Opinión

Cuarteto de Cuerdas Latinoamericano / Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2018

Cuando toca el cuarteto de cuerdas Latinoamericano, independientemente del repertorio que esté programado, la asistencia al concierto resulta prácticamente obligatoria. Es un cuarteto con prestigio internacional y no podríamos tomarnos la libertad de no asistir a uno de sus conciertos cuando nos visitan en la ciudad, imperdonable para un verdadero melómano, y ya ves, nos damos el lujo de tenerlo en Aguascalientes en el marco del XIV Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2018. Por supuesto, no es la primera vez que nos visitan dentro de la programación del festival, en donde, por cierto han pasado una buena cantidad de grandes intérpretes, entre ellos el cuarteto de cuerdas Penderecki, el Turtle Island Quartet de la Gran Bretaña, el violoncellista Jesús Castro Balbi de Perú, la maestra Martha García Renart, una de las grandes glorias de México, el Synergy Brass Quintet entre otros grandes ensambles de incuestionable prestigio internacional que han dado la importancia que tiene nuestra gran fiesta estival.

El concierto del martes 17 de julio corrió a cargo, como ya lo hemos apuntado, del Cuarteto de Cuerdas Latinoamericano integrado por Saúl y Arón Bitrán, primero y segundo violín respectivamente, Javier Montiel en la viola y Álvaro Bitrán en el violoncello. Una de las cosas que siempre me han sorprendido del Latinoamericano es la generosa amplitud de su repertorio, y veo que esta heterogeneidad se manifestó con elocuencia en este concierto celebrado en el Teatro Morelos, sede habitual del festival.

El concierto inició con Guirnalda Española del compositor José Evangelista, se trata de un compositor español contemporáneo que actualmente trabaja como compositor en residencia de la Orquesta Sinfónica de Montreal en Canadá. La obra hace referencia al sufrimiento de los árabes en su salida de España, y lo cierto es que la música expresa con una fidelidad asombrosa este doloroso evento, los glissandi proponen irremediablemente la referencia a Arabia y en efecto, la música está llena de dolor, de nostalgia. Evidentemente no basta con tocar con fidelidad la partitura, sino en hacer una digna interpretación y lo cierto es que el Cuarteto Latinoamericano no tiene otra forma de abordar su repertorio, si no es con esa convicción y solvencia que los ha hecho ser reconocidos como el mejor cuarteto mexicano, y entiendo que esta afirmación de considerarlos como los mejores tiene sus riesgos, sobre todo por la subjetividad de los diferentes criterios, de lo que estoy totalmente cierto es de que nadie podrá negarme el hecho de que si para algunos no es el mejor, sí debe de considerarse entre los tres o cuatro mejores cuartetos de cuerdas de México.

Me queda claro que el cuarteto Latinoamericano se ha fijado el compromiso de ejecutar todo ese inagotable repertorio surgido de las entrañas de América Latina, es decir que en su nombre está inscrito el compromiso, sin embargo, no tienen ninguna objeción en trabajar con lo que podríamos considerar obras de repertorio obligado, en este caso disfrutamos una exquisita interpretación del Cuarteto de Cuerdas, Op.51, No.2 de Johannes Brahms. Me estuve distrayendo mucho y tuve algunos problemas para concentrarme debidamente en la música, cerca de mi estaba un niño que se retorcía como gusano en las piernas de su madre -bueno, supongo que era su madre- y aunque en realidad no hacía mucho ruido sí logró distraerme frecuentemente, lo que no entiendo es cómo es posible que la señora estuviera tan quitada de la pena, me queda claro que no tuvo la menor idea de lo que se estaba interpretando, pero como dice Alex Lora del Tri, y los demás, qué culpa tenemos. Afortunadamente después de algunos minutos que me parecieron eternos, la señora decidió salir con su hijo en brazos y dejarnos en paz para escuchar debidamente ese exquisito Brahms que trabajaron de manera impresionante los cuatro músicos del Latinoamericano.

Pero como que no fue la mejor de las noches, lo que no había sucedido en los concierto anteriores, en éste un sector del público insistía en aplaudir al final de cada movimiento, y la verdad, qué molesto resulta, siempre lo he dicho, se rompe el libre y natural flujo de la música, pero con todo, resultó un deleite escuchar esta obra de Brahms en la interpretación del Cuarteto Latinoamericano.

Después del intermedio disfrutamos de una obra del compositor en residencia del Festival, el maestro Jorge Torres Sáenz, se llama La Venus se va de juerga, una obra de características descriptivas sobre la fotografía del artista Nacho López, el nombre completo de la obra es La Venus se va de juerga por los barrios bajos y lo cierto es que se logra cabalmente el objetivo descriptivo de esta breve pero intensa partitura del maestro Torres Sánchez, que como ha sucedido en cada uno de los conciertos que cierran la jornada de actividades de cada día, nos ofrece una reflexión sobre lo que escucharemos, anteriormente hacíamos un apunte sobre este tópico, más que una guía de la audición, se trata de una reflexión sobre la evidente influencia del pensamiento de la Grecia clásica, digamos, el siglo V a. C. y de qué manera a determinado el discurso musical a lo largo de toda la historia, tema que resulta por demás interesante, digamos incluso que es un atractivo paralelo a lo que ya de por sí representa la música.

La noche de ayer escuchamos en el cuarto concierto del Festival al Alliance Brass con un programa muy cercano al jazz, ya lo comentaremos en su oportunidad. Esta noche es el primer concierto de participantes del festival, sin duda resultará muy interesante apreciar el trabajo de los jóvenes inscritos en esta edición del Festival de Música de Cámara.

Nos vemos a las 20:30 horas en el Teatro Morelos, el día de hoy la entrada es libre.


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Rodolfo Popoca Perches

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