Opinión

Apuntes rusos II / Yerbamala

A la memoria de Lucy

 

¿Existe un hilo conductor entre los movimientos sociales del 68, el temblor del 85, el fraude electoral de 1988, la irrupción zapatista de 1994, el terremoto del año pasado y la posterior respuesta popular a la tragedia; que se manifiesta otra vez en la masiva votación del pasado 1 de julio? Habrá que verlo.

Pero lo cierto es que se quedó vestido y alborotado ya sabes quien esperando en Veracruz al submarino nuclear que venía a reforzar su campaña a la presidencia de La República, así que también nos quedamos con las ganas de ver a las oscuras fuerzas ex soviéticas complotadas bajo el mando directo del ex agente de la KGB y hoy hombre fuerte del Kremlin (las mismas que dejaron a Hillary Rodham sin su Presidencia), hackeando la elección, manipulando las redes sociales para inducir la votación y luego saboteando el recuento electoral ante el inminente triunfo de un “izquierdista” y “populista” confeso que osa proponer, para escándalo del status quo, una “cuarta transformación de México”. Al final, la inminente intervención rusa no hizo ninguna falta gracias a insospechada salida masiva a votar de las y los tovariches mexicanos, que le dimos al camarada “Andrés Manuelovich” un mandato claro e inobjetable, respaldado por la friolera de 30 millones de votos (que se dice fácil). Y está claro que el mandato popular también incluye no empezar a decir digo, donde dije diego. Por ejemplo, en el tema de bajar el precio de la energía y los combustibles. Y no dentro de tres años, sino en diciembre próximo. Pero tiempo habrá para dar seguimiento a los compromisos adquiridos antes, durante y después de la campaña por el camarada López Obrador, aunque parece muy razonable dejar que primero tome protesta. Lo que sí dijo el Zar Putin después de la elección, fue que en Rusia: “valoran altamente las relaciones tradicionalmente amistosas con México y abogan por su desarrollo posterior”. Asimismo, expresó la esperanza de que el político tabasqueño preste la atención necesaria a la cooperación entre los dos países (Huffpost, 2 de julio de 2018, https://goo.gl/bcRtPY). De modo que a buen entendedor pocas palabras, camarada Andrés Manuelovich.

Por lo demás, enormes partidos de futbol nos ha ofrecido el mundial ruso, donde las estrellas y los cracks encabezados por Ronaldo, Messi, Neymar o Cavani, demostraron que como decía el gran Alfredo di Stefano: “ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. Así que un solo jugador, por brillante que sea, no se puede echar a cuestas a todo su equipo. Eso solo lo hizo hasta ahora Maradona. Quedan para la historia entonces el gran fracaso de muchos equipos “grandes” y favoritos antes de iniciar el torneo. Alemania, Argentina, Brasil y España.

Idas la estrellas, surge una nueva generación de futbolistas fuera de serie: Lukaku, Hazard, Mbappe, Pickford, Pogba, o Rakitic por ejemplo. ¿Ninguno como Ronaldo o Neymar? Cosa de tiempo. Pero no deja de llamar la atención la preponderancia europea, donde todos los equipos americanos terminaron por ser eliminados. Sin duda tiene que ver el hecho de que es en Europa donde están las mejores ligas del mundo y donde juegan también los mejores. Esto ha sido particularmente notorio en el caso de Inglaterra, que presentó su mejor versión en décadas, donde se percibe algo del espíritu de Guardiola en su paso por la Premier league.

El mundial ruso nos deja también una lección en clave multicultural de lo que puede ser el futuro de la humanidad: los mejores equipos en esta copa del mundo son todos (Bélgica, Francia, Inglaterra y Croacia) formados en su gran mayoría por hijos de inmigrantes árabes y africanos o bien por niños refugiados de la guerra de los Balcanes, como es el caso del enorme capitán croata Modric, galáctico madridista y líder indiscutible de su selección.

Al juego final llega merecidamente Francia, con su legión de galgos africanos que no solo derrochan técnica y elegancia, sino una gran actitud y forma física. Ellos son sin duda el mejor equipo del mundial, ganando todos sus partidos previos sin alargue ni VAR y magistralmente dirigidos por Deschamps, compañero de Zidane en esa Francia campeona de 1998. La Francia jugará contra la gran revelación del torneo: una Croacia fuera de serie, de la que habrá que recordar que fue eliminada en el mundial pasado por México y que llegó al mundial de Rusia repechaje mediante y eliminando a Grecia. Pero es claro que los jugadores croatas han demostrado un deseo de triunfo y una concentración inquebrantable, digna de campeones.

¿Qué decir de la selección mexicana? Pues que jugaron como siempre y fueron eliminados también como siempre, recibiendo cinco goles y no anotando ninguno en sus dos últimos partidos. Los números del equipo demuestran que la selección no fue mejor que otras mundialistas anteriores, y que por tanto Osorio debería considerar seriamente rotarse, al igual que Layún y otros jugadores más preocupados por twitter y por el color de su pelo que por demostrar en la cancha su valía, pues no hace falta ser un entendido en futbol para darse cuenta que hay un mundo de diferencia en técnica y sobre todo en actitud deportiva para poder competir contra equipos muy superiores, cualquiera de los de media tabla, por ejemplo Suecia, que los puso en su justo nivel. Y ya no digamos si los comparamos con los mejores de este torneo. Muchas medidas se pueden tomar siguiendo las mejores prácticas internacionales para que el futbol mexicano crezca, pero ninguna pasa por la autocomplacencia ni por poner el negocio por encima del deporte, como ha sido hasta ahora, así que mientras los federativos se justifiquen diciendo que “se hizo un buen papel”, los resultados no llegarán por más que queramos “soñar cosas chingonas”, como sugiere el Chicharito. Se le olvida al jugador que está bien soñarlas, pero que también y sobre todo hay que hacerlas.

Finalmente, de pena las transmisiones mundialistas de Televisa y Azteca, con unos locutores que parecen merolicos de feria y unos “analistas” tan zafios como chabacanos. Caso aparte son Valdano en Azteca, al que siempre es un placer escuchar cuando le dejan hablar, y un Javier Aguirre magistral aun con sus exabruptos de cantina en el canal “de las estrellas”.

Post Scriptum. Bélgica es la legítima heredera del famoso tiqui-taca de la España campeona de Sudáfrica, pues se batió jugando y ganando de modo impresionante por un tercer lugar merecido de la mano de su hábil técnico español Roberto “Bob” Martínez ¿Casualidad? No lo creo. Martínez es sin duda junto con el croata Zlatko Dalić, los técnicos revelación del torneo. Finalmente, va un deseo más que un pronóstico: la copa del mundo la merecen Croacia y sus bravos jugadores, que son ejemplo de lucha contra la adversidad dentro y fuera de la cancha y que han dado un torneo histórico, absolutamente fuera de serie.

 

@efpasillas

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Enrique F. Pasillas

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