Opinión

El próximo gobierno / Cátedra

Antes de continuar con los comentarios del primer presidente que llevó al poder al Partido Acción Nacional, quiero aclarar las dudas que provocó mi afirmación en el sentido de que el responsable financiero de la campaña de Vicente Fox declaró que éste llegó a la Presidencia de la República gracias al “dinero negro”. Esa declaración la hizo el citado responsable, Lino Korrodi, en una entrevista de prensa publicada por el diario El Universal, México, el 7 de Abril 2003 con el título “Sin el dinero negro, Fox no habría ganado: Korrodi”.

Se supone que el presidente de una nación debe ser un ciudadano ejemplar y por tanto congruente en su conducta, es decir, que su manera de pensar, su manera de hablar y su manera de actuar coincidan.

Pero Vicente Fox no es una persona congruente y por tanto su actuación como presidente fue contradictoria y por tanto desastrosa, empezando porque siendo presidente de un estado laico siempre actuó como un publicista de la religión católica, cosa que le hizo más daño a su religión que al Estado.

Por ejemplo, antes de tomar posesión fue, con todo un despliegue propagandístico, a dar gracias a la Villa de Guadalupe; y después de la oficial celebró una segunda toma de posesión en el Auditorio Nacional que se difundió en todo el país en la que dio el lugar privilegiado a los Legionarios de Cristo, congregación religiosa cuyo nombre también es de por sí contradictorio porque ni en la más retorcida imaginación se puede concebir a Cristo imponiendo su credo de paz y amor con el apoyo de un ejército de soldados armados, que es lo que significa el término “legión”; además, dicha congregación fue fundada por el sacerdote mexicano Marcial Maciel, quien ya para el año 2000 estaba envuelto en un escándalo mundial por las denuncias de ser un drogadicto y practicar abusos sexuales con los estudiantes de las escuelas que había fundado para los hijos de las clases privilegiadas, al grado de que el papa Benedicto XVI, al ordenar la investigación correspondiente y encontrar que todas las acusaciones eran irrefutables, finalmente se vio obligado a separar del ejercicio sacerdotal a aquél que, por ser un delincuente, debió haber entregado a la justicia civil.

Y ya en el ejercicio del poder todo lo hacía Fox en nombre de Dios, prodigando bendiciones a diestra y siniestra y dejándonos la impresión de que lo que realmente hubiera querido conseguir, aconsejado por Maciel, era convertirnos a todos en legionarios de cristo.

Sin embargo, también le demostró públicamente, a toda la nación, que para él sus instintos eran más importantes que su religión -otra vez como Maciel- al ser el primer presidente en la historia de México que, en lugar de llevar a vivir a su familia a la residencia presidencial de “los pinos” llevó a su concubina con cargo a nuestros impuestos, a la que incluso le dio el trato de “primera dama”, cargo que no existe en el gobierno; finalmente se liberó de aquél lío gracias a la “ley Juárez” -su enemigo acérrimo- cuando hizo uso del divorcio para poder legalizar su precaria unión mediante el matrimonio civil ya que, para los católicos, tanto él como su nueva cónyuge seguían unidos por el matrimonio religioso con sus parejas anteriores.

Pero no fue un desastre solo en el terreno ético; lo fue en todos los órdenes de la administración pública, al iniciar la elevación estratosférica de los sueldos y salarios de la alta burocracia; en el de educación y cultura; al destapar la caja de pandora de responsabilizar directamente al ejército en el combate al contrabando de drogas; y así podríamos recorrer el espectro gubernamental, pero me conformaré por concluir con el deplorable papel que desempeñó en nuestra política exterior, al avanzar desaforadamente en la entrega de nuestra soberanía económica al capital financiero internacional y nuestra soberanía política al imperio estadounidense, al servirle al presidente de Estados Unidos como tapete -entre muchas de las ocasiones en que lo hizo- para declararle la guerra a Iraq desde su rancho de San Cristóbal y al cometer la majadería de invitar a Fidel Castro a una reunión diplomática pero decirle “comes y te vas” para que no se le interrumpiera la digestión a su patrón George Bush.

La corrupción se disparó en su mandato y fueron tantos sus despropósitos lanzados con tan solemnes como irreflexivas poses gerenciales que más que resolver problemas los provocaba mayúsculos; y repito que fueron tantos, que su propio partido, el PAN, cansado de padecer desprestigio decidió expulsarlo, medida que le evitó al no presentarse a refrendar su membresía a principios de 2013, con lo cual quedó automáticamente fuera del partido. (Continuará)

 

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Nuestro querido amigo y compañero Héctor Treviño Herrera, médico cirujano siempre dispuesto a dar la mano a los desheredados y miembro del equipo fundador de la agrupación cívico-cultural Amigos de Jesús Terán, falleció el pasado día 23. Su ejemplo nos inspira y su propósito de contribuir a forjar ciudadanía vivirá en nuestras acciones.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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