Opinión

Saber votar / Debate electoral

Pareciera algo sencillo, finalmente es la expresión de la voluntad. ¿Quién no lo ha hecho? Desde niños hemos votado para elegir al jefe de grupo, o de manera cotidiana cuando hemos decidido a dónde ir de vacaciones, dónde comer o qué película ver, nuestra vida está llena de decisiones que hay que tomar. Consciente estoy que siempre habrá unas decisiones más importantes que otras, o más urgentes, más trascendentales, más formales, más solemnes y algunas totalmente inocuas.

Donar sangre, un órgano, casarme, tener hijos, ponerles nombre, siempre aparece la disyuntiva de tener que analizar las opciones posibles y anticipar en prospectiva los escenarios probables para tomar una decisión. No siempre existe amplitud en ese periodo reflexivo, aunque afortunadamente no son las más. Lo que sí, es que la decisión habrá que tomarla y asumir las consecuencias que ello conlleve.

Para elegir a nuestros próximos gobernantes las condiciones son similares a las expuestas. Es una decisión trascendente, pues es a partir de que se declare oficialmente al ganador cuando comenzarán las acciones que nos afecten, positiva o negativamente, en los años futuros. También es cierto que dada la magnitud, dicha decisión compleja requiere de un procedimiento complejo. Al involucrar a toda la población de un país, un estado, un municipio, un distrito, no puede ser tan fácil como reunirnos en un lugar y levantar la mano, o aplaudir y elegir por la cantidad de ruido que genere una porra. Reviste toda una serie de actos, algunos incluso solemnes, para garantizar que todo aquel que emita su voluntad (de manera libre y en total secrecía) obtenga un resultado legal y cierto, y que ese resultado sea respetado por todos.

Ese sistema ha sido acuñado de tal o cual manera, siempre perfectible, para garantizar el resultado con las características descritas. Puede votar solamente quien se inscriba en una lista y a cambio obtenga una credencial cuyas tramas de seguridad la vuelvan infalsificable. Luego de ello, el votante habrá de conocer las distintas opciones políticas y sus ofrecimientos, a fin de estar en condiciones de tomar una decisión, la misma que lo llevará a un centro de votación encabezado por sus vecinos y familiares, quienes le proporcionarán una hoja de papel con mecanismos de seguridad (unos evidentes y otros imperceptibles a simple vista) para que marque la opción de su preferencia y la deposite en una caja plástica transparente, a la vista de los presentes, misma que será contabilizada en presencia de representantes de cada uno de los contendientes, y cuyo resultado finalmente se hará público.

Este procedimiento, resumido de manera sencilla, en realidad resulta más complejo, desde el momento en que no nos han enseñado a votar. Supe de buena fuente, que un día en una casilla de una zona rural del municipio de Aguascalientes, el asistente electoral encontró a los funcionarios tratando de pegar una boleta con cinta transparente. Al indagar lo que pudiera haber sido un elector molesto, desencantado con la democracia o un accidente que provocara la ruptura de la boleta, sucedió que pertenecía a una votante de 18 años, que al ser la primera vez que ejercía el sufragio (y como nadie, nunca le había indicado el procedimiento para votar) en la intimidad de la mampara y ante el nerviosismo, el miedo y la ignorancia, se le hizo fácil recortar a mano el espacio del candidato de su preferencia para depositarlo en la urna.

Esta historia, increíble por veraz, pareciera alejada de la realidad. Si la ley es bastante clara (una marca en la boleta) no debiera haber equívocos al momento de votar. Y sin embargo, ejemplo actual, la autoridad tiene que reaccionar ante la posibilidad de que un ciudadano, al momento de emitir su voto, tenga a bien escribir un nombre, apodo o iniciales de su candidato a lo largo y ancho de la boleta.

Más allá de las anécdotas, lo importante es la reflexión que nos obliga a analizar el importante acto de votar: la autoridad electoral garantiza que el domingo 1 de julio, las casillas electorales habrán de instalarse y en ella los ciudadanos comprometidos con su país encontrarán los enseres necesarios para dotar a cada elector de la posibilidad de manifestar su voluntad. En nosotros, los votantes, queda el compromiso de asegurar que ese voto sea debidamente marcado para que no exista discrepancia en su validez o nulidad.

Lo habitual es marcar el espacio de la boleta donde consta el nombre del candidato, en su caso su suplente, y el emblema. Los espacios son iguales en tamaño y están acomodados en orden de la antigüedad en la obtención del registro del partido. Los candidatos independientes tienen su espacio en la parte inferior de la boleta. Se incluye el espacio que se destina por si alguien quiere votar por un candidato no registrado, a sabiendas de que ese voto no se individualizará y contará (independientemente del nombre que se escriba) en una columna denominada “candidatos no registrados”. Existe además la posibilidad de que un ciudadano deje la boleta sin marca alguna, o bien, que cruce la totalidad de la boleta con una marca. Será considerado voto nulo pues no se identifica fehacientemente la voluntad del elector por una opción, sino se denota claramente la intención de anularlo.

Si, no obstante, quiere saber si la forma en cómo seleccionará sus opciones es válida, le invito a revisar la herramienta en línea comovotar.ieeags.org.mx, plataforma diseñada por el IEE en conjunto con la firma Strategia Electoral para el público elector donde, a manera de simulador, aparecerá una boleta de iguales características a la que obtendrá en casilla, con los nombres de los candidatos de su distrito (si no conoce su distrito o sus candidatos, ingrese, está a buen tiempo de saberlo) y podrá simular la manera tradicional de marcar su voto (con un tache) y, en su caso si decide votar por dos o más partidos coaligados, el programa informático le dirá si la forma en que votó incide válidamente en el resultado a favor de su candidato.

En el simulador no se guarda ningún resultado ni sirve para adivinar cuál partido tiene más o menos seguidores. Es una aproximación cercana a la realidad acerca de cómo votar, que es lo que a la autoridad le interesa, no por quien, porque como decía aquel comercial, eso es (de manera única y exclusiva) responsabilidad de usted.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE


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Luis Fernando Landeros

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