Opinión

Ecos de la jornada / Debate electoral

Durante la etapa de preparación de la elección varias voces se alzaron para anticipar las particularidades de la jornada del 1 de julio, que básicamente transitaban en la magnitud misma del evento y, en el caso local, en la trascendencia de ser la primer elección concurrente de la historia política reciente en la entidad.

No decepcionó a los agoreros que pronosticaban una participación copiosa: en la entidad casi seis de cada diez personas con capacidad y aptitud para votar, acudieron a las urnas para emitir su voto. Ese porcentaje superó a las elecciones locales desde 2001, y quedó en un honroso segundo lugar, luego de la que históricamente es la elección más copiosa que se ha recibido, y que lo fue la de 1998 cuando resultó electo gobernador Felipe González.

En aquella ocasión, hace ya 20 años, la participación que quedó registrada alcanzó casi el 68 por ciento de la lista nominal. Analizando cifras, en aquellos años, con una población electoral de 515 mil 743 ciudadanos, acudieron, en números redondos, 348 mil a votar.

La magnitud de esta elección radica en que ahora, al ser un estado con poco más de un millón trescientos sesenta mil habitantes, acudieron a votar más de 555 mil. Dicho de otra manera, el domingo, a la cita prevista en nuestras respectivas casillas acudió una cantidad equivalente a más del 100 por ciento de potenciales votantes de 1998.

En promedio, en cada uno de los dieciocho distritos en que se divide la entidad, habitan 52 mil electores. En el distrito décimo segundo, donde se ubican colonias como Palomino Dena, Cumbres, Mirador de las Culturas, Pericos, y localidades como Jaltomate y Cañada Honda, la votación no alcanzó el 50 por ciento, mientras que en el distrito sexto (El Plateado, Campestre, Colinas del Río o San Cayetano), la participación se quedó a un punto porcentual de llegar a los 70. Merecerá un análisis más profundo las condiciones que incidieron en la participación, aunque en general podemos advertir que despertó mucha expectación, sobre todo, la elección presidencial.

El comportamiento del votante dará mucho de qué hablar en el análisis posterior de la elección. De entre los fenómenos suscitados en Aguascalientes, se presentó el del voto diferenciado: los electores, generalizando, votaron por un partido político para la elección presidencial, y otro distinto para las restantes elecciones federales y locales. El voto mayoritario se dividió entre los partidos Acción Nacional y Morena, dando el triunfo en la elección presidencial a este último, mientras que la fórmula de senadores ganadora, y 12 de 18 diputaciones locales fueron para el primero.

La recomposición de fuerzas en la cámara de diputados local no le da mayoría a algún partido, si bien, con sus 12 diputados, Acción Nacional requiere de un solo diputado para alcanzar la mayoría simple; descontando alianzas, el bloque opositor, por decir de alguna manera, tiene la suma de 3 del PRI, 1 del PRD, 2 del PT, 1 del Verde, 1 de Movimiento Ciudadano, 1 de Nueva Alianza, 5 de Morena y 1 del PES, lo que da como suma 15 curules; lo interesante en el panorama político será que dado que ningún partido posee por sí mismo la mayoría, el cabildeo de los asuntos deberá imperar en el trabajo cotidiano del Congreso, a fin de darle salida a la agenda legislativa.

En el panorama se actualiza el supuesto de que tres partidos políticos no alcanzan el 3 por ciento de la votación válida emitida lo que supone la pérdida de prerrogativas, excepto el financiamiento para la campaña electoral del próximo año. De manera atípica los tres partidos iban en coalición, lo que nos debe hacer reflexionar sobre las bondades de la figura, tan socorrida no hace muchos años atrás.

En fin, hay tela de donde cortar para el análisis del proceso electoral en su conjunto, con mención especial lo acontecido en la jornada electoral. Para finalizar, acotar que el proceso aún no termina, y que en la etapa de resultados y declaratoria de validez, las impugnaciones habrán de ser resueltas por los órganos jurisdiccionales, en primera instancia por nuestro Tribunal Electoral Local, por lo que aún no se puede dar por terminado este asunto. Y si la materia nos ha enseñado algo en tres décadas de organismos ciudadanizados primero, y después profesionalizados, es que la dinámica de lo electoral es tal, que cualquier cosa puede variar de un proceso a otro.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

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