El artista plástico habló con La Jornada Aguascalientes de sus inicios, inquietudes estéticas y el mundo del arte

“Todos los niños hicimos un dibujito y lo pusimos en el pizarrón y yo vi el mío y me gustó por alguna, razón”

El jueves 12 de julio fue inaugurada la exposición Claroscuro del artista plástico Javier Marín en el Museo Espacio, uno de los escultores más reconocidos del país quien ofreció una entrevista exclusiva a La Jornada Aguascalientes, en donde habló de sus primeros pasos en el arte, la obsesión con la factura de sus obras y sobre las diferencias entre antes y la actualidad.

Tras un pequeño paseo por donde el artista buscó junto con los reporteros de La Jornada Aguascalientes el mejor punto para realizar la entrevista que también fue filmada; Marín sugirió la primera sala donde están tres de sus esculturas más reconocidas como Mujer Varillas de 2007.  

Todas las fotos: Salvador Arce / 


Carlos Olvera Zurita (COZ): Eres artista plástico, pero te has especializado en la escultura ¿Cómo estás?

Javier Marín (JM): Bien, muy contento, aquí dándole los últimos toques al montaje.

COZ: Platícame que podrá ver el visitante del Museo Espacio en esta exposición que se llama Claroscuro.

JM: Va a poder ver más o menos una panorámica de lo que ha sido el trabajo de Javier Marín en aproximadamente 30 años de trabajo. Hay trabajos de diferentes épocas, el montaje está puesto de una manera cronológica y eso lo va a hacer interesante pues quién ya conoce a Javier Marín va a ver incluso piezas de producción inéditas que están hechas para el museo y el que no lo conoce pues se va a poder dar una idea general del trabajo.

COZ: ¿Cuáles son las obras inéditas?

JM: Hay unos dibujos en unos soportes circulares que fueron hechos especialmente para esta exposición y hay una pieza, una instalación que por primera vez se exhibe completa que son las piernas de hombre y de mujer. Se habían exhibido anteriormente de manera individual, o las de hombre o las de mujer, pero nunca juntas como fueron concebidas desde un principio como idea.

COZ: ¿Por qué se tomó la decisión de mostrarlas juntas en esta ocasión?

JM: Sinceramente te lo digo: porque teníamos el espacio, el espacio magnífico del museo que es extraordinarias las salas y te dan chance de todo, son generosísimas y muy bellas salas.

COZ: Hace 10 años estuviste en el Museo de Arte Contemporáneo, El Ocho que le llamamos; ¿Qué ha cambiado desde entonces hasta el día de hoy?

JM: ¡Huy! no sé qué decirte porque para ser sincero no me acuerdo muy bien como estaba armada aquella exposición, pero siempre es interesante ver la evolución en diez años, quien tenga más memoria que yo y haya visto la exposición entonces podrá notar los cambios.

COZ: Pero en tu carrera en general en estos 10 años, ¿Cómo has evolucionado? ¿Qué giros?

JM: Bueno en estos 30, que es más o menos lo que abarca la exposición es muchísimo, hay mucha evolución formal en cuanto al trabajo, las soluciones formales han cambiado muchísimo, series nuevas, medios nuevos, técnicas nuevas.

COZ: Tú empezaste, si no me equivoco, pintando y ahora vuelves a retomar la pintura en una de tus últimas etapas.

JM: De las más recientes, que no es lo mismo que las últimas…

COZ: De las más recientes…

JM: No sé, el trabajo mismo me ha dado la vuelta y me ha regresado a la obra bidimensional que tiene que ver con pintura y con procesos fotográficos y no sé, es la exploración del volumen, la exploración de mis formas.

COZ: ¿En qué momento dijiste: “Quiero que este dedo que dejé marcado sea parte integral de lo que le voy a mostrar a la gente”?

Me encanta trabajar con las manos y me parece valioso y justo que se note, que quien la ve lo note.
 JM: No la planeé así, así se ha dado y de repente estoy contento con mi escultura en un cierto momento que no es para nada el momento donde está más lisita y donde no se ven mis huellas, simplemente… no sé, es el resultado de un trabajo, me encanta trabajar con las manos y me parece valioso y justo que se note, que quien la ve lo note.

COZ: Me encantó cuando explicaste que tuviste que deconstruir la obra por las condiciones del trabajo, es decir, diferentes situaciones físicas te orillaron a esto y tú dejaste que se vieran esos procesos en el resultado final.

JM: Sí, se volvió una constante a lo largo del trabajo, hablando de la evolución del trabajo me di cuenta que sí estaba bien la parte como de la forma integral completamente resuelta, pero también que se podía ir más allá. He podido transgredir mi propia forma, mi propia composición, mi propia pieza terminada, ir más allá, a lo mejor ver qué sucede si la fragmento, si la desarmo, si hay una exploración en la parte de adentro, ¿Qué hay? En el espacio negativo, en las vasijas de barro que son vacías, generan un espacio hacia afuera y hacia adentro; todo eso se vuelve como un campo de investigación que a mí me resulta muy interesante y si soy honesto y me gustaría que cualquier que lo vea lo pueda leer.p

COZ: Precisamente también te gusta que se den cuenta quienes vienen a ver tus obras de que no puedes hacerlas tú solo, tienes todo un equipo detrás.

