Opinión

Pasante de moda, los adultos mayores jubilados y su reintegración a la vida laboral / Alegorías Cotidianas

El fin de semana nos dimos la oportunidad de disfrutar la comedia Pasante de Moda, una película donde vinculan las nuevas generaciones emprendedoras con las grandes conocedoras por trayectoria.

Resulta que un adulto en jubilación, viudo, hace todo lo posible por entretenerse pues no encuentra su lugar así que, decide entrar al programa de pasantías en una empresa de moda en línea donde pasa de ser el raro al más querido entre los compañeros por su integridad y sabiduría.

Este adulto mayor, interpretado por Robert de Niro, se adecua a la tecnología al cambiar su viejo teléfono móvil por uno de última generación, usar una computadora con un software prestigioso, así como emplear sus habilidades gerenciales para solucionar problemas tanto entre los miembros de la empresa como en la misma creando una serie de situaciones chuscas donde la diversión está garantizada.

El argumento de esta película es una extraordinaria idea para la vida real. Imagine usted lo que sería que los adultos mayores tuvieran la oportunidad de reintegrarse a la vida laboral gracias a un programa donde las empresas, para deducir impuestos, los tomaran como becarios para así volver a ser útiles en la sociedad.

En una civilización mejor estructurada nuestros adultos mayores no tendrían por qué trabajar como empacadores o “cerillitos” en los centros comerciales pues por su edad no son más contratados o bien sus pensiones no aportan lo suficiente como para sobrevivir.

Para los adultos mayores el factor utilidad es decisivo para sentirse vivos pues, algunos creen que cuando una persona pasa los 65 años de edad pierde facultades físicas y psicológicas sin observar que es el no estar activos lo que deteriora su estado emocional y por ende corporal.

Las nuevas generaciones consideran viejos a todos los que pasan los cuarenta y evitan tener contacto con ellos, ahora vemos a padres jóvenes solos como recién casados y a abuelos sin compañía. Claro, todo esto depende de la educación y de la influencia del medio sin embargo, los adultos mayores son relegados de la vida familiar, en ocasiones, por no traer un ingreso a casa o simplemente por la rapidez con la que todos vivimos.

Las pasantías que promueve oníricamente la película son un reflejo de la necesidad de mantener activos a los adultos mayores y de reconocer lo que sus canas manifiestan: sabiduría y experiencia.

Recuerdo que mi esposo me contó que existe una asociación gringa de jubilados que van a diferentes países para tener contacto con pequeños aprendices de inglés para que desarrollen las habilidades de comprensión y producción oral, si ese programa se implementara en México, sin necesidad de salir del país o de la ciudad, podrían ofrecer pasantías para expertos en diversas áreas quienes con su conocimiento enriquecería las áreas de oportunidad de una institución educativa o empresa.

En la tienda de autoservicio cercana a casa hay dos señores con manos muy cuidadas que empacan el mandado, al principio eran un desastre pero después se pusieron las pila, como decimos por estos rumbos, y establecieron una línea de empaquetado que llamó nuestra atención.

Ambos empacadores se conocieron ahí, sin embargo, ninguno de ellos se dedicó a la obra sino que, tuvieron el infortunio de ser parte de los recortes de las empresas y al desaparecer éstas se quedaron sin pensión. Uno de ellos fue secretario y el otro gerente de ventas, por su edad ya no consiguen ser contratados, sin embargo, ambos decidieron ser cerillitos para aumentar su entrada de dinero y ser útiles, pues en casa se sentían como leones enjaulados.

Ahora recuerdo también a una señora, más joven que ellos quien fue profesora de jardín de niños en una modesta escuela particular por lo que su pensión es la mitad de lo que era su sueldo y, como sabemos que ocurre en algunas instituciones educativas privadas, no estaba inscrita en el Seguro Social. Ahora, como cerillita, conoce el nombre de una veintena de niños que acompañan a sus padres a hacer las compras y los pequeñitos la buscan para darle un beso, saludarla u obsequiarle un dulce.

Cuando la mente está activa positivamente el cuerpo se mantiene en mejor condición, muchos de los adultos mayores que vemos podrán tener su cabeza llena de canas y su rostro con arrugas sin embargo, su sabiduría es infinita y está por completo desaprovechada.

En casa es importante escuchar a nuestros familiares mayores, ponerles atención y proporcionarles lo necesario para que se sienta útiles.

El mundo evoluciona gracias a la tecnología sin embargo, algunas cuestiones laborales e intelectuales son y seguirán siendo las mismas con el paso de los años quizá el matiz pueda cambiar más la esencia no.

Nuestro nuevo presidente comenta sentirse muy preocupado por la salud y la economía de los adultos mayores, esperemos que los proyectos que cree al respecto los beneficien económica, social y emocionalmente.

Démosle la oportunidad a los adultos mayores de expresarse, ser útiles y parte activa de la familia, finalmente algún día estaremos en su lugar y para entonces si cultivamos en nuestros hijos el bienestar de sus abuelos ellos harán lo propio con nosotros.

Si volvemos a la ficción, no se pierda Pasante de Moda, una dulce comedia donde grandes y jóvenes encuentran un motivo para continuar en el camino sin discriminación y con mucho sentido humano.

 

Laus Deo

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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