Opinión

Zenaido Muñoz / Café Fausto

No puedo recordar el momento en que me lo presentaron, seguramente fue después de agosto de 1989 en el primer patio la Casa de la Cultura de Aguascalientes. Lo que está en mi memoria desde entonces es a Zenaido Muñoz, simplemente “Zenaido”, como lo conocemos los amigos, de pie a la entrada del emblemático edificio en la calle Venustiano Carranza.

Ahí recuerdo a Zenaido, de pie, con carteles bajo el brazo, silencioso, amable, noble y discreto con su larga barba blanca, delgado y sonriente. Un hombre que guarda todo su valor detrás de su modestia.

Dedicado al teatro desde su infancia cuando organizaba con sus hermanos obras hechas por niños para niños en el patio de su casa, luego en 1956 en el grupo de teatro Hamlet, dirigido por Elías Rivera, quien montaba obras en diferentes escenarios hasta que decidió hacer un pequeño teatro en el patio de su casa.

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Todo esto me lo contó Zenaido de excelente memoria, me dijo que todavía actúa cuando tiene oportunidad y que de vez en vez participa en el grupo Hamlet que todavía existe, siendo tal vez el más antiguo en este estado. “Ahora a veces actúo también para cortos, mediometrajes o largometrajes con estudiantes de cine o de comunicación”, comentó.

Entonces, en la década de los cincuenta dentro del grupo de Elías Rivera nadie estaba interesado en pegar carteles anunciando su obra en la ciudad o en repartir programas de mano, Zenaido se ofreció a repartir y pegar los anuncios en las calles de Aguascalientes y desde entonces comenzó a guardar los afiches, programas de mano y carteles no solo de su grupo de teatro, sino también de otros grupos locales y de las compañías que venían del Distrito Federal.

“No sé la verdad cuántos carteles tengo, en mi casa antes de que se dañara, usaba cuatro de las habitaciones para guardar los carteles, programas de mano, fotografías y películas”, expuso “es material desde la década de los treinta pues Antonio Salazar (otro aguascalentense dedicado al teatro) me regaló su colección que data desde la década de los treinta al que se suma el que tengo de los cincuenta hasta la fecha con carteles de grupos locales y de las compañías que han venido de otros lugares”.

El enorme acervo de Zenaido está sin clasificar, eso lo lamenta, es una gran cantidad de material que se encuentra en cajas de cartón y bolsas de plástico luego que su casa ubicada en la calle Zacatecas número 103, resultara severamente dañada por una fuerte temporada de lluvias en el año 2011 y prácticamente todo el material tuvieron que trasladarlo a una bodega para que no se destruyera por estar a la intemperie.

Por fortuna, hace unos días con el apoyo del Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), algo que personalmente felicito y reconozco, se reconstruyó su casa que ahora cuenta con un salón de usos múltiples para que ahí se realicen diferentes actividades artísticas y culturales, también cuenta con servicios sanitarios y un área de camerinos que Zenaido utiliza como su dormitorio. “No hay mejor lugar para que un actor duerma que en un camerino”, comentó optimista.

Sin embargo, los miles de carteles que son la Historia documentada del teatro en Aguascalientes en el siglo XX siguen en cajas y bolsas sin clasificar y se requiere que se pueda tener todo ese material en un lugar adecuado para su conservación y consulta.

Todo ese material podría ser expuesto en las salas temporales de los museos de Aguascalientes, o tener su propia sala permanente para que se realicen muestras por décadas o temas estando esos carteles debidamente resguardados con un espacio propio y algunos incluso con el necesario trabajo de restauración. Cada día que pasa ese material se deteriora más por estar en un lugar y condiciones inadecuadas. Mucho ha hecho Zenaido Muñoz con recopilar pacientemente todos esos carteles y fotografías durante casi setenta años, pero ahora le corresponde a la sociedad, a las autoridades aguascalentenses contribuir para que todo ese material no se pierda.

Alguna universidad pública o privada, el gobierno estatal o el municipal de Aguascalientes podrían tener esa iniciativa de rescate de algo que es parte de nuestra Historia y nuestra Cultura.

Zenaido me comentó que estudiantes universitarios con los que ha tenido contacto le han expresado su interés en apoyar en el trabajo de catalogación del material si se les pudiera asignar como parte de las horas de servicio social que deben realizar obligatoriamente.

“Catalogarlo, tenerlo en estantes de manera adecuada, que se tuvieran mesas de consulta y que se digitalizara sería lo ideal para que se conserve y se pueda consultar todo este material”, sugirió Zenaido.

Reitero mi reconocimiento al ICA por apoyar a Zenaido en la recuperación de su espacio personal. Queda un nuevo reto a realizarse, por suerte Aguascalientes tiene personas como Zenaido que por amor al teatro recuperó y guardó todo ese material pacientemente, es algo que ninguna institución hizo en su momento, ojalá ahora surja la iniciativa precisamente de alguna institución para rescatar ese acervo.

 

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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

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