Sociedad y Justicia

Necesario, visualizar la energía como un derecho humano

 

  • Actualmente hay mil millones de personas en el mundo que no pueden sostener un acceso asequible y permanente a la electricidad
  • Las energías renovables son una solución viable a la problemática de acceder fácilmente a la electricidad

 

Es necesario visualizar a la energía como un derecho humano, sin la cual no es posible tener otros derechos fundamentales como el de la alimentación, la salud y la educación, señaló Boris Santos Gómez Úzqueda, exsecretario de Energía del Departamento de Tarija Bolivia y experto en materia energética internacional.

Expuso que muchos países tienen en su constitución a la energía como un derecho humano, que surge del pacto de 1966 de las Naciones Unidas, que señala que los derechos humanos para ser plenamente ejercidos deben de tener un marco que permite el desarrollo de las personas, como los derechos sociales y culturales, esto como primer elemento.

Un segundo elemento que dio pie a que varias constituciones europeas hayan incluido a la energía como un derecho humano, es porque hoy cualquier actividad humana no puede funcionar sin energía, y como ejemplo están los hospitales, las escuelas y el derecho de nueva generación a la información, y en sí cualquier actividad económica.

Actualmente hay mil millones de personas en el mundo que no pueden sostener un acceso asequible y permanente a la electricidad, a pesar de que en los últimos dos años se han invertido 80 millones de dólares en la promoción y ejecución de energías alternativas, es necesario incrementar estos recursos, y la única manera es darle la bienvenida a las inversiones extranjeras, según opinión de Boris Santos Gómez: “Es necesario dejar atrás los chovinismos y los nacionalismos y empezar a pensar que la energía es una llave, no sólo para el desarrollo de los estados, sino para mejorar la vida diaria de las personas”.

¿Es esta una recomendación para todos los países de América Latina?

Sin excepción, es increíble que Venezuela esté en un nivel de pobreza que nadie se la cree, y que Bolivia con la mayor reserva de gas natural del continente, también.

Señaló que en realidad donde se puede patentar el ejercicio pleno del acceso en la energía está inscrito en el número siete de los Objetivos del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas y en el Acuerdo de París, entre otros; que señala que las personas podemos generar nuestra propia energía eólica y solar, y eso permitirá a los estados liberar volúmenes de petróleo y gas que ahora son excesivos: “Abstraer el derecho humano de la energía es imposible, es inherente a los consagrados por las Naciones Unidas (…) nos referimos al derecho en el uso de la electricidad, en una medida tal que permita el ejercicio de la vida plena y sana de los seres humanos”.

Las energías renovables permitirán a los ciudadanos generar su propia energía a través de paneles, reducir su recibo de luz y liberar al estado de la generación de esta o para canalizarla a realizar negocios internacionales; de aquí se desprende el segundo gran concepto: la integración y la complementariedad energética en América Latina, “América Latina necesita, como ya tiene Europa, una Carta Energética, que le permita establecer los marcos de cómo deben relacionarse los países para ser más proactivos y utilizar nuestros recursos y salir de la denominada pobreza energética, que no es otra cosa que la imposibilidad de pagar la factura mínima de electricidad. La energía no solo es parte del desarrollo global, pues nadie puede negar que ha movido al mundo desde hace 50 años y seguirá haciéndolo en los próximos cien”.

El experto en energía estuvo presente en Aguascalientes para dictar una conferencia sobre este tema en el Primer Congreso Internacional, La Transversalidad de los Derechos Humanos en los Sistemas Constitucionales del Siglo XXI.

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Claudia Rodríguez Loera

Claudia Rodríguez Loera

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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