Opinión

El estilo latinoamericano invade Norteamérica / De imágenes y textos

Al más puro estilo de Jorge Ibargüengoitia en su clásico Maten al León, nos encontramos con aquellos viejos perfiles de dictadores latinoamericanos y política para vivir a sus anchas de los elegidos por el León y garantizar la abundancia en las familias de los apellidos rimbombantes. Latinoamérica intentó volcarse al socialismo y no funcionó, intentaron con representantes de izquierda y salvo honrosas excepciones como la del expresidente Pepe Mujica en Uruguay, nuestros hermanos de lengua no la han pasado bien, qué me dice de la Venezuela después de Chávez.

El fantasma de esos esquemas gubernamentales casi dictatoriales se apoderó del ideario colectivo de la raza de bronce hace apenas unos meses señalando a Andrés Manuel como el perfil clásico de dictador posmoderno de la América del Norte, sin darnos cuenta de que ese personaje ya está representado por el vecino del norte, quien a pesar de ser el gobernante del país más poderoso del mundo es más populista que su futura contraparte mexicana.

Perfiles muy claros, rasgos que definen la personalidad de Trump y por supuesto de Andrés Manuel, odiados o amados, pero nunca desapercibidos; y entonces, qué los hace ser tan magnéticos y captar las miradas en los medios electrónicos de una cultura global que pareciera compartir estereotipos y clichés.

Definitivamente Andrés Manuel no es Jorge Negrete, ni Donald Trump es Clark Gable, sin embargo, el primero de ellos marca la agenda nacional desde hace 18 años, antes de ser el mero mero Tlatoani, o el campeón sin corona, se imagina ahora que tendrá todo el poder, ni las estrellas de Televisa o YouTube lo va a opacar; y el otro, a base de disparates y ocurrencias hace que el mundo tiemble, de ser verdad el rumor que a lado de la cama presidencial gringa existe un botón rojo para iniciar una debacle bélica mundial, este cabeza de chorlito ha de pensar todos los días en presionarlo.

¿Cuál es el común denominador de estas dos personalidades? Porque parece que entre ellos puede cocinarse el tan ansiado acuerdo diplomático para que el gringo nos deje de menospreciar y en una de esas hasta convertirse en compadres, se imagina estimado lector, sería fantástico…

Apenas esta semana el güero dijo que él y el mexicano tienen planes dramáticos y positivos para ambas naciones, con decirle que le dio esperanzas al Tratado de Libre Comercio, esas son palabras mayores Trump dijo “El nuevo presidente (de México) es una persona estupenda, conversé con él por largo tiempo en una llamada (la cita continúa pero siempre me he preguntado cómo le hacen por teléfono si Andrés no habla inglés, ¿lo pondrán en altavoz y alguien le traduce?, sigue la cita). Hizo un gran trabajo, un voto tremendo y tienen mucha confianza en él en México, y eso es bueno. Estamos hablando de hacer algo dramático, muy positivo para ambos países”.

Almas gemelas, hermanos separados al nacer, dos pícaros con suerte, no lo sé, vale la pena observar y analizar la personalidad de estos futuros compadres para estar prevenidos por lo que puedan hacer y decidir. Remitiré un documento que nos permitirá identificar la verdadera personalidad de estos dos engendros de la política mundial.

Comencemos por la estética, ambos son vetarrones, uno ojo alegre y el otro quién sabe, quizá tengan el mismo asesor de imagen, pues siempre los vemos bien teñidos uno rubio platinado y el otro blanco platinado y en ocasiones hasta su bronceado tipo Luis Miguel es el mismo, tal como aparecen en algunas fotografías cuando los noticiarios los empatan para compararlos o chismear sobre sus ideas absurdas de política.

Lo curioso y “alarmante” es que ambos tienen el mismo corte de cara y algunos gestos muy similares, así como su ambición por el poder y necedad por conseguirlo (eso me recuerda a mi querido Martincito).

No mentiré al decir que al igual que Mickey Mouse, Negrete y Gable (de la política) tienen un gran magnetismo y eso hace que la gente los convierta en figuras populares, sin embargo, desde la caracterología psicológica de la personalidad, según Reich Wilhelm, esto sólo denota una característica de su narcisismo y por ende su ambición de poder.

Sí, claro, en mayor o menor medida de pequeños, nuestros papás nos traumaron, (sin quererlo) pero estos abusivos denotan las partes negativas de su yo, súper yo, todo yo, todo para mí y sino están de acuerdo, entonces que todos me saluden a su mamacita santa.

Nuevamente nos preguntamos, este par de angelitos ¿por qué pareciera que se llevarán tan bien y que harán de América un paraíso lleno de ángeles? Pues simplemente porque son igualitos, ambos se relacionaron durante las elecciones con los rusos, más el güerito que el tabasqueño, es decir, tuvieron influencia de líderes socialistas y, de igual manera tratan de controlar y manipular lo que pasa en un país para luego, como Pinky y Cerebro: “Conquistar el mundo”. ¿Quién será cada uno?

Esto me hace recordar el dicho de “dios los hace y el diablo los junta”, pues tantas similitudes denotan por qué hicieron clic al encontrarse, quizá ingenuamente usted y yo creemos que se conocen desde hace poco cuando en realidad podrían haber estado en contacto desde hace largo rato, desde la cuna, tal vez.

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Eric Azócar

Eric Azócar

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