Opinión

Desperté y la pesadilla todavía estaba allí / Alegorías Cotidianas

Sin poder asimilar el resultado de las elecciones no pude dormir bien. Con desánimo reconozco que desperté con la esperanza de que algo hubiera cambiado en el conteo de votos. Esperaba que hubiesen errado los datos y que el presidente autoproclamado en 2012 no pasará de ilegítimo a legítimo.

Con una participación ciudadana menor, en 2012, Enrique Peña Nieto ganó las elecciones a la Presidencia y se convirtió en nuestra pesadilla y provocó, en lo interno y en el exterior, una pérdida de credibilidad del sistema político mexicano.

En aquellas elecciones recuerdo que politólogos insistían que en otras democracias con el 38.20% un candidato no podría adjudicarse la victoria, pues no contaba con el 50% de la mayoría relativa, pero estamos en el país de “no pasa nada” por lo que, así tomó posesión el 1 de diciembre Don Quique.

Reconozcamos que desde los primeros meses el gobierno de Peña estuvo en los titulares por los constantes equívocos y fraudes. Poco a poco la población, gracias a las redes sociales, se “desencanta” del gobierno y se convierten en detractores quienes se encargan de hundir aún más la credibilidad de las instituciones mexicanas y sobre todo en la figura presidencial.

Para ese entonces Andrés Manuel López Obrador (AMLO) hacía alarde de fraude político y se había autoproclamado presidente en un arranque de ego y de carente madurez emocional. El resto de la historia la conocemos bien, costó millones de pesos su plantón y nunca se desproclamó como jefe de Estado olvidando así el “sufragio efectivo, no reelección”.

Con un discurso muy nacionalista, Andrés Manuel indicaba un sin número de revoluciones mexicanas que culminaban en su ideario político-onírico de ser como Benito Juárez, lo que me lleva directamente a recordar un discurso emitido por Manuel Espino, uno de sus coordinadores de campaña (de organizaciones sociales y civiles), precisamente emitido precisamente aquí en Aguascalientes.

En 2012, Manuel Espino estuvo en Aguascalientes para hacer la presentación de su libro El Poder del águila: de la lucha por la silla presidencial a la concertación mexicana. El motivo de esa reunión era hablar sobre lo que le llevó a escribir el libro y a captar adeptos para obtener las firmas suficientes y, como su nuevo jefe, tener su propia maquinita de dinero fácil es decir, ser fundador de su nuevo partido político “Concertación Mexicana”.

En aquella ocasión mencionó Don Manuel que escribió su libro de historia de México por todas las mentiras que contenían los que fueron publicados antes de que apareciera el suyo, pues a su parecer había sido escritos para favorecer a cierto ideario político y por ello era importante que como mexicanos supiéramos la verdad.

Recuerdo claramente que en su discurso comentó que Juárez había sido más traidor a la patria que el propio Santa Anna lo que nos lleva directamente al discurso nacionalista de Andrés Manuel quien afirmó, en más de una ocasión, que quería ser como el expresidente Benito Juárez, paradójico ¿no lo cree?, uno de sus coordinadores de campaña, no cree en lo que su candidato sueña con ser.

La cuarta revolución y transformación que menciona AMLO en su discurso me hace recordar también la leyenda del Quinto Sol donde la humanidad ha pasado por cinco etapas desde la creación del universo hasta el día de hoy. El Quinto Sol, Nahui-Ollin (cuatro-movimiento) como los anteriores está destinado a desaparecer, los pobladores de Tenochtitlan confundieron a Cortés con la reencarnación de Quetzalcóatl, por lo que el cuatro-movimiento aún no ha ocurrido y coincide con lo evocado por López Obrador.

Y de la voz náhuatl pasamos a la venezolana donde descubrimos que los discursos de AMLO son iguales a los de el ya difunto Hugo Chávez quien vendió al pueblo la idea de la revocación del mandato, produciendo una “nueva revolución”, reconstruyendo las estructuras políticas, rindiendo honores a las héroes nacionales y otorgando a los pobres todo lo que antes el gobierno “les ha negado”.

Ahora, sabiéndose ganador Andrés Manuel asegura que no debemos de tener miedo tal como lo hizo Chávez al tomar el poder, todo en servicio de los demás a favor de la industria privada, la inversión pero revisando contratos y priorizando las empresas locales.

Quizá, ahora el fraude fue ganar y no perder como había pasado en otras elecciones presidenciales, las televisoras se alinearon a AMLO antes de que terminaran las elecciones y tal como lo dijo Anaya, ya había pactado el dueño de Morena con la presidencia para llegar al triunfo.

Como lo dijo un exalumno, lo ideal es que las personas que votaron por él sean de verdad capaces de exigir lo que prometió cuando no lo cumpla.

Así pues, tenemos un presidente electo con discursos robados de Hugo Chávez, con pactos secretos y acuerdos por debajo del agua para poder adjudicarse honesta u obligadamente la presidencia.

Lo cierto es que ante los observadores internacionales el INE se coloca como una institución impecable y México como una verdadera democracia, ante los ojos de los mexicanos existió transparencia y podrán volver a creer en la política mexicana pues no es que Morena haya desbancado al PRI sino que lo convirtió en la tercera fuerza política por primera vez en la historia con una elecciones de primer mundo donde el 53% hizo la diferencia, tal como debería de ser.

México ahora comienza una etapa donde es respetado por su transparencia y así, temporalmente queda en el olvido los candidatos asesinados, los desaparecidos por el narco, los periodistas ejecutados y los miles de muertos de los últimos años.

Llega un nuevo presidente con ideales chavistas, amigo de Maduro y con similitudes con Trump.

¿De verdad, México? ¿ese es el cambio? ¿qué nos depara el futuro? son las preguntas que desde ayer no me dejan tranquila.

Como nos narra el guatemalteco Augusto Monterroso, cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Y permanecerá 6 años.

 

Laus Deo

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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