JM: Sí puedo, pero en el caso de estas esculturas no son trabajo de una sola persona, en todo lo que son las soluciones formales y de materiales y técnicas hay un montón de gente involucrada.

COZ: ¿Recuerdas de tus primeras esculturas? Hablo de tu niñez, creo que todos llegamos a jugar con el lodo, la plastilina, ¿te acuerdas qué moldeabas?

JM: Me encantaba jugar con plastilina, pero yo creo que nada diferente a otros niños: muñequitos y animales y árboles y casas y pues lo que veías, lo que constituías, tu vida y tu entorno.

COZ: ¿Te vieron el talento desde chiquito? ¿Tú solito lo descubriste?

JM: ¿Qué será? En algún momento me di cuenta que aparte de gustarme muchísimo lo que hacía, que no era malo. Me acuerdo mucho de una imagen, de un momento, en el kinder debo haber estado, que todos los niños hicimos un dibujito y lo pusimos en el pizarrón y yo vi el mío y me gustó por alguna razón, más que todos los demás.

COZ: Te lo pregunto porque hay quienes encuentran el gusto y luego la vocación o quienes encuentran la vocación y luego el gusto, ¿En tu caso fue vocación y luego gusto?

JM: Pues van juntos, yo hago esto y aprendí a hacerlo, veía a mi papá trabajar, él era arquitecto, y en sus momentos de estar solo, de estar contento, de estar feliz, de estar consigo mismo, dentro de su casa con sus hijos que supongo amaba; él es cuando se ponía a hacer algo, o dibujaba o pintaba y yo entendí eso y esa fue mi aproximación al mundo del arte, esa fue mi forma de entenderlo, para mi sigue siendo una experiencia placentera.

COZ: Corrígeme si me equivoco, leí en una entrevista que te hicieron en El País, que llegaste tarde porque venías en el metro y se sorprendieron porque llegaste en el metro.

JM: ¿Sería yo? No sé, es que son muchas entrevistas. Pero sí puede ser algo que me hubiera pasado, ya no me muevo en el metro, pero toda la vida me moví en transporte público.

COZ: Pero ¿Qué opinas de la figura del artista como un sibarita?

JM: Pues todo se vale, esto no es exclusivo de los artistas yo disfruto más que del lujo, poder hacer lo que quiero hacer, para mí, tener los medios necesarios para llevar a cabo mi proyectos es importante más que cualquier otra cosa.

COZ: Te preguntaban también del apoyo que tienen los artistas, tú decías, “Es que sí tienen”.

JM: Es que sí tienen la verdad, tienen un chorro de apoyos, nos encanta quejarnos, pero estamos de veras que en jauja, ojalá les hubiera tocado vivir el momento que me tocó a mi o a nuestros papás o a nuestros abuelos, ahorita estamos rebien.

Toda esta cantidad de becas que se dan en México, mal dadas, bien dadas, están ahí, existen y son una posibilidad para cualquiera; es otro mundo, antes era mucho más complicado.

COZ: ¿Cómo fue en tus tiempos?

JM: Pues nada, era ráscate con tus uñas, la verdad es que no había apoyos, no había esta comunicación, esta red internacional de apoyos a artistas, fundaciones en otros países que apoyan a los artistas del mundo, toda esta cantidad de becas que se dan en México, mal dadas, bien dadas, están ahí, existen y son una posibilidad para cualquiera; es otro mundo, antes era mucho más complicado.

COZ: ¿Qué hubiera pasado si en tu tiempo hubieras tenido una de esas becas?

JM: Pues a lo mejor me hubiera echado como vaca, como muchos artistas becados, les dan la beca y se echan a ver pasar la vida, a lo mejor hubiera muchas otras cosas más.

COZ: Oye y ¿Qué opinas del mercado del arte?

JM: Eso es algo que no tiene que ver con el arte, es mercado, mercado, podríamos estar hablando del mercado de zanahorias o jícamas, es un tema totalmente aparte; es muy interesante, tiene sus reglas muy específicas; es comprar y vender.

COZ: ¿Qué papel juega el gobierno en este mercado?

JM: ¡Bo! ¿En el mercado del arte? No sé qué tanto, no sé la idea de que el estado se volviera legitimador de un artista, podría ser parte de, pero no creo que sea definitivo, no creo que el gobierno sea el legitimador de la obra de un artista para que entonces pueda tener un lugar mejor en el mercado del arte, creo que obedece a otras reglas.

COZ: Por último, ¿Cuál sería el mensaje que darías a quienes están empezando y quienes ya están consolidados como artistas?

JM: Tengo que ser un poquito cursi pero pues es la verdad, que perseveren, que sean honestos que no se crean que se van a morir de hambre, no es cierto, esta profesión está llena de mitos en ese sentido es una profesión como cualquier otra, hay que darse su lugar, hay que estar bien parado y hay que estar fuerte, ser consistente, si eres artista sé artista.


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Carlos Olvera Zurita

Carlos Olvera Zurita

Nada, sólo 28 años de vida. Reportero en La Jornada Aguascalientes.

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