Opinión

La Reforma Universitaria Latinoamericana / Cátedra

A mi estimado amigo,

el poeta Desiderio Macías Silva

 

En relación con el tema que hoy nos ocupa, lo traté por primera vez hace diez años, cuando ofrecí una conferencia en la Asociación de Exalumnos de la UNAM en Aguascalientes, en la que propuse prepararnos para conmemorar dignamente el centenario de la Reforma Universitaria Latinoamericana surgida a raíz de un movimiento estudiantil en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Al año siguiente, 2009, promoví una mesa redonda en mi Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en la que hice la misma propuesta, cuyo contenido difundí en diversas ocasiones por medio de la columna Tlacuilo en estas páginas de La Jornada Aguascalientes. Todo cayó en el vacío. El pretexto: falta mucho tiempo.

Me hice el propósito de promoverla desde hace un año, mas las circunstancias no siempre nos permiten realizar todo lo que programamos con tanto esmero. Sin embargo, aunque solo sea con una semana de antelación, aquí estamos para anunciar o recordar a la juventud estudiosa de Aguascalientes que el Centenario de la Reforma Universitaria Latinoamericana se cumplirá el próximo Jueves 21 sin que, aparentemente, ninguna institución de enseñanza superior haya manifestado interés alguno en conmemorarlo.

No es tarea fácil hablar de reforma universitaria, pero trataremos de hacerlo en forma sencilla, clara y sintética. Para comprender el alcance de la Reforma Latinoamericana, es necesario referirnos a las reformas previas que fueron actualizando a la Universidad de acuerdo con el desarrollo de la historia.

  1. Reforma Napoleónica. Primero debemos decir que, surgida a partir de las escuelas catedralicias organizadas por la Iglesia Católica en la Edad Media, la universidad europea se fue conformando en los prolegómenos del Renacimiento supeditadas al poder eclesiástico y al monárquico absolutista, hasta que se dio la primera gran reforma universitaria de 1806, cuando el Sacro Imperio Romano Germánico fue destruido por Napoleón Bonaparte, quien al imponer en Europa el liberalismo derivado de las doctrinas de la Ilustración triunfante con la Revolución Francesa, declara el Estado laico al eliminar la participación de la Iglesia católica en el gobierno, lo que conllevó desechar el escolasticismo religioso de la enseñanza para introducir el conocimiento científico y tecnológico que facilitara el desarrollo económico capitalista.

En el caso de las universidades, se liberaron del control rígido de la Iglesia Católica pero quedaron bajo el control rígido del Estado mediante la imposición de la nueva estructura educativa, la correspondiente organización académica, los programas de estudio y, sobre todo, el registro riguroso de licencias para el ejercicio profesional.

  1. Reforma alemana. Casi simultánea fue esta reforma forjada por Wilhelm von Humboldt en la fundación de la Universidad de Berlín, que superó a la napoleónica mediante novedosas aportaciones adicionales como las siguientes: inclusión del sistema de enseñanza-investigación, autonomía académica -con absoluta libertad de pensamiento, expresión e investigación- y autonomía financiera que incluía la gratuidad universal (en todos los tipos y grados de enseñanza), gracias al presupuesto suficiente y oportuno otorgado por el Estado, hasta la fecha, a las instituciones educativas públicas a su cargo.

1876-1936 Institución Libre de Enseñanza. Esta reforma que generalmente no se contempla porque fue aparentemente fallida, conviene mencionarla para entender la siguiente y última. Se deriva de los principios autonómicos de la ciencia y la educación preconizados por el filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832), quien no logró aplicarlas en su país pero tuvo discípulos españoles entre los que destacan Julián Sanz del Río y Francisco Giner de los Ríos, que a contrapelo de la mentalidad conservadora prevaleciente, entre la primera y la segunda república española (1876-1936) pusieron en práctica, en lo que llamaron Institución Libre de Enseñanza, principios como el laicismo y la libertad de cátedra, la autonomía de la ciencia y la educación, la igualdad de la mujer y su participación en la enseñanza y otros, que atrajeron la atención de intelectuales, científicos, literatos y artistas de renombre mundial, pero que fueron finalmente aniquilados por la bestial dictadura nazi-fascista de Francisco Franco. Sin embargo, los maestros que lograron refugiarse en diversos países de América Latina fueron portadores de aquél mensaje que empezó a rendir sus frutos, de los cuales el más trascendente se manifestó en los herederos del krausismo que produjeron lo que viene a continuación.

1918 Reforma Universitaria Latinoamericana. Fue en la Universidad Nacional de Córdoba -primera fundada en Argentina y a la que llaman La Docta– este movimiento que se concretó en un Manifiesto de la Federación estudiantil con esta dedicatoria: La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América, publicado el 21 de Junio de ese año con el título de Manifiesto Liminar pero más conocido como el Manifiesto de Córdoba, o mejor aún El Grito de Córdoba, que por su trascendente contenido se convirtió primero en movimiento nacional y luego, al expandirse rápidamente por toda nuestra Región, estableció el cimiento de una gran Reforma Universitaria Latinoamericana.

