Opinión

Ecosistemas naturales y desarrollo urbano / Agenda urbana

Las ciudades son centros de cultura, ciencia, innovación, comercio y desarrollo, y ofrecen a su población múltiples oportunidades de empleo, salud, educación y recreación. Sin embargo, estos beneficios se ven constantemente amenazados por el crecimiento urbano acelerado y el aumento exponencial de la población, pues suelen generar niveles crecientes de contaminación, degradación ambiental y vulnerabilidad; presión sobre los recursos hídricos y energéticos e insuficiencia de áreas verdes de calidad. En otras palabras, la urbanización conlleva múltiples desafíos para elevar la calidad de vida de la población, como proveer agua de calidad, mejorar la calidad del aire o garantizar la seguridad ante desastres naturales.

Por ello, en los últimos años diversas ciudades han comenzado a transitar hacia un modelo de desarrollo urbano más ecológico, sostenible y resiliente, a través de mayor inversión en bosques, humedales y áreas verdes. Estas ciudades son cada vez más conscientes que invertir en “infraestructura verde” puede ser una solución más eficiente a distintos problemas, que obras clásicas de ingeniería a base de concreto, asfalto o acero, las cuales en ocasiones pueden incluso aumentar el problema original. Por ejemplo, en el caso de inundaciones, se ha demostrado que ampliar la superficie impermeable de asfalto o concreto en una ciudad reduce la capacidad de absorción del suelo, lo cual aumenta la probabilidad de inundación; por el contrario, mayores superficies de áreas verdes o suelo natural pueden aumentar la capacidad de infiltración y, con ello, reducir el impacto de las lluvias.

Igualmente, los bosques urbanos como infraestructura verde de gran escala pueden contribuir a mejorar diversas condiciones de vida en una ciudad. Los bosques urbanos se refieren a la planificación, plantación, protección, mantenimiento y cuidado de un conjunto de árboles, áreas verdes y organismos de vida libre con fines económicos, sociales y ambientales; lo cual implica la conservación de la cubierta forestal a medida que las zonas urbanas se expanden hacia las áreas rurales, así como la restauración de áreas forestales localizadas dentro de una ciudad. La integración de árboles en bosques urbanos puede maximizar los servicios y beneficios que proveen, como regular las escorrentías, prevenir la erosión, disminuir emisiones de carbono, mejorar la calidad del aire, conservar la biodiversidad, reducir los niveles de ruido y crear espacios recreativos.

En este contexto, la ciudad de Aguascalientes se encuentra en una situación privilegiada, pues cuenta con espacios adecuados para sumarse a la tendencia global que busca incluir reservas naturales dentro de su estructura urbana. Desde hace tiempo se han escuchado propuestas para la recuperación y conservación de dichos espacios; sin embargo, ningún proyecto se ha logrado materializar de manera integral, como ha sucedido en administraciones pasadas con el río San Pedro y sus diversos afluentes, los cuales no nada más embellecen la ciudad sino que además proporcionan una gran cantidad de servicios ambientales.

Un caso interesante es el arroyo La Hacienda, un cauce temporal que se extiende desde el oriente al poniente de la ciudad, hasta integrarse al río San Pedro, en el fraccionamiento La Herradura. Desafortunadamente, su sección entubada ha resultado en la pérdida completa de su valor ecosistémico, mientras que en la sección conservada de manera natural aún pueden disfrutarse algunos de los beneficios mencionados anteriormente. Asimismo, existen otros arroyos en Aguascalientes que han sido totalmente entubados, una práctica que ha demostrado no ser la mejor alternativa dentro de un conjunto de estrategias para solucionar los problemas de una ciudad. Un ejemplo de ello es el arroyo Los Adoberos, hoy conocido como Avenida López Mateos, en donde la configuración topográfica de la zona hace que el escurrimiento hídrico fluya hacia esa línea, provocando severas inundaciones durante precipitaciones intensas, como sucedió hace apenas algunas semanas.

Por otro lado, el crecimiento de la mancha urbana sugiere la necesidad de considerar diversas reservas naturales en la periferia de la ciudad como espacios de conservación; tal es el caso de “Áreas Prioritarias para la Conservación”1, como Cobos, Puerta de los Viejitos, Cedazo, El Picacho, entre otras. Actualmente, la conservación del área de los Cobos se encuentra en un nivel elevado de incertidumbre, pues constantemente se ve amenazada por presiones inmobiliarias e intereses económicos, lo que podría poner en riesgo un futuro ambientalmente más responsable en la ciudad.

En este sentido, en Aguascalientes se deberían promover proyectos de conservación, restauración y conservación de las reservas naturales, más allá de impulsar aceleradamente ambiciosos proyectos altamente invasivos que pueden poner en riesgo la estructura natural de los sistemas embebidos en nuestra ciudad. Por ello, se deberían evitar proyectos que comprometan elementos como la estructura del suelo y aumenten el riesgo de erosión en reservas naturales, como son las superficies extensas de asfalto y concreto y edificaciones que requieren cimentación. Igualmente, es importante evitar estructuras que signifiquen una amenaza para la salud de la vida silvestre en tales espacios, como postes de cableado eléctrico, pues representan un riesgo de colisión y electrocución para las aves, o luminarias que alteran los ciclos metabólicos de los organismos que ahí habitan. Más aún, se debería promover la interconexión de las reservas naturales de la ciudad para facilitar el flujo energético y de vida silvestre; por ejemplo, a través de los arroyos que atraviesan la ciudad, pues actúan como andadores naturales de diversas especies.

La conservación de las áreas naturales dentro de la ciudad no implica cesar el desarrollo urbano o económico, sino avanzar hacia un desarrollo urbano que integre todos los elementos considerados esenciales para un desarrollo social, ambiental y económicamente responsable. Por tanto, es importante valorar que, aunque los intereses de los diferentes actores y sectores de la sociedad se encuentren constantemente en conflicto, se deberían encontrar soluciones que permitan satisfacer las necesidades y prioridades de toda la población para alcanzar un mayor bienestar.

 

[email protected] / @fgranadosfranco

Esta columna fue escrita en colaboración con Luis R. Maldonado, candidato a maestro en conservación forestal por la Universidad de Toronto / [email protected]

 

Referencias:

1) Programa de ordenamiento ecológico local del municipio de Aguascalientes 2016-2040

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Fernando Granados

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