Opinión

Alliance Brass Quintet: el equilibrio exacto entre la música académica y la popular / Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2018

Una de las cosas por las que más me gusta la música de cámara, es lo inagotable de sus posibilidades, cierto es que lo que podríamos considerar como la formación madre de la música de cámara es el cuarteto de cuerdas convencional, es decir, dos violines, viola y violoncello, pero las combinaciones son todas las que al compositor se le puedan ocurrir, y consecuentemente el repertorio es también inagotable, además, claro de las diferentes adaptaciones de una obra que originalmente fue escrita para viola, por ejemplo, se pueda llevar la obra a una versión para piano y fagot, por decir algo.

Sin duda debe existir un repertorio considerable para el quinteto de metales, sin embargo, es muy frecuente adaptar obras originalmente compuestas para otra dotación instrumental, y llevarla a este contexto musical, pero de verdad que los resultados son impresionantes.

La noche del miércoles se presentó en el Teatro Morelos de esta ciudad y dentro del marco del XIV Festival de Música de Cámara el Alliance Brass Quintet, una formación integrada por dos trompetas: Amy Nelson y Chris O’Hara, un corno: Kelly Langenberg, un trombón: Steven Duncan y Jim Langenberg en la tuba, ellos tienen su sede en la ciudad de Chicago y son maestros de la universidad de Northern Illinois.

El repertorio que nos proponen es más o menos el propio de este tipo de alineaciones camerísticas, su oscilación entre el repertorio clásico y la música popular es libre y fluido, su perfil está impregnado de los moldes del folclor estadunidense, entiéndase por esto jazz o blues, pero sin violentar ni alterar el más exigente y ortodoxo respeto por las formas de la música académica.

El concierto inició con un fragmento de la ópera Lohengrin, el King Heinrich’s call de Richard Wagner, de hecho esta pieza musical es habitual en el repertorio del Quinteto Alliance. Después continuamos con una obra barroca del compositor Heinrich Ignaz von Biber, en este caso se trata de la Suite Batalia en cuatro movimientos con un solo de tuba muy bien ejecutado, no deja de llamar la atención cuando se utiliza la tuba como un instrumento melódico cuando estamos acostumbrados a entenderlo como acompañamiento, pero sería un error menospreciar las posibilidades melódicas del instrumento, suele cantar hermosamente.

Czardas fue lo siguiente en interpretarse, una melodía tradicional en un arreglo para esta dotación instrumental hecho por el virtuoso trompetista mexicano Rafael Méndez. El concierto continuó con una exquisita ejecución de María, del musical West side story y que en México conocemos como Amor sin barreras de Leonard Bernstein, un musical que recrea el idilio y tragedia de los eternos amantes de Verona de Shakespeare y que representa una de las cumbres del punto de convergencia entre la música de concierto y la música popular.

Uno de los más importantes compositores de los Estados Unidos es, sin duda, Aaron Copland, además de ser un gran compositor, también destacó dentro de lo que es el análisis y apreciación de la música, tiene un libro muy recomendable para todo el que se presuma de melómano, se llama Cómo escuchar la música, pues bien de este gran compositor, el Alliance Brass interpretó Simple Gifts (Appalachian Spring), algo así como regalo sencillo (primavera en los Apalaches) la cordillera que cubre prácticamente todo el oriente de los Estados Unidos. Se trata de un ballet estrenado 1944 para orquesta de cámara y en este caso presentado en su versión para quinteto de metales, excelente versión, sin duda.

Para terminar la primera parte del concierto, escuchamos el Desfile de la calle Bourbon, Bourbon street parade, la famosa calle de Nueva Orleans en donde el jazz fluye con la naturalidad del agua en un río. Se trata de una canción popular de jazz compuesta en 1955 por Paul Barbarin, es una obra musical muy relacionada con las marching bands en Estados Unidos e impregnada de un delicioso sonido Dixieland.

Después del intermedio el programa continuó con Russian sailor’s dance (Red Poppy), o la Danza del marinero ruso (cachorro rojo), original de Reinhold Gliere, es la adaptación a quinteto de metales de este fragmento del ballet estrenado en 1927, se considera el primer ballet soviético con un tema revolucionario moderno, pero rompiendo todos los moldes ortodoxos, una genialidad en el tratamiento de cinco metales.

La elasticidad del repertorio siguió manifestándose en una versión muy fresca y reconfortante del tradicional Tico tico de Zequinha Abreu, o sea, del más radical lenguaje soviético nos vamos a una de las melodías populares más conocidas en el siglo XX para continuar después con una verdadera delicia, getting sentimental over you, una tonada que se hizo popular en la versión del gran Tommy Dorsey, esta pieza musical me recuerda a mi infancia, mi papá la solía escuchar con mucha frecuencia así que el viaje por el tiempo fue inevitable.

El programa concluyó con una extraña y muy poco probable, pero eso sí, de muy buen gusto, versión de una de las referencias obligadas en el rock, Bohemian Rhapsody de Queen y finalmente una exquisita ejecución de selecciones de la ópera jazz de Porgy & Bess de George Gershwin, esa aria maravillosa llamada Summertime, se escuchó impresionante, con esos glissandi en las trompetas que le dan ese aire de callejón oscuro en la húmeda Nueva Orleans.

El Festival de Música de Cámara continúa esta noche con el concierto que ofrecen la flautista Asako Arai y la pianista Ana María Tradatti. Nos vemos, si Dios no dispone lo contrario, a las 20:30 horas en el teatro Morelos.

 


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Rodolfo Popoca Perches

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