Opinión

Los motores de la economía mexicana / Enredos financieros

Estimado lector, el día de hoy seguiremos hablando de la economía mexicana. Hemos platicado de su fragilidad, así como de la forma en que el pasado no fue mejor para los mexicanos, pero tampoco el presente. Los candidatos se han pasado haciendo en las últimas fechas ya algunas propuestas económicas, pero creo, muy sinceramente, que todos están perdiendo de vista que nuestra economía trabaja a partir de tres motores, y que, en estos momentos, no están funcionando de manera adecuada. Me explico.

La economía mexicana está sustentada en un modelo tripartita de crecimiento. La economía mexicana, a partir de la revolución se ha manejado a través de diversos modelos, los cuales, al verse rebasados, fueron cambiados o perfeccionados para llegar a lo que tenemos hoy. El primer modelo real después de la revolución fue el que Lázaro Cárdenas instituyó, su modelo se basó en la institucionalización del gobierno, a través de empresas y organizaciones gubernamentales que dieran certidumbre al país, bajo un enfoque eminentemente socialista. La creación del PRI, la expropiación de la industria petrolera, y la educación gratuita para todos, así como la repartición de tierras y la conformación real del ejido fueron parte esencial de ese modelo. Al llegar la segunda guerra mundial, los modelos socialistas y capitalistas se olvidaron temporalmente de sus diferencias para acabar con el enemigo común, el nazismo, y es así como pasamos a cerrar nuestra economía y ser un tipo de maquila para los Estados Unidos, si bien no fuimos maquila de bienes, si mandamos a suficientes mexicanos al “otro lado” para que trabajaran en las fábricas y campos estadounidenses que estaban faltos de personal debido al reclutamiento que se hizo. Después de la guerra mundial, México vivió el llamado milagro mexicano, en donde los Estados Unidos todavía necesitaba de la mano de obra mexicana, y las empresas de nuestro país aprovecharon que la reconstrucción europea fue más cara de lo que se pensó. Se cerraron las fronteras al comercio y los mexicanos tuvimos que comprar productos hechos en México, con calidad deficiente. Al terminar el milagro económico mundial, la expansión postguerra, y darse cuenta Estados Unidos que era insostenible el sistema económico, se desliga del patrón dólar–oro las monedas, y como represalia América Latina voltea hacia la URSS, el sistema se volvió paternalista, tengo que abrir la economía, las empresas van a quebrar, pero yo gobierno las compro para que no se pierdan los trabajos, y al descubrir el yacimiento de Chicontepec, López Portillo dijo que había que administrar la abundancia, y en lugar de usar los excedentes petroleros para reconvertir la industria nacional, solo se abocó a engrosar la nómina gubernamental. El fracaso se dio en 1982, cuando con lágrimas en los ojos dice este presidente que el país está saqueado y hace lo impensable, nacionaliza la banca y amaga con la moratoria de pagos al extranjero. 12 años duró el milagro mexicano, 12 años la desgracia nacional. Después viene la reconversión durante 12 años al sistema neoliberal puro que tiene su punto climático con la firma del TLC. En ese momento, cambia el motor hacia el sector externo. Y seguimos afinando este modelo, que parece que no termina de funcionar, ¿por qué?

El primer motor de la economía es el sector externo, exportaciones por productos bien hechos a bajo precio, derivados del sistema de maquila que opera actualmente en nuestro país. La incertidumbre del TLC 2.0, ha bajado la potencia de este motor a una cuarta parte de su capacidad, así que ese motor, no está funcionando adecuadamente.

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El segundo motor de la economía es el sector interno, que se potencia gracias al incremento de los salarios por arriba de la inflación, situación que no ha ocurrido en los últimos años y por tanto, por más que quiera la población consumir no puede hacerlo. Este motor está casi apagado.

Y el tercer motor ayuda al segundo, que es el sistema crediticio mexicano, que, al no tener los recursos propios suficientes la población, accede a él siempre y cuando las tasas de interés estén bajas o no tan altas, situación que no está sucediendo actualmente y ha llevado a la baja la compra de bienes duraderos como casas habitación o autos.

Los tres motores están trabajando a medio gas, por eso no vemos crecimiento económico. La cercanía de las elecciones, el miedo de la propaganda política de unos y de otros, la incertidumbre ante el TLC 2.0 y como termine, es lo que está llevando a una desaceleración mayor de la economía.

El próximo presidente debe tener MUY en cuenta esos motores, el crecimiento económico se sustenta en los tres, por tanto, olvidar alguno tendrá consecuencias funestas para el país.

 

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

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