Opinión

Tubular Bells / El banquete de los pordioseros

Tubular bells de Mike Oldfield fue uno de esos discos de culto que uno suele escuchar con una reverencia y una devoción casi religiosa, colocas el disco en la tornamesa y se siente ese hormigueo en el estómago, como cuando estás a punto de ver a la niña que te gusta y no sabes exactamente qué va a suceder, pero el hecho en sí es suficiente para generarte una enorme emoción.

Te platico todo esto porque cuando yo escuché por primera vez Campanas tubulares de Oldfield tenía, no sé, como 15 o 16 años, debió haber sido entre 1978 o 1979, el disco se publicó el 25 de mayo de 1973, ya no era exactamente lo que pudiéramos considerar un disco nuevo, ya era historia y desde ese momento ya lo deberíamos considerar con la seriedad que con el paso del tiempo ha adquirido esta ambiciosa e inteligente producción del rock progresivo en el Reino Unido. Recuerdo que cuando tuve el disco en mis manos por primera vez yo ya tenía algunas referencias de qué se trataba el asunto, los compañeros en la prepa, esos que nunca faltan en el salón y que por alguna razón están siempre a la vanguardia y saben todo de nuevos lanzamientos o de discos raros, hoy esto no tiene ninguna gracia, la red nos permite encontrar casi todo lo que existe, pero en aquellos días de la segunda mitad de los años 70 era otra cosa, conseguir un disco importado era todo un acontecimiento y quien lo tenía lo presumía como una preciada joya. Aunque las descargas de música por internet han hecho olvidar el disco físicamente, hay quienes consideramos el disco como un elemento insustituible, nada como llegar a casa y sentarte cómodamente a disfrutar de la música, tomar el disco en las manos y ver los créditos, darle vueltas, ver el diseño de portada, en fin.

Ese fue el ritual más o menos por el que yo pasé cuando coloqué por vez primera en el tocadiscos de mi casa el disco de Tubular bells de Mike Oldfield, claro, con ese cosquilleo en el estómago, como cuando se hace esa burbuja en una botella de champú cuando la volteas, así sentía yo, lógicamente ya tenía antecedentes de qué se trataba ese disco, ya había escuchado algo al ser la banda sonora de la película El Exorcista de ese mismo año de 1973. En efecto, como sucede con mucha frecuencia en mi vida que suelo llegar tarde a los grandes acontecimientos, en esta ocasión no fue la excepción, en mayo de 1973 yo acababa de cumplir 10 años de edad y por supuesto que no tenía ni la más remota idea de qué era Tubular Bells, estaba en primaria y difícilmente podría tener contacto con estas joyitas, aunque de alguna manera tuve la oportunidad de conocer buenos discos en esa despreocupada y feliz infancia que tuve el privilegio de vivir, uno de mis amigos de la primaria, Fernando Chávez, tenía un hermano mayor, Vicente (q.e.p.d.) que era músico y le encantaba el rock, recuerdo que cuando iba a su casa Vicente estaba escuchando música y él nos decía que nos acercáramos y nos compartía su música, ahí conocí el disco de la película Help de The Beatles y ese manjar llamado Aqualung de Jethro Tull, entre otras cosas.

Pero volviendo al tema de Tubular Bells de Oldfield, una vez que escuché íntegramente el disco, sentí como si hubiera terminado un pendiente que había estado postergando, misión cumplida. El disco no era mío, me lo habían prestado y recuerdo que le saqué una copia en cassette, ¿recuerdas aquellos maravillosos artefactos? Años después compré el disco en acetato, después lo conseguí en disco compacto y posteriormente me hice de la versión orquestal realizada por el genio de la orquestación David Bedford, colaborador cercano de Mike Oldfield y autor de aquella monumental obra llamada Star’s end. Finalmente pude conseguir, no hace mucho tiempo, la versión para dos pianos y dos sintetizadores y también la versión para cuatro pianos de Campanas Tubulares.

Nos resulta increíble que cuando Mike Oldfield realizó esta obra maestra apenas había cumplido 19 años, es su primera producción, y además de sus evidentes facultades como compositor, también es un multi instrumentista con una solvencia que no deja de sorprender, él toca buena parte de los instrumentos en la grabación original, el piano, órgano, bajo, guitarra acústica y eléctrica y campanas tubulares, pero además se hace acompañar de otros músicos de su misma estatura. La primera presentación pública de Tubular Bells se realizó exactamente un mes después de su publicación, el 25 de junio de 1973 en el Queen Elizabeth Hall de Londres en donde colaboraron con él músicos como el guitarrista Mick Taylor de los Rolling Stones, David Bedford, compositor y pianista con excelente propuestas tanto en el rock como en la música culta, Kevin Ayers, ex integrante de Soft Machine entre otros más.

Cuando hablamos de Campanas Tubulares de Mike Oldfield nos estamos refiriendo a uno de esos trabajos inteligentes y ambiciosos que desechan el facilismo y no buscan congraciarse con la diosa mercadotecnia, se les llama discos conceptuales, en música de concierto serían poemas sinfónicos, obras como la ya citada Star’s end de David Bedford, que justamente estoy escuchando mientras escribo lo que generosamente estás ahora leyendo, Thick as a brick de Jethro Tull, Snow Goose de Camel, Tarkus de Emerson, Lake & Palmer, Ricochet o Tangram de Tangerine Dream o muchos de los trabajos de Klaus Schulze entre muchas más.

 

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Rodolfo Popoca Perches

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