No podemos extendernos por ahora en los antecedentes que provocaron el movimiento y las circunstancias que permitieron encontrar un terreno fértil en un estudiantado maduro, así como el apoyo oportuno que le dieron los ideólogos liberales argentinos que al conquistar el poder pusieron a su alcance importantes recursos del Estado que le permitieron salir airosos no solo en su universidad, sino en la reforma de todo el sistema universitario argentino, para convertirse de inmediato en dirigentes de la reforma cuyos principios empezaron a ser aplicados en diversos grados y formas por las comunidades estudiantiles y magisteriales de otras universidades de América Latina.

Acto seguido me permito presentarle esos principios consignados en el manifiesto de Córdoba de 1918, en una síntesis de las versiones de Acevedo Tarazona y Carlos Tünnermann:

 

  1. Autonomía universitaria -en sus aspectos político, docente, administrativo y económico; autarquía financiera [autorizada por el presidente argentino Hipólito Yrigoyen, liberal simpatizante del krausismo y en coincidencia con la solución establecida en la Reforma Alemana de 1810];
  2. Cogobierno. Que los profesores, estudiantes y egresados participasen en el gobierno universitario, práctica que se extendió a lo largo de los continentes americano y europeo.
  3. Concursos de oposición para la selección del profesorado y periodicidad de las cátedras;
  4. Docencia libre, es decir, el aula disponible para todo aquel que quisiera impartir sus conocimientos sin importar su corriente de pensamiento.
  5. Libertad de cátedra, con cátedras paralelas y cátedras libres.
  6. Libertad académica para el análisis y expresión de ideas filosóficas, científicas, sociales y políticas… reorganización académica, creación de nuevas escuelas y modernización de los métodos de enseñanza; docencia activa, mejoramiento de la formación cultural de los profesionales;
  7. Asistencia libre a clases para facilitar el proceso académico a los estudiantes de clase media que tuviesen que desempeñarse como trabajadores.
  8. Misión social de la universidad para que su función social fuese mucho más allá de la simple enseñanza de las aulas de clase. La educación universitaria debía involucrarse en la investigación y la solución de los problemas de la sociedad y de las naciones. Lo que hoy se llama la extensión universitaria.
  9. Gratuidad de la enseñanza superior para la democratización del ingreso. Asistencia social a los estudiantes;
  10. Vinculación con el sistema educativo nacional;
  11. Unidad latinoamericana, lucha contra cualquier forma autoritaria de gobierno.

 

Como puede apreciarse por lo dicho hasta aquí, las reformas universitarias son parte de un proceso de perfeccionamiento por el que la propia Universidad ha estado luchando a través de la historia y la Reforma Universitaria Latinoamericana es el peldaño más alto que se ha alcanzado hasta ahora en todo el mundo y no se ha superado desde entonces.

Prueba de ello fue el movimiento estudiantil internacional ocurrido exactamente en el 1968 de Tlatelolco y en pleno cincuentenario del Grito de Córdoba, incluyendo repercusiones en universidades de Estados Unidos pero particularmente en las imponentes manifestaciones de París, donde se hizo alusión a sus principios como metas a conquistar por las universidades del planeta. Su trascendencia, entonces, no se limitó al ámbito latinoamericano: es mundial; está latente y listo para reactivarse en cualquier momento.

Queda mucho por decir al respecto, pero por ahora concluimos esta entrega con la siguiente reflexión: la trascendencia regional y mundial de la Reforma de Córdoba provocó, lógicamente, la ofensiva lanzada por las fuerzas que habían mantenido el control de nuestras universidades desde que, fundadas como reales y pontificias, funcionaron como el eficiente instrumento que permitió el salvaje saqueo de nuestras inmensas riquezas durante trescientos años de sometimiento peninsular.

Pero el análisis de ese proceso desestabilizador de nuestras universidades en nuestra época “independiente”, en la que otra metrópoli imperial ha sustituido a la primera en nuestra colonización perenne, requiere un tratamiento aparte que atenderemos en otra ocasión.

El caso es que el jueves 21 del presente mes, dentro de 6 días, se cumplirán 100 años de la antorcha que encendió aquella juventud universitaria, para proyectar su luz liberadora a la del siglo XXI y no solo a la latinoamericana, sino a la del mundo entero.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

 

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

1 Comment

  1. ZYRA MARIA GONZALEZ MONTERREY
    20/06/2018 at 21:48 — Responder

    Gracias por este artículo tan interesante Justo estoy haciendo un trabajo sobre la problematica de las univesidades en latinoamerica frente al fenómeno de la globalizacion y estoy conociendo de la trascendencia que ha tenido la reforma uversitaria que ayer cumplió ciien años de iniciada.. creo igualmente que es inconcebible ue haya pasado la fecha sin el reconocimiento que merece tan importante acontecimiento, por las implicaciones que ha tenido para nuestro continente.

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