Opinión

De por qué AMLO no debe cumplir sus promesas / Cinefilia con derecho

Ahora que ha ganado la Presidencia, es necesario decirlo: jurídicamente Andrés Manuel López Obrador no está obligado a consumar lo prometido en campaña. Para el futuro de su sexenio, nuestra Constitución prevé lo que se llama la planeación democrática. Moral y éticamente me parece que tampoco está constreñido a consumar lo que dijo en la lid electoral, porque si bien ganó con un 53% de la votación, lo cierto es que solo votó un 63% de la lista nominal, es decir, cerca de un 32% de los inscritos optaron por el próximo presidente. Y no se me malinterprete, no trato de empañar algo, es cierto que su victoria es contundente y legitima, lo que quiero decir, es que fue nombrado con 24 millones de votos, pero ahora deberá de gobernar para cerca de unos 130 millones de mexicanos, es ahí donde no tiene que sujetarse a lo empeñado, deberá de administrar todo el país.

Ciertamente, nuestra Carta Magna en el artículo 28 señala “El Estado organizará un sistema de planeación democrática del desarrollo nacional que imprima solidez, dinamismo, competitividad, permanencia y equidad al crecimiento de la economía para la independencia y la democratización política, social y cultural de la nación”. Este proyecto no puede partir de una sola persona, partido, coalición, o de lo que hayan comprometido, el párrafo segundo señala claramente que debe mediar una ámplia participación ciudadana, porque se “recogerá las aspiraciones y demandas de la sociedad para incorporarlas al plan y los programas de desarrollo”. Si bien es cierto, se entendería por lógica, que el presidente electo, tiene la directriz en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo, y por ende buscará incorporar sus propuestas, lo cierto es que la ley reglamentaria en la materia, en ninguno de sus artículos dispone, que deba ser así.    

En este sentido, la Ley de Planeación se aparta de la etapa electoral, prevé que la organización a través de un documento rector, tiene por objetivo, según el artículo segundo: “el eficaz desempeño de la responsabilidad del Estado sobre el desarrollo equitativo, incluyente, integral, sustentable y sostenible del país, con perspectiva de interculturalidad y de género, y deberá tender a la consecución de los fines y objetivos políticos, sociales, culturales, ambientales y económicos contenidos en la Constitución”. Lo dicho: se gobierna para todos, si interpretamos armónicamente y siguiendo al artículo primero del texto fundamental, tenemos que, la verdadera finalidad será consolidar los derechos humanos del llamado bloque de constitucionalidad.   

Lo que mandata nuestra ley de leyes, podríamos sintetizarlo en una fase: trabajar en equipo, como la animación que se hizó viral en internet (https://bit.ly/1ipfhUX) que recrea a tres simpáticos grupos de animales, sumando fuerzas organizadamente para lograr un fin común: los pingüinos evitando se los coma una orca; las hormigas hábilmente dirigidas por su jefa para que el oso hormiguero no se las desayune o unos cangrejos que, correcta y disciplinadamente ordenados, despluman a un pelícano que babeaba pensando en cómo los engulliría. El pequeño corto animado, fue usado como publicidad por De Lijn, una línea de transporte de la región flamenca de Bélgica, con la idea de fomentar la importancia de viajar en autobús de forma colectiva.

Lo anterior viene a colación, pues ante las diversas declaraciones de posibles funcionarios del gabinete de AMLO, comenzaron los memes sobre el incumplimiento de lo empeñado en la justa democrática. Es una verdad sabida, que no existe un presupuesto que alcance para lograr todo lo que ofreció al electorado, realmente ninguno de los candidatos presidenciales hubiera podido llevar a buen puerto lo que comprometió, principalmente tratándose de los apoyos sociales. Por ello, hay que dejar en un sano pasado la elección y replantearnos, a través de la planeación, a dónde queremos llegar.

En lo personal, estoy en contra de bajar los precios de la gasolina, ya sea disminuyendo impuestos o aumentando su subsidio (de forma directa o a través de infraestructura) pues se traduce en ayudar a quienes sí tienen recursos y no a los pobres. En lo social, considero que deberíamos limitar en lo posible los subsidios, enfocarlos a dos temas: educación y salud. Sin embargo, habida cuenta de que ningún presupuesto alcanza, me parece que nuestra meta inmediata deberían ser lograr los seguros de salud y de pensión universales. Fuera de estas ideas personales, lo cierto es que el futuro del país deberá basarse en un ejercicio de inteligencia ex post, y no en la pasión de la lucha democrática, ex ante.

 

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Rubén Díaz López

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