna suerte de economía de bloques de influencia, sin que necesariamente se trate de alianzas continentales a la usanza tradicional. Es más una especie de aislacionismo paralizante. A este fenómeno yo me he referido como continuidad y discontinuidad que marca a México respecto de su contexto geopolítico y sistémico de pertenencia entre América Latina y los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá.

Y es precisamente debido a este factor de su cercanía física y funcional con el centro hegemónico de los Estados Unidos, lo que nos convierte en un interlocutor cercano e inmediato a los intereses hegemónicos estadounidenses respecto al todo del continente.

Es decir, la marca latinoamericana, y el nuevo marquesado pretendidamente instalado. (Nota mía: LJA. El Marquesado… noticias de un imperio. Sábado 21 de Enero, 2017). En donde establecía yo de manera simbólica que la pretensión imperial, del que se autoasume ahora como tal regente, crea su nueva marca e intencionalmente segmenta, acortando geográfica y geopolíticamente la parte restante de Norteamérica de los Estados Unidos y Canadá.

Racialmente visto, quedamos segmentados entre anglosajones y amerindios de habla y cultura hispánica, y una submarca portuguesa. El pretendido muro es, por tanto, más una cuestión de división ideológica imperial en interés económico-financiero de fusionar un socio tradicional y septentrional a modo, Canadá; y aun esta relación, en franco deterioro, al querer hacerla pasar forzosamente bajo la esfera geopolítica de su dominación central. Para lograrlo, no tan sólo ha venido endureciendo su lenguaje contra los mexicanos, sino que envileció el símbolo linguístico más elemental de la diplomacia, al endilgar epítetos tan altisonantes como generalizados: criminales, violadores, instigadores a la drogadicción de nuestros hijos, extranjeros ilegales/ilegal aliens, siniestramente, “animales”, etc., etc. Se regodeó en lanzar este tufo pestilente, desde los símbolos de su poder.

De multiforme manera había venido pretendiendo exhibirnos –a los mexicanos- como marquesado de América Latina, y a manera de (forma política) convertirnos en un patético trofeo de caza para exhibir al resto de las naciones; y con ello, demostrar su poderío incuestionable. Al mismo tiempo, iba a exhibir al desnudo al primer presidente latinoamericano que se paraba a sus puertas, las de la Casa Blanca, como un mero subsirviente de sus intereses hegemónicos. Cosa que, afortunadamente, para los símbolos nacionales, no ha ocurrido. (Nota mía: LJA. Los delirios del rey desnudo. Sábado 28 de Enero, 2017).

En verdad quiere vernos como una economía subsirviente de sus arcas del Tesoro. No es gratuito el sube y baja del tipo de cambio, Peso-Dólar. Y al presidente de México representarlo como un encomendero fustigante en el vasto territorio de su pretendido marquesado latinoamericano. Quae cum ita sint/ Puestas así las cosas, en verdad es imperativo “ver hacia el sur” pero también hacia el Pacífico, donde las fronteras oceánicas mejoren nuestros vientos, tornándose más oxigenantes y menos asfixiantes.

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